Comenzó a pasar el tiempo donde me aseguraba de no seguir separando a mi familia de mi; aunque Sofia me seguía amando tanto como yo a ella sabía que algo en nuestro matrimonio se rompió.
Seguíamos durmiendo en la misma cama pero ya no había nada más aunque ambos lo quisiéramos, seguíamos viviendo juntos y compartíamos la vida en nuestra casa pero ya no era la casa cálida y amorosa de la familia que eramos, Liliana estaba por cumplir los 12 años y terminar una etapa de su vida.
Durante este tiempo trataba de acercarme a ella pero algo no me dejaba, siempre que llegaba a casa solo encontraba la mirada de tristeza y enojo de mi hija algo que nunca logré entender, siempre llegaba a sus conciertos de piano trataba de no perderme sus cumpleaños y nunca deje de consentirla y amarla como lo que siempre fue para mi.
Pero intentar no es lo mismo que estar, una tarde mientras estaba en mi trabajo sonó mi teléfono mandándome un recordatorio de que el concierto de piano de Liliana era a las 6:00 pm.
Ese día salí temprano quería pasar por ella junto con su madre, pero una llamada en el teléfono me distrajo al ver el nombre conteste sin ningún tipo de emoción.
-papá hoy es mi recital de ballet a las 6:00 quisiera que estuvieras aquí_ decía la niña con una sonrisa mientras observaba su computadora donde tenía miles de fotos donde Cristobal estaba con ella en sus eventos más importantes como cumpleaños, vacaciones y eventos escolares.
Al escucharla recordé que el concierto de mi hija es a la misma hora, siempre trataba de separar mi tiempo entre mi familia a la que amo más que a nada y la familia que me tomo como un padre, pero el tiempo es limitado para todos y más aún para un padre que aún no lo notaba pero ya había perdido lo que más amaba su familia.
Pensé que ir y quedarme un rato en el recital no sería un problema de todas formas ya lo había hecho antes y siempre me aseguraba de no perderme ningún evento en la vida de mi hija Liliana, ese día decidí pensé en salir antes pero a mi jefe no le pareció ya que había salido temprano del trabajo durante mucho tiempo así que llame a Sofia explicándole la situación.
-esta bien entonces se lo diré a Liliana, te parece si nos vemos en su heladería favorita a las 7:30
Sonrei al pensar que todo estaba bien_ por supuesto mi amor las veo ahí en cuanto termine.
Al terminar mi trabajo tome rápidamente mis cosas y me dirigí al punto de encuentro con mi familia pero al llegar me encontré con las personas que menos esperaba, Virginia y Ivana estaban sentadas en una mesa mientras veían unas cartas.
Al verme Ivana levanto su mano sonriéndome señalandome que me sentara junto a ellas, me acerque para saludarlas intentando no ser descortés pero al final no se porque termine perdiendo el tiempo.
Sin darme cuenta el lugar estaba por cerrar y al ver que eran cerca de las 11:00 recordé a mi esposa e hija, (mierda) me dije internamente mientras salía corriendo, me detuve en un pequeño puesto de flores cerca de un parque donde conseguí un ramo de flores algo marchito, al ver que las luces aun estaban encendidas algo dentro de mi me dio una esperanza de poder hablar con mi hija y mi mujer pero al ver que no había nadie esperando ni siquiera para reclamar me hizo soltar un suspiro de tristeza.
Deje el ramo de flores en la mesa entrando a mi habitación con cautela para no despertar a Sofia pero al encender la luz y ver la cama vacía un destello de pánico cruzo mis ojos, mi primer instinto fue correr al cuarto de mi hija sintiendo el corazón en mi garganta al verla durmiendo con su madre a su lado mis nervios y miedo de pensar lo peor se habían calmado; entendí que estaban molestas y no las culpo me perdí su evento y encima las deje plantadas no era para menos pero sabia que esto se arreglaría en la mañana; esa noche me quedé dormido en el sofá del cuarto de mi hija donde ponía todos los peluches y muñecas que le había regalado a lo largo de estos 12 años.
Cuando desperté descubrí a mi hija sola en su cama, me levante con calma y fui a mi habitación donde esperaba encontrar a Sofia cambiándose pero solo encontré silencio; tome una ducha rápida y me vestí bajando las escaleras apresurado, al encontrarla en la cocina preparando el desayuno sentí el instinto de abrazarla pero algo me detuvo quizás la vergüenza de la noche anterior, pero al final lo enfrente porque tarde o temprano lo tenía que hacer.
-mi amor buenos días_ le decía mientras me acercaba a ella.
-buenos dias_ ella respondia secamente sin voltear a verme.
Tome el plato de sus manos esperando que me mirara pero al sentirme solo aparto las manos y se alejo, al sentir su frialdad no pude más y termine explotando azotando el plato en la barra de la cocina y hablándole de una manera que nunca había echo antes_ quieres dejar de ser tan dramática sofia, estoy tratando de disculparme; lamento no haberte llamado y perdóname por no ir a la estupida presentación de Liliana pero tenía cosas que hacer en el trabajo y no me dieron la autorización de faltar lamento no querer arriesgar mis ingresos con los que mantengo esta casa y a mi hija solo por un ridiculo concierto de piano qué ocurre todos los malditos años.
Al calmarme y no escuchar una palabra de ella viendo como limpiaba su mejilla abrí la boca con asombro y comencé a golpearme la cabeza con desesperación( eres un idiota como le hablas así a tu esposa, maldita sea eres un pendejo Cristobal como hablas así de ellas, maldito estupido insultaste a tu hija).
Al aclararme la garganta la tome en mis manos girandola viendo como sus ojos se humedecian por lo que le dije_ mi reina por favor perdóname no quería hablarte así, no se que me pasó por favor no era mi intención_ le decía mientras secaba sus lagrimas.
Ella aparto mis manos limpiándose los ojos con rabia_ no te preocupes ya no necesitas volver a esos ridículos conciertos de piano ni Liliana ni yo volveremos a molestarte y te pido perdón a nombre de mi hija por sentir lo que sentimos al ver a su padre el esposo de su madre riendo y disfrutando de la compañía de otra mujer con su hija vestida de bailarina en su lugar favorito.