Draco apareció en la Sala Común completamente alterado.
— ¡Akira! ¡Akira, Akira, Akira!
El tono desesperado de su voz hizo que ella se levantara de golpe del sillón y se acercara a él.
— ¿Qué hiciste? —preguntó confundida.
— Unicornio muerto... monstruo chupa sangre.
Fue lo único que consiguió decir. Estaba demasiado acelerado y asustado para explicar algo más.
Akira lo observó con el ceño fruncido. No era común verlo así; Draco podía mostrarse arrogante, molesto o incluso preocupado, pero aquel miedo era diferente.
Sin decir nada, lo tomó de la mano y lo llevó hasta el sillón donde ella estaba sentada antes.
Draco se dejó caer, todavía intentando recuperar la calma. Al ver una manta cerca, la tomó rápidamente y se cubrió hasta la cabeza.
Akira lo miró durante unos segundos.
— Draco...
— No digas nada.
Ella tuvo que contener una sonrisa.
— No iba a decir nada.
— Sí ibas.
A pesar del comentario, decidió dejarlo tranquilo.
Se quedaron en silencio durante un rato, abrazados bajo la manta, hasta que Draco finalmente logró tranquilizarse. Después comenzó a explicarle todo lo que había ocurrido en el Bosque Prohibido.
Akira lo escuchó atentamente.
Por un lado, estaba molesta porque había mencionado lo del dragón, cuando ambos habían acordado guardar el secreto. Pero, por otro lado, tampoco podía ignorar lo injusto que le parecía que hubieran enviado a unos estudiantes de primer año al bosque.
— Hablaré con Dumbledore sobre esto.
Draco la miró sorprendido.
— ¿Qué?
— ¡Mandaron a unos niños al Bosque Prohibido!
— Pero...
— Tiene que saberlo. Y si no lo sabe, entonces le diré lo que ocurrió con Hagrid.
Draco la observó con incredulidad.
— No puedes reprocharle al director, Akira.
Ella cruzó los brazos.
— No voy a faltarle el respeto ni a decirle cómo hacer su trabajo, pero tengo voz suficiente para decirle que creo que el castigo estuvo mal.
Draco permaneció en silencio.
Akira bajó la mirada durante unos segundos antes de continuar.
— Escúchame, Draco. Hay algo que voy a contarte, pero necesito que prometas que no se lo dirás a nadie. Y tampoco quiero que cambies la forma en la que me ves.
Draco asintió, ahora completamente atento.
— Dumbledore fue quien me encontró cuando mi verdadero padre me abandonó.
Draco parpadeó, confundido.
— ¿Dumbledore es tu padre?
Akira negó con la cabeza.
— No exactamente. Él no es mi padre biológico, pero es como un padre para mí. Me cuidó y me protegió durante todos estos años.
Draco guardó silencio unos momentos.
— Entiendo. Nunca me has dicho el nombre de tu padre biológico. ¿Por qué?
Akira apartó la mirada.
— Porque eso no es lo importante ahora. Además, ni siquiera estoy segura de saber quién es. Es solo una idea que tengo... una posibilidad que no quiero que sea cierta.
Draco notó que el tema la incomodaba y decidió no insistir.
— Akira.
Ella lo miró.
— Dime.
— ¿Me prometes que me tendrás al tanto pase lo que pase? No quiero que te expongas ni que termines poniéndote en peligro.
La preocupación en su voz consiguió sacarle una pequeña sonrisa.
Era extraño ver a Draco preocuparse de esa manera. Sin sarcasmo, sin orgullo, sin intentar ocultarlo.
— Está bien.
═══════════════════════════════════
Una semana después, Akira todavía no había conseguido hablar con Dumbledore sobre lo ocurrido.
El director parecía más ocupado que nunca, y cada vez que intentaba encontrar un momento a solas con él algo sucedía.
Finalmente decidió esperarlo en su oficina.
No importaba cuánto tiempo tardara, necesitaba respuestas.
No habían pasado ni diez minutos cuando escuchó voces acercándose.
Rápidamente se escondió detrás de una estantería.
"Excelente idea, Akira. De verdad, brillante." Pensó mientras intentaba no hacer ruido.
La puerta se abrió y Dumbledore entró acompañado de Harry. Escuchó la conversación en silencio, Harry preguntó por Voldemort, por su regreso y por la piedra filosofal. Dumbledore respondió con calma, explicándole que Voldemort seguía existiendo y que probablemente intentaría volver algún día.
Akira permaneció inmóvil.
Cada palabra parecía pesar más que la anterior.
Entonces Harry hizo otra pregunta.
— ¿Por qué Voldemort quiso matarme cuando era un bebé?
Hubo un silencio.
— Esa es una pregunta que todavía no puedo responderte, Harry.
Akira sintió un nudo en el pecho.
Hasta que llegó la conversación sobre Quirrell y la protección que el amor de Lily había dejado en Harry.
Dumbledore habló de cómo Voldemort era incapaz de comprender ese tipo de sacrificio.
Y entonces dijo algo que hizo que todo su mundo se detuviera.
— Voldemort tampoco comprendió nunca el amor hacia su propia familia.
Akira dejó de respirar por un instante.
Dumbledore continuó hablando con Harry sobre la clase de persona que era Voldemort, sobre su obsesión con el poder y sobre cómo había sido capaz de abandonar incluso a aquellos que dependían de él.
Pero Akira apenas escuchaba.
Había entendido algo antes de que él terminara.
Una sospecha que siempre había parecido imposible.
Cuando Harry salió de la oficina, Akira permaneció unos segundos escondida.
Luego reunió valor y salió.
Dumbledore se giró sorprendido.
— Akira...
Ella tenía los ojos llenos de lágrimas.
— Lo sabías.
El director guardó silencio.
— Lo sabías desde el principio.
— Hija...
— Dime que no es verdad.
Su voz se quebró.
— Dime que Voldemort no es mi padre.
Dumbledore no respondió.
Y ese silencio fue suficiente.
Akira sintió que algo dentro de ella se rompía.
Se sentó lentamente en una de las sillas frente al escritorio.
Editado: 13.08.2026