Obsesiones mortales

Recuperando a mi familia

Esa tarde al salir del trabajo fui a la que creí era la escuela de Liliana pero al no encontrarla pensé lo peor preguntando a una de las maestras por ella_ disculpe busco a Liliana Robles Mendoza sabe si esta haciendo alguna clase de regularización.

Ella me sonrió_ disculpe señor pero la niña Liliana ya no estudia aquí desde el tercer año escolar.

Me quedé viendo fijamente a la maestra pensando en lo que me dijo_ no entiendo siempre he pagado la colegiatura de esta escuela como que mi hija ya no estudia aquí.

-si señor, su esposa vino y la saco de la escuela después del accidente; hablamos con ella y le pedimos disculpas esperamos a que la señora Virginia se presentará pero al final nunca llegó_ la maestra me explicaba la situación mientras yo la miraba paralizado.

-A mi me dijeron que se cayó por accidente_ le explicaba a la maestra sin entender bien lo que pasaba.

-no señor la alumna fue empujada por otra niña la señorita Ivana Lopez.

Al escucharla y saber lo que ella hizo antes ya no me parecía extraño pero el recordar que la deje pensando que una muñeca haría olvidar todo me hacía querer golpearme por ser tan ingenuo; al escuchar lo que la maestra me dijo pensé en las palabras de sofia y ahora veo que es verdad, yo justificaba todo lo que Ivana decía y las pequeñas acciones que hacía pensando que solo era una niña.

Le agradecí a la maestra y salí decidido a hablar con mi esposa pero al ver quien estaba esperando en el auto sentía que la sangre me hervía y estaba por explotarme de la rabia; Ivana me miro corriendo hacia mi queriendo abrazarme.

Me aleje y sin decirle nada la lleve dentro de la escuela, le pedí a la maestra que llamara a su madre y me fui sin voltear ni un segundo a verla; corrí a mi casa encontrando a mi hija en la cocina sacando una carne marinada y unas verduras cortadas qué estaba por cocinar.

Al verla sola me pareció extraño y no pude evitar lanzarle la pregunta_ princesa que haces y tu mamá porque no está aquí.

Ella me observo con decepción_ mamá sale de trabajar a las 4:00 para llevarme a mis clases de piano, me dejo todo preparado solo tengo que cocinarlo.

-cocinarlo, pero_ le preguntaba confuso pensando en que mi hija tiene 12 años.

-mamá me enseño a cocinar ya que a veces le costaba salir del trabajo para cocinarme así que decidió educarme en eso.

Al escucharla hablar baje la mirada recordando como salía del trabajo para ir a la casa de Ivana ya que Virginia no estaría y pensaba que al ser una niña no debía cocinar ya que podía lastimarse o ocurrirle un accidente, hacía eso por otra niña sin imaginar que mi hija de la misma edad estaba siendo educada para poder ser autosuficiente; al verla seguir la detuve quitándole la sarten_ yo puedo cocinarte princesa.

Ella me miro sin decir nada sentándose en la barra de la cocina mientras doblaba algunos trapos, ver a mi hija haciendo ciertas cosas que haría un adulto me hizo sentir un completo idiota ella era lo suficientemente capaz de hacer esto sin supervision y yo corriendo del trabajo por una niña que sin saber estaba destruyendo mi vida.

Le serví el plato que ella comió tranquila, me senté en frente de ella observando como comía al terminar subió a lavarse los dientes y bajo con una mochila; se sentó en el sofá viendo unas hojas; quería preguntarle qué pasaba pero antes de poder hacerlo la puerta se abrió y Sofia entro sin mirar nada más que al sofá, tomo la mano de Liliana y salió por la puerta; ver que ella no me noto y entro sin siquiera levantar la vista me dolió demasiado pero tampoco podía culparla la deje sola tantas veces que ahora soy un fantasma en mi propia casa.

Esa noche termine todo mi trabajo y llegue a casa temprano para preparar la cena cuando sofia fue por nuestra hija la llame diciendole que la esperaba con la cena lista esa noche.

-cristobal?_ decía con un toque de sorpresa en su voz.

Respondi con calma soltando un enorme suspiro al escucharla_ esperabas a alguien mas.

-no, solo me sorprende.

Le respondi con un leve gesto de alegría_ donde están pensé que mi princesa estaría aquí.

-cierto no te lo dije ella se metió a unas clases de karate hace dos años y al terminar sus clases de piano va ahí_ me decía soltando suspiros entre las palabras.

Escucharla me hacía sentir peor de lo que ya estaba, como no lo sabía porque nunca me lo dijo; hace dos años_ esta bien puedes darme la dirección yo puedo pasar por ella.

El silencio al otro lado del teléfono sonó pesada_ no te preocupes yo puedo salir del trabajo y ir por ella, además estoy segura de que Virginia te necesitará.

Sofia colgo, suspire profundamente al ver que por mucho que demuestre ellas ya no confían en mi, me senté en la mesa con una taza de café pensando en todo lo que hice para terminar siendo un fantasma no deseado en sus vidas; subí al cuarto de mi hija viendo las muñecas que le di, esa mañana no me di cuenta debido a la tristeza que sentía pero al girar mi vista hacia la cama me di cuenta del conejo de color dorado que estaba apoyado sobre las almohadas; era el único que estaba ahí y al verlo sabía que nunca se lo di.

Tome el peluche viendo que este estaba marcado con una pulsera de cuentas qué las niñas suelen hacer desde los 7 años Diana, escuche la puerta bajando con cuidado y observando como mi hija llegaba con una sonrisa en el rostro.

-te prepararé la cena, mientras tanto_ decía Sofia con calma sin notar mi presencia como la otras veces.

-me baño y termino mi tarea ya se_ Liliana termino la frase con una risa mientras subia con su mochila en la espalda, al verme su sonrisa comenzó a disminuir y tomando con nervios su mochila.

-hola_ me dijo antes de pasar de mi lado queriendo ignorarme por completo.

Baje llegando a la cocina hablándole a mi esposa_ Sofia.

Ella me miro con algo de sorpresa, al verme parecía que quería decirme algo pero al final sus palabras se quedaron en su garganta; se giro para seguir tomando la comida y encendiendo la estufa tratando de ignorar mi presencia.




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