No somos tan distintos
Con ustedes un cuento que será parte de cuadernos del coleccionista, con historias paranormales y fantásticas de nuestros amigos: William Parker, Rebi Rumiko, Belle Inosanto, y Lucius Gunnes
Llegué por un encargo que me habían conferido. Era un estudio para verificar el hábitat de determinadas desapariciones y la complejidad de ellos. El paradero de esas personas. Claro que nadie lo sabía al respecto. Pero cuando llegó el telegrama, me ofrecieron el caso. Luego de un tiempo de trabajar con el coleccionista, mi amiga y mi marido, aprendí que la profesión de investigador puede ser complicada a la hora de resolver misterios que se desarrollan en dos paralelismos diferentes entre el mundo que conocemos y el de lo inexplicable.
Como científica e investigadora, he aprendido que la realidad tal como la conocemos es solo una mera ficción de algo que podemos entender como extraño, intangible, e irracional, sin embargo, no podemos culpar a la virtud de un hecho insólito, por el desconocimiento que tengamos de ello. Eso es fundamental a la hora de comprender que la vida y todos sus conceptos derivados son parte de lo que somos. Quizás me estoy volviendo una mente supersticiosa que desafía el escepticismo de los incrédulos que piensan que solo existe lo que pueden tocar y no se cuestionan nada al respecto. –
Ya estoy llegando al poblado sin nombre. O así se lo conoce a las afueras del partido de Korn., en la provincia de Buenos Aires, Argentina. Guardé mi móvil celular y recogí mi botella de agua para tomar una pastilla. Una droga importante para mantenerme estable del malestar que acompaña mi corazón.
Al descender del ómnibus, caminé unos metros hasta donde se encontraba la meseta y al subir una lomada; Empinada en su formato, me presentaba cual mirador los paisajes de algunas casas. Sin darme cuenta tropecé con una piedra redonda con agujeros.
Veía como rodaba conjuntamente con un sistema polvillo que se levantaba con el viento hacia otras de su especie que se amontonaban. El colectivo interurbano desapareció de forma que no sentí el motor, ni visualizaba su escape.
No tardé en ingresar por un camino amarillo y llano hasta una casa que decía posada. Solo un par de días de tiempo para poder resolver el asunto.
Luego de hospedarme comencé mi investigación. Según lo indicado. Las personas comienzan a desaparecer de forma extraña. Lo normal sería un asesino, o que las propias familias decidieran escapar del mundano sistema. Lo anormal, que haya un portal a otro universo. ¡Espero que no! O que vayan a una puerta al espacio del Orco. Puede suceder que todo lo que haya aquí no exista. Hay historias de pueblos fantasmas que por alguna tragedia no son parte de la existencia diaria, sino polvo diseminado por el aire para futuras erosiones, pero sus habitantes decidieron abandonarlo, según mi conjetura. Esa no sería una prueba plausible, pues se supone que se esfuman. ¿Y entonces?
Comencé a caminar por algunas calles, sin encontrar nada al respecto. De a momentos conversaba con una u otra persona. Los mayores son los creyentes de que alguna entidad se los lleva. Con poca credibilidad.
Y bueno así se fueron sucediendo situaciones. Ya a la tarde, la primera persona con la que tuve comunicación, no estaba. Según un familiar, testimonió que solo fueron unos instantes y ya no podía localizarse. De a momentos los habitantes se expresaban como si no quisieran decirme algo, y siempre murmuraban. Mantenían la postura de que desaparecían sin explicación. Mentiras pueden existir por el tiempo, hasta que ya no lo son.
Algunos pobladores se mantenían en grupos por miedo. Continúe recorriendo todo el perímetro. No encontraba, ninguna situación que pudiera considerar aledaña a ello.
La jefatura de investigación gubernamental, no hacía nada al respecto. ¿Y no podía comprenderlo? ¿Qué acaso no les interesa? Tengo un mensaje de Lucius, mi marido que me proveía algo de información, mientras se encontraba resolviendo una situación distinta con relación a un cliente que tiene unas locuras en relación a que expresa que lo persiguen por una ideología que no profesa. Para otros términos, dice que es comunista y no lo és, y el mundo capitalista quiere su cabeza. Solo Lucius puede encargarse de casos de esa magnitud.
Y proseguí mi pesquisa sin éxito. Llegada la noche, me dispusé a cenar en un local céntrico. Las calles solo poseían luces de una electricidad nimia que se combinaba con una penumbra. Y Todos se encontraban en sus casas. Al concluir, era la única persona que estaba allí, y el local cerró rápidamente. En las calles de tierra en su totalidad, no había como dice la expresión, un alma. Apenas podía oírse el silencio. Ese que te cala los huesos. Lo veías caminando tan plácidamente, que podría hasta confundirse con una parca de la edad media cosechando enfermos de lepra.