Observando el Sol

I

Lunes, 2 de enero del 2023, Fredrikstad, Noruega.

—¿Ya ves mejor? — Me dijo Joseph curioso.

—Si, mucho mejor. Definitivamente mejor. — Le respondí mientras miraba alrededor de la clínica ocular, probando mis lentes, cuales me los habían renovado hace unos pocos segundos debido a mis problemas de vista.
—Supongo que esos lentes son muy frágiles, ¿no?
—Lo son.

—Entonces ¿Ya no vas a seguir jugando? — Preguntó Joseph mientras salía de la clínica.

—No no, si voy a poder seguir jugando. Solo me los quito y ya está.

—Pero ¡La doctora dijo que no te lo podías quitar!

—Si, pero hay excepciones. Sabes, vos también vas a usar lentes cuando seas mayor.

—¿Y yo que hice?

—Es hereditario.

—¿Qué es hereditario?

Y así fluyó la conversación entre mi hermano menor y yo, mientras caminábamos hacia la salida del centro comercial. Íbamos algo rápido, ya que era nuestro primer día de clases.

Tomamos el metro en la estación más cercana a la escuela, y llegamos un poco tarde.

"Bien, aquí vamos" decía el adolescente, algo nervioso y ansioso mientras entraba por la puerta del colegio. Él, por supuesto, era el centro de atención, ya que no era muy común en esa escuela tener nuevos estudiantes. Mikael, mientras caminaba por los pasillos, escuchaba como las personas platicaban con sus amigos acerca de sus vacaciones y experiencias que vivieron, pero obviamente, él estaba sólo.

Ya habiendo hecho un tour rápido por todo el colegio, decidió ir a su aula, pero, por cuestiones claras, no sabía. Se acercó a un maestro, y el maestro, como es su trabajo, dió las indicaciones de como llegar a su destino a Mikael. Él, claramente las siguió, pero, debido a que el colegio es grande, se perdió en el mismo. Estuvo por 15 minutos, buscando por los pasillos, con la palabra "C3" rondando en su cabeza.

7:33 a.m, llegando ya tarde (la entrada al aula es a las 7:30 a.m), entrando apenado y cabizbajo, se sentó normalmente, intentando pasar desapercibido. El maestro, por suerte, no había llegado, pero él sabía que todos ya lo habían visto, y no dudarían en decir que él llegó tarde, y a su primer día de clases...

Mientras todos jugaban, hablaban y tiraban papeles, Mikael se escondía en una esquina. En realidad, bueno, no estaba escondido, nada más eligió ese lugar ya que estaba apartado de todos.

Finalmente, llegó el maestro, 30 segundos después de Mikael ingresara al salón. El momento había llegado, a lo que más temía en ese momento... Presentarse.

Mikael intentó ponerse tranquilo, moviendo sus dedos de forma armónica, haciendo rulos con su pelo (el cual era algo largo), pero nada de eso le ayudó a controlar su nerviosismo.

Pasó, por en frente de todos, mientras todos lo veían, estaba harto de esa sensación. "Ho-hola a todos, m-mi nombre es Mikael, soy de O-Odda, pe-pero tuve que mudarme por mi en-enfermedad estomacal. E-espero llevarme bien con t-todos ustedes" dijo el pobre muchacho, mientras temblaba y sudaba. Como normalmente pasa, empezaron todos a murmurar, mientras él estaba parado en la pizarra, sin saber que hacer, queriendo que la tierra se lo trague. Sin decir nada, se dirigió hacia su asiento, muy apenado por la presentación mediocre que anteriormente había hecho.

Con la cabeza pegada a la mesa, escuchó una repentina voz que le dijo, "Hola, ¿Qué tal? mi nombre es Arthur, gusto en conocerte, no es algo cotidiano presentar nuevos estudiantes en esta escuela". Levantó la mirada para ver a un chico pelinegro, con los ojos oscuros, de una apariencia algo reservada, pero al mismo tiempo extrovertida y segura.

Mikael, le estrechó la mano, pero cuando Arthur respondió de la misma manera, él se largó a llorar. Arthur intentó ocultarlo poniendo su suéter encima de él. "Pero, ¿Por qué lloras?", dijo el muchacho dudoso. "Pensé que estabas nervioso, pero no a ese punto."
Mikael, entre lágrimas, le respondió "Es que no sé que hacer, todos me están mirando y no me gusta eso". Cuando Arthur escuchó eso, soltó una risa y volvió a preguntar "¿Por eso estás llorando?" y Mikael nuevamente vuelve a acudir a la pregunta de Arthur "Si, ¡y no te rías de ello!" mientras Arthur se estaba riendo bastante de la situación. "Eres tan adorable." afirmó, mientras le toqueteaba un poco el cabello.

Mientras Mikael se secaba las lágrimas, Arthur le explicaba poco a poco como funcionaban las cosas en la ciudad, quien era quien, donde se ubicaban las cosas, a que sitios ir, como se llaman los profesores y estudiantes, etc.

Ya en la salida

"Estás invitado a mi casa, puedes ir hoy en la tarde si quieres, podemos comer o jugar algo si quieres. " dijo Arthur mientras le sonreía.
-Pero no me has dicho donde queda
-Ah, si, no recordaba que eras nuevo - dijo mientras le daba un pat en la cabeza (a Mikael)

Cabe recalcar que Arthur es algo más alto que Mikael, así que se aprovechaba de ello para hacerle un poco de burla.

Terminaron su charla para posteriormente cada quien ir a donde se dirija.

 




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