Obliviate »draco Malfoy« //completa// [ar I]

Capítulo 6: Feliz Navidad

La carreta se detuvo frente a una verja alta y negra. Las luces del camino se reflejaban sobre la nieve, creando pequeños destellos entre la oscuridad de la noche. El aire olía a leña y a frío, y el silencio que rodeaba la propiedad hacía que el lugar pareciera aún más apartado del resto del mundo.

Akira bajó con cuidado, ajustándose el abrigo mientras observaba la enorme mansión frente a ella. No era la primera vez que veía una casa antigua de una familia de magos, pero había algo diferente en aquella. No era solo el tamaño o la elegancia del lugar; era la sensación de historia que parecía envolver cada rincón.

Su curiosidad latía en cada paso. Quería registrar hasta el último detalle: la arquitectura, los objetos antiguos, la forma en la que todo parecía estar cuidadosamente colocado. Draco caminaba a su lado en silencio, algo más serio de lo habitual.

Akira lo miró de reojo.

Parecía más nervioso que incómodo.

Como si no estuviera preocupado por la casa, sino por cómo ella la recibiría.

Cuando la puerta se abrió, una mujer alta y elegante los recibió con una expresión serena.

— Bienvenidos.

La voz era tranquila, aunque mantenía esa formalidad que parecía característica de los Malfoy.

— Pasa, Draco.

Akira reconoció inmediatamente a Narcissa Malfoy. Había escuchado muchas cosas sobre la familia de Draco, pero decidió no dejar que los rumores formaran su opinión antes de conocerla.

La entrada era exactamente como había imaginado una casa de aquella familia: elegante, silenciosa y perfectamente organizada. Los candelabros estaban alineados, los cuadros antiguos observaban desde las paredes y cada objeto parecía tener un lugar determinado.

No era un hogar ruidoso como el de los Weasley. Allí no había voces cruzándose unas con otras ni movimientos constantes.

Todo parecía calculado.

Mientras avanzaban hacia el comedor, Akira observó algunos adornos antiguos que decoraban la habitación. No podía evitarlo; siempre había algo interesante en los objetos que guardaban historias.

— ¿Siempre decoran así para Navidad? —preguntó, mirando un centro de mesa de plata.

Draco siguió su mirada.

— Cada año. —Hizo una pequeña pausa antes de añadir— Mi madre se encarga de todo.

Akira sonrió ligeramente.

— Se nota.

Draco la miró, como si esperara una crítica.

— ¿Eso es algo bueno?

— Creo que sí.

Él pareció relajarse un poco.

— Se nota que le importa.

Draco no respondió, pero la expresión de su rostro cambió apenas unos segundos, no era común que alguien hablara de su familia sin juzgarla antes.

Akira hizo un pequeño gesto de cortesía antes de sentarse.

Durante la cena, la conversación fue tranquila. No había grandes muestras de afecto ni conversaciones llenas de bromas, pero tampoco existía una tensión insoportable.

Narcissa preguntó por Hogwarts, por sus clases y por cómo se había adaptado al castillo. Akira respondió con naturalidad, contando algunas cosas sobre sus amigos y profesores.

Cuando la conversación llegó a un antiguo adorno que estaba cerca de una de las ventanas, Akira no pudo evitar preguntar por él.

— Disculpe la pregunta, pero ¿ese objeto tiene alguna historia?

Narcissa siguió la dirección de su mirada y, por primera vez desde que habían llegado, una expresión ligeramente diferente apareció en su rostro.

— Lo tiene.

Con calma, comenzó a explicar la historia del objeto y la familia relacionada con él. No era una historia llena de grandes acontecimientos, pero sí una de esas pequeñas memorias familiares que se conservaban durante generaciones.

Akira escuchó con atención.

A Narcissa parecía agradarle que alguien se interesara por algo más allá de las apariencias.

La cena continuó sin demasiadas interrupciones. Akira comprendió que aquella casa funcionaba de una manera diferente. No había gritos ni risas constantes, pero sí una especie de cuidado silencioso.

Cuando terminó la velada, Draco la acompañó hasta la entrada.

La nieve había comenzado a caer nuevamente, cubriendo lentamente el camino.

— Gracias por venir. —Dijo Draco.

Akira lo miró.

— No tienes nada que agradecer.

— Sí, tengo.

Ella levantó una ceja, esperando que continuara. Draco desvió la mirada por un instante.

— No solemos tener invitados en Navidad.

Aquella confesión fue sencilla, pero Akira entendió lo que significaba.

— Entonces me alegra haber venido.

Draco volvió a mirarla.

— Pensé que sería incómodo.

— Lo fue un poco al principio.

Él pareció sorprendido por su sinceridad.

— ¿Y ahora?

Akira observó la mansión detrás de él.

— Ahora creo que solo es diferente.

Por unos segundos, ninguno dijo nada.

— Me alegra que hayas aceptado la invitación, tengo algo para ti...

Akira sonrió.

— ¿Qué cosa?

Draco sacó de su bolsillo una pequeña caja de terciopelo negro la cual tenía un listón rodeando.

— Ábrela mañana en Navidad, es tu regalo.

— Ahora harás que me sienta mal, yo no traje nada. —Akira se encogió de hombros, con un poco de pesar.

Antes de marcharse, Narcissa apareció para despedirse.

— Espero volver a verla, señorita Akira.

Akira se sorprendió ligeramente, pero respondió con una sonrisa.

— Me encantaría, señora Malfoy.



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En el texto hay: fanfic, hogwarts, dracomalfoy

Editado: 13.08.2026

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