Sombras en la Familia
El silencio en la mansión era engañoso. Parecía que todo estaba en calma, pero Isabella sentía la tensión en el aire, un peso invisible que se cernía sobre cada palabra no dicha.
Sentada en un elegante sillón de cuero, observó a Alessandro mientras hablaba en voz baja con un hombre mayor, de cabello canoso y expresión severa. Sabía que se trataba de Matteo, el consejero de la familia, alguien que llevaba décadas sirviendo a los Salvatore.
—No podemos seguir ocultándolo —dijo Matteo con firmeza—. Luca está actuando por su cuenta, y eso es peligroso para todos.
Alessandro apretó la mandíbula.
—Lo sé, pero aún no es el momento de enfrentarlo.
Isabella frunció el ceño. Luca. No confiaba en él. Había algo en su sonrisa calculadora que la inquietaba.
—¿Qué es lo que quiere exactamente? —preguntó Isabella, rompiendo el silencio.
Matteo la miró con curiosidad antes de responder.
—Luca quiere poder. Quiere lo que Alessandro tiene… y más.
El corazón de Isabella latió con fuerza. No entendía del todo las reglas de este mundo, pero sí entendía una cosa: las traiciones siempre provenían de los más cercanos.
Alessandro cruzó los brazos y se volvió hacia ella.
—No te preocupes por Luca. Yo me encargaré de él.
Pero Isabella no estaba convencida. En su interior, una voz le susurraba que la guerra dentro de la familia acababa de comenzar.
la traicion siempre llega donde peor lo pensamos
la gente es capz de toda por poder y dinero