Obliviate »draco Malfoy« //completa// [ar I]

Capítulo 15: Slytherin VS Gryffindor

Los rumores sobre Sirius Black seguían extendiéndose por todo Hogwarts. Nadie sabía cómo había conseguido entrar al castillo ni cuáles eran sus verdaderas intenciones. Los profesores parecían más tensos que nunca y los alumnos caminaban por los pasillos mirando constantemente por encima del hombro.

El invierno también había llegado con fuerza.

Aquella mañana, una ráfaga de aire helado se coló por las ventanas del dormitorio femenino de Slytherin y despertó a Akira antes de que amaneciera. Permaneció unos segundos bajo las mantas, intentando convencerse de volver a dormir, pero fue inútil.

Se envolvió mejor en la túnica y bajó hasta la sala común.

Como imaginaba, estaba completamente vacía.

La única fuente de calor era la chimenea, donde las llamas iluminaban las paredes de piedra con reflejos anaranjados que contrastaban con el tono verdoso del lago al otro lado de los ventanales.

Akira extendió las manos hacia el fuego y cerró los ojos.

El silencio era agradable.

Unos minutos después escuchó unos pasos.

Giró apenas la cabeza.

— Pensé que era la única despierta.

Draco acababa de bajar la escalera de los dormitorios, todavía despeinado.

— Yo pensé lo mismo.

Se acercó a la chimenea sin pedir permiso y se dejó caer a su lado.

— ¿No podías dormir?

— El frío.

— Lo imaginé.

Durante unos instantes ninguno habló. Solo se escuchaba el crepitar de la leña.

Draco acercó un poco más las manos al fuego.

— Creo que nunca hizo tanto frío.

— Y todavía falta lo peor del invierno. —Él resopló.

— Qué buena noticia.

Akira sonrió.

Permanecieron así varios minutos.

Sin darse cuenta, Draco terminó apoyando la cabeza sobre el hombro de ella. Fue un gesto completamente natural, ni siquiera pareció pensar en hacerlo. Akira giró apenas la cabeza para mirarlo.

— ¿Cómodo?

— Mucho.

— Qué descarado.

— No me empujaste.

— Todavía. —Draco dejó escapar una risa apagada.

— Entonces me quedaré hasta que lo hagas.

Akira negó con la cabeza, divertida. Al cabo de unos minutos el calor de la chimenea, el silencio y el cansancio terminaron venciendo a ambos.

Cuando Blaise bajó las escaleras casi dos horas después, tuvo que detenerse para asegurarse de que realmente estaba viendo aquello.

Draco seguía dormido apoyado sobre el hombro de Akira, ella también dormía.

Blaise sonrió con incredulidad.

— Esto sí que no me lo esperaba...

Se acercó despacio.

— Malfoy. —Ninguna respuesta—. Malfoy.

Le dio un pequeño golpe en el brazo, Draco abrió un ojo.

— ¿Qué?

— ¿Piensas desayunar hoy o directamente vas a mudarte a la chimenea?

Draco tardó unos segundos en comprender dónde estaba. Entonces miró a Akira, que seguía dormida. Con cuidado la movió apenas por el hombro.

— Akira.

Ella abrió los ojos lentamente.

— ¿Ya...?

— Sí.

Miró alrededor.

— ¿Nos dormimos?

— Un poco.

Blaise soltó una carcajada.

— "Un poco", dice. Falta media hora para el desayuno.

Akira se llevó una mano a la frente.

— Genial...

Los tres subieron a prepararse mientras Blaise seguía sonriendo para sí mismo.

Había visto cosas raras en Slytherin.

Pero jamás habría imaginado encontrar a Draco Malfoy utilizando a alguien como almohada.

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Aquella tarde se disputaría la esperada final de Quidditch entre Slytherin y Gryffindor. Desde primera hora de la mañana el castillo estaba revolucionado. Los pasillos se habían llenado de alumnos con bufandas de sus casas, las conversaciones giraban únicamente alrededor del partido y, cuando Akira llegó al estadio junto a Blaise y Theodore, las gradas ya estaban prácticamente repletas.

Pancartas verdes y plateadas competían con otras rojas y doradas, mientras los cánticos de ambas casas intentaban imponerse unos sobre otros. La emoción era tan contagiosa que incluso quienes no solían interesarse demasiado por el Quidditch habían decidido asistir.

Akira, en cambio, apenas prestaba atención al ambiente. Seguía sin encontrarse del todo bien. No había desayunado porque el frío de aquella mañana le había revuelto el estómago y, aunque intentaba ignorarlo, todavía sentía un ligero malestar.

— ¿Seguro que estás bien? —preguntó Theodore al verla abrazarse las piernas.

— Sí, solo tengo un poco de frío.

— Eso dices siempre.

— Porque siempre tengo frío.

Blaise soltó una risa por lo bajo.

— Algún día descubriremos que en realidad eres un vampiro.

Akira rodó los ojos justo cuando los jugadores comenzaron a salir al campo entre los aplausos y los gritos del público.

El equipo de Slytherin apareció primero. Draco encabezaba la formación con la Nimbus al hombro y la misma expresión confiada de siempre. Sin embargo, antes siquiera de dirigirse hacia el centro del campo, levantó la vista hacia las gradas.

Akira arqueó una ceja.

No tardó ni dos segundos en encontrarla.

Desde la distancia, Draco levantó discretamente el pulgar.

Ella respondió con el mismo gesto casi por reflejo.

No hizo falta nada más.

— Qué curioso... —murmuró Blaise a su lado.

— ¿Qué cosa?

— Malfoy.

Akira volvió la vista hacia el campo.

— ¿Qué pasa con él?

— Nunca mira las gradas antes de un partido.

— ¿Y eso qué tiene de raro?

— Que hoy ya te buscó dos veces desde que llegamos.

Ella negó con tranquilidad.

— Debe de ser imaginación tuya.

— Claro...

Blaise sonrió con una expresión que dejaba claro que no le creía ni una palabra.

— Seguro que fue una enorme casualidad.

Akira decidió no responder. Miró nuevamente hacia el campo justo cuando los jugadores terminaban de colocarse en sus posiciones.

Sin embargo...

Sin darse cuenta volvió a levantar la vista.



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En el texto hay: fanfic, hogwarts, dracomalfoy

Editado: 13.08.2026

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