ObsesiÓn DemonÍaca

CAPÍTULO UNO; EXTRAÑA. Parte 1

Este soy yo, alguien normal viviendo una vida normal, ó eso creí; ahora mismo lo normal parece una completa mentira; estoy aquí muriendo en el bosque, tirado en el frío suelo; cubierto de sangre que ojalá solo fuera mía. La fantasía se convierto en realidad, una horrible realidad. 
 

—¿Quien eres?... 


Alguien normal; mi nombre es Daniel soy un chico de preparatoria, sólo me falta un año para terminar, cada día que pasa es un día más cerca a salir de ese horrible lugar. Desde que entre me molestan, me tratan como basura, no se el por que, será... ¿porque soy listo?, ¿por que soy diferente a ellos?, quisiera tener una respuesta a esto. 


—¿Como terminaste aquí?... 


Te contaré todo, todo hasta este momento; como el amor se puede convertir en obsesión una obsesión demoníaca. Fue hace unos meses... 


LUNES 14-oct 


La misma rutina de siempre levantarme, comer, alistarme y correr a la escuela, llegar al salón y sentarme a esperar la clase, pero ese día algo fue diferente, oí un rumor; circulaba por el salón como viento, como no enterarse, una chica extraña llegó; ¿una nueva estudiante?  
No le tome importancia, no me parecía una noticia relevante, seguí mi día cómo cualquier otro. 
Llegue al salón y me deje caer en el asiento, mis compañeros llegaron, mis amigos; los verdaderos amigos me rodearon y comenzamos a platicar. El tiempo paso el maestro llegó era el típico maestro buena onda, de pronto el momento cambió, la chica de quien tanto se hablaba se paró en la puerta y llamo al maestro. 
El maestro nos pidió poner atención; la chica, la extraña, de la que el rumor hablaba seria nuestra nueva compañera. 
Era sumamente rara. Su largo pelo de color rubio blanquizco cubría la mitad derecha de su cara, sólo se veía un ojo; era de color café, sobre el feo uniforme verde que teníamos traía un suéter negro mangas largas, la falda de 5 tablones les llegaba casi a las rodillas; le quedaba bien. 
Se presentó; al parecer se llamaba Emily, parecía una persona tímida y triste, algo en ella me llamo la atención; tenía un anillo lizo de color planteado en el dedo índice, para mi suerte se sentó enfrente de mi. 
La clase siguió eran dos horas de matemática, el tiempo paso rápido demasiado rápido, cuando finalmente sonó el timbre para salir al recreo todos salieron como animales. Guardé mis cosas no tenía prisa, me percaté que ella no se movía no guardaba nada sólo se quedaba sentada escribiendo en su cuaderno. Tomé mi mochila y salí del salón, pasaron unos minutos y al pasar por ahí nuevamente, la vi; seguía en su asiento comiendo sola, no quería interrumpirla, pero el momento surgió, me percaté de que venían mis abusones tres chicos altos y grandes, sin querer me metí volando al salón, ella sólo me observó mientras yo me escondía tras la puerta. Paso el tiempo y salí de mi escondite ella siguió observándome, yo sólo me acerqué amablemente y la saludé, ella no hacía gesto alguno. 


—Parece que te molestan —Contestó con una mirada seria, mientras llevaba la comida a su boca. 


Yo sólo me quedé sorprendido, tenía una voz dulce y rara. Me senté enfrente de ella é intenté hacer conversación, pero ella seguía sin hacer gesto; me sentía sumamente incómodo. 


—¿Por que no te defiendes? ¿seguirás así hasta que termine la escuela? —pronunció mirándome fijamente. 


Yo sólo la miraba confundido; 


—Eso intentó, pero cada ves me parece difícil, además soy bueno para esconderme, —dije mientras reía y me rascaba la cabeza, ella sólo sonrío. 


Seguimos platicando hasta que terminó el recreó. Por necesidad tenía que ir al baño, no puedo negar eso, me dirigí rápidamente. Una ves termine, tenía que lavar mis manos, me pose frente al enorme espejo. Ya al terminar me lancé un poco de agua en la cara, una ves abrí los ojos, estos se dilataron por completó del miedo al mirar mi reflejó; una extraña sombra de silueta humana y horillas brillantes, estaba tras de mi, voltee rápidamente pero no había nada, se había ido, revise el espejo pensando; era una mancha, trate de procesar lo ocurrido, me tranquilice y deje pasar lo sucedido; volví rápido al salón. 
No sabía en lo que me metía, no sabía lo que esto significaría para mi futuro, ella comenzó todo. 


 



EdgarRod

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En el texto hay: demonios, muerte, obsesin

Editado: 01.03.2020

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