Obsesión Carmesí

C A P Í T U L O 11

Un dolor agudo se instaló en la parte derecha de mi cuerpo, el chico a mi lado se puso de pie y me tendió una mano, la acepté mientras ayudaba a estabilizarme, creo que me había golpeado el hombro. Salí rápidamente de mi estado de confusión mientras recordaba la razón por la que me había trastabillado contra el chico. 

 

Empecé a balbucear palabras sin sentido tratando de explicar lo que me pasaba -. El joven, cuyo nombre aún no sabía- me miraba raro. 

 

-Oye, tranquila! -. Dijo tomándome por los hombros y agitandome un poco. -¿Estás bien? ¡Por qué venías corriendo tan rápido, se te pudo haber atravesado un carro!

 

Me solté de sus hombros y caminé de vuelta hacia el callejón, estaba un poco oscuro pero una lámpara encendida en el centro me dejó ver que no había nadie- extraño, ya que cuando pasé por acá no había luz-. Seguro el hombre al ver que habían más personas cambió de dirección y huyó.

 

Volví a caminar hacia el chico, me senté en el suelo de la acera y recosté mi espalda contra la pared de una tienda.

 

-Yo.....venía huyendo de alguien, supongo que quería hacerme daño, ahora no sé dónde está, tampoco sé si mi amiga corre peligro. Necesito volver al bar-. Me puse de pie y traté de seguir mi camino de vuelta, podía tratar de conseguir un taxi, ni siquiera sabía si el hombre de las notas se había ido del todo. 

 

-¡Espera! No te vayas aún -. Dijo tomándome del brazo. -Mi nombre es Max, te puedo ayudar a encontrar a tu amiga. Si aceptas, déjame ir contigo, si alguien te estaba siguiendo posiblemente esté cerca aún. 

 

Me miró esperando mi respuesta. 

No estaba segura de confiar en él, no lo conocía así que no sabía que tipo de persona podía ser, pero siendo sincera en este momento era la única persona que tenía cerca de mí y que me quería ayudar. Además se veía unos años mayor que yo. 

 

-Soy Meredith-. Dije extendiendo mi mano a lo que él la aceptó. -Me sentiría más segura si me acompañas, gracias -. Empecé a caminar hacia el lado contrario a donde estábamos. 

-Vamos por acá, no quiero volver a pasar por ese callejón-. Dije guiandole hacía la parte más iluminada de la avenida. 

Pasamos varias cuadras en silencio, Max llevaba un maletín grande en su espalda, quizá fuera un turista, pero a la vista también denotaba conocer muy bien el lugar. 

 

-¿Cómo sé que puedo confiar en ti? -. Pregunté por que ya llevaba rato cuestionandome el dejar que me acompañe, en la vida algo que he aprendido muy bien es que no hay que ir muy lejos para encontrar problemas. 

 

-Soy de aquí, bueno al menos lo era, me tuve que ir unos años por asuntos muy personales, llegué a sentirme muy inseguro viviendo bajo las especulaciones de las personas, así que decidí irme lejos. 

-¿ Y entonces por qué volviste? 

-Volví por que quiero encontrar a la persona que desgració gran parte de mi vida, y sé que se encuentra viviendo cerca de aquí todavía-. Su voz sonaba decidida, también percibí un poco de rencor en ella.-Cuando me dijiste que alguien te venía siguiendo comprendí lo que sentías, por eso me ofrecí a ayudarte. 

 

No recuerdo haber escuchado en algún momento su nombre, o algo relacionado a alguien llamado Max, pero me imagino que fue algo serio lo que le sucedió para que quiera seguir con ello.

 

-Ahora cuéntame, ¿qué fue lo que hiciste para que alguien te esté siguiendo? -. Me miró enarcando una de sus gruesas cejas. 

 

Le había estado poniendo atención, era un poco más alto que yo, su piel era morena, no mucho, solo como la de una persona que disfruta del sol de vez en cuando- muy llamativo para alguien que vivió en uno de los lugares más lluviosos- y tenía unas lindas y recortadas cejas gruesas. A mi parecer era bastante guapo. 

Llevaba una camiseta negra y unos jeans azules con unas zapatillas deportivas. 

 

Dándome un pellizco imaginario de vuelta a la realidad me dispuse a contarle lo que había sucedido hoy. 

 

- Fuera de eso, también me ha dejado dos notas más, ambas un poco amenazantes, lo peor es que sin querer le he guiado a mi casa, eso fue el primer día que lo vi. En realidad no lo he visto bien, no sé qué rostro tiene, siempre ha estado con una suéter negra muy grande, lo que si puedo saber es que quizá sea la misma persona que está tras los asesinatos de San Pablo, y por consiguiente lo han asociado con el de aquí. 

 

No sabía por qué, pero algo me decía que podía confiar en el, quizá sea el hecho de que también está buscando a alguien. 

 

-He oído hablar de esos casos. Déjame decirte que si es así, estamos buscando a la misma persona. 




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.