Obliviate »draco Malfoy« //completa// [ar I]

Capítulo 21: Yule Ball

La noche del Baile de Navidad había llegado finalmente a Hogwarts.

Durante las últimas semanas, el castillo entero había estado hablando del evento. Los pasillos se habían llenado de comentarios sobre los vestidos, los acompañantes y quién había invitado a quién. Incluso aquellos que fingían no estar interesados terminaban escuchando alguna conversación al respecto.

Draco, por supuesto, había asegurado en más de una ocasión que todo aquello era exagerado.

Según él, el baile era simplemente una tradición innecesaria creada para distraer a los estudiantes de cosas más importantes.

Akira no le había creído ni por un segundo.

Especialmente porque lo había visto pasar demasiado tiempo frente al espejo aquella tarde, acomodándose la túnica de gala y revisando cada detalle de su apariencia con una concentración que jamás admitiría.

Ahora, mientras esperaba en la sala común de Slytherin, Akira observaba cómo los últimos alumnos salían hacia el Gran Comedor.

Ella llevaba un vestido de gala de color negro, sencilla pero elegante, con detalles plateados que resaltaban bajo la luz de las antorchas. No era demasiado llamativa, pero tampoco intentaba desaparecer. Por primera vez en mucho tiempo, no sentía la necesidad de esconderse.

Draco apareció finalmente desde las escaleras de los dormitorios.

Y durante unos segundos, simplemente se quedó mirándola.

No fue una reacción exagerada. No abrió la boca sorprendido ni hizo ningún comentario que pudiera delatarlo. Draco Malfoy tenía demasiado orgullo para eso, pero ella lo conocía lo suficiente como para notar el pequeño instante en el que olvidó qué iba a decir.

Él llevaba una túnica negra de gala con detalles discretos en verde oscuro y el cabello perfectamente peinado, aunque una parte de ella sospechaba que había tardado más tiempo del que admitiría en conseguir que quedara así.

— ¿Qué? —preguntó Akira al notar su mirada.

Draco parpadeó y recuperó inmediatamente su expresión habitual.

— Nada.

Ella arqueó una ceja.

— Estabas mirando.

— Solo estaba comprobando que no hubieras llegado tarde.

Akira sonrió ligeramente.

— Claro, porque esa es una preocupación completamente lógica.

Draco ignoró el comentario y extendió el brazo hacia ella con una seguridad que parecía ensayada.

— Vamos.

Akira bajó la mirada hacia su brazo durante un segundo antes de aceptar.

Mientras caminaban por los pasillos hacia el Gran Comedor, ninguno mencionó el hecho de que sus manos estaban demasiado cerca ni que, por alguna razón, ambos parecían más conscientes de la distancia entre ellos que de costumbre.

Cuando llegaron al vestíbulo, las puertas principales se abrieron para dejar entrar a los últimos estudiantes.

Los alumnos de Durmstrang llegaron acompañados por el profesor Karkarov. Viktor Krum caminaba al frente, acompañado por una joven de Beauxbatons cuya presencia llamó inmediatamente la atención de varios estudiantes.

Draco observó la entrada de la delegación con interés.

Akira lo miró de reojo.

— No me digas que vas a empezar otra vez con Viktor Krum.

Draco giró la cabeza hacia ella.

— ¿Qué tiene de malo Viktor Krum?

— Nada, solo pensé que ibas a intentar fingir que no te impresiona.

— No me impresiona. —Akira sonrió.

— Claro.

Draco iba a responder, pero en ese momento McGonagall llamó a los campeones y a sus acompañantes para que se reunieran. Las conversaciones disminuyeron poco a poco mientras los estudiantes comenzaban a entrar al Gran Comedor.

El lugar era completamente distinto a cualquier otra noche.

Las mesas habituales habían desaparecido y en su lugar había pequeñas mesas redondas iluminadas por faroles. Las paredes estaban cubiertas de escarcha plateada, guirnaldas de muérdago y ramas de hiedra recorrían el techo encantado, donde las estrellas brillaban sobre ellos como si el cielo se hubiera extendido dentro del castillo.

Akira se quedó unos segundos observando la decoración.

— Admito que es bonito.

Draco miró alrededor.

— Supongo que no lo arruinaron completamente.

Ella soltó una pequeña risa.

— Ese es el mayor cumplido que Hogwarts recibirá de ti.

— Probablemente.

Se sentaron junto al resto de Slytherin y durante la cena las conversaciones fueron constantes. Blaise no tardó en comentar cada detalle del baile, Theodore analizaba a los estudiantes de las otras escuelas y Pansy parecía más interesada en criticar los vestidos de las demás chicas que en disfrutar de la velada.

Draco, sin embargo, parecía distraído. No era algo evidente para cualquiera. Para los demás seguía siendo el mismo Draco Malfoy de siempre: tranquilo, arrogante y perfectamente consciente de sí mismo.

Pero Akira notaba pequeñas cosas, cómo miraba hacia la pista de baile cada vez que alguien pasaba, cómo parecía estar esperando algo o a alguien. Finalmente, cuando la cena terminó y las mesas fueron apartadas para dejar espacio al baile, la música comenzó a sonar.

Los campeones y sus parejas fueron los primeros en entrar a la pista.

— ¿Vas a quedarte sentado toda la noche criticando a todos? —Draco la miró.

— Podría.

— Lo imaginaba.

Ella empezó a girarse para mirar hacia otro lado, pero Draco habló antes de que pudiera alejarse.

— Akira.

Ella se detuvo.

Cuando se giró, él parecía estar intentando encontrar la forma correcta de decir algo, lo cual resultaba extraño viniendo de alguien que normalmente siempre tenía una respuesta preparada.



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En el texto hay: fanfic, hogwarts, dracomalfoy

Editado: 13.08.2026

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