Oculta

LLAMADA

CAPITULO TREINTA Y CUATRO

 

 

El teléfono de la comisaria 246 sonó en la oficina del oficial a cargo – la guardería está siendo hallando en este momento – se escuchó la voz de una mujer a toda velocidad impidiendo que se le entendiera claramente desde el inicio, el receptor tuvo que pedir que hablara más lento y claro para poder tomar su denuncia.

La emisora repitió nuevamente su mensaje provocando en el oficial una especie de miedo sus manos temblaban alrededor de auricular e se encontraba pegada a su oreja, no espero un instante tomo su celular que lo tenía guardado en su bolsa de pantalón trasero al abrir el celular tuvo una ligera duda de llamar o no a ese número, era mejor que se enterara ahora y no después puede que el castigo un fuese tan grave tomo dos respiros profundos para infundirse valor acción que ayudo a que procesara una pregunta importante ¿Cómo no se enteró de esto justo antes? ¿Qué paso con el informante? ¿Dónde demonios estaba el general Federico? Marco el botón para realizar la acción que tanto temía, al terminar con el tercer sonido contesto una voz gruesa de otro lado

-Te llamo cuando te necesito – grito – no al contrario cabrón – grito el hombre que tenía a una mujer entre sus piernas realizando un trabajo con su boca en el miembro de aquel hombre pervertido, la mujer no tenía una sola prenda que cubriera su desnudez, el grito provoco que la pobre niña se alejara de su miembro, tomo del cabello a la niña regresándola sobre su pene, era claro que quería que siguiera con su labor

-Lo lamento señor – dijo el policía corrupto que temblaba de pie detrás de un escritorio destartalado de metal color gris, que sobre tenía una computadora de las más antiguas que se pudieran conseguir en el mercado, en un vano intento de tener valor en su voz de la aclaro y trago la poca saliva que tenía en la boca – la guardería está siendo atacada – las palabras del policía provocaron que el hombre que tenía tatuado un escorpión en su pecho desde su hombro derecho hasta la atura de su ombligo tirara a la chica que le hacia una felación, la pobre callo sentada sobre sus redondas nalgas.

-Lárgate – le digo a la chica que lo veía con miedo, la pobre no podía moverse en su enojo la levanto del brazo de un solo halón haciendo que sus dedos se clavaran en su piel causando dolor en su brazo que tuvo que retener o se ganaría una golpiza después – lárgate – la chica salió a paso rápido de ese lugar sin la oportunidad de vestirse afuera se encontraban dos hombres del Escorpión que la veían como si fueran dos leones hambrientos antes de que pudieran hacer algo llego una de las chicas que vivía en ese lugar y la arropo con sus brazos guiándola a un cuarto donde se dormían dos más aparte de ellas que se dedicaban a contentar a los dos jefes cuando se encontraban de mal humor - ¿Cómo mierdas paso? ¿Qué putas haces avisándome hasta ahora? – gritaba colérico el Escorpión respirando fuertemente

-Yo no sabía señor – no dejándolo hablar

-¿Qué mierdas haces con mi dinero entonces sino me mantienes informado – grito nuevamente – ¿donde se encuentra el inútil de Federio?

-El general no…

-Balas, Loco – grito el hombre que se estaba acomodando la ropa para salir

-Señor

-Alisten todo – dijo al solo cruzar la puerta – la guardería está siendo atacada, lleven todo lo necesario y no quiero a ningún vivo entendido – los dos hombre salieron a toda marcha a las afueras de la casa a montarse con prontitud para dirigirse a ese lugar - ¿Quiénes son los que se encuentra en ese lugar?

-No lo se

-¿Qué putas sabes?

-solo me entere lo llame

-así que me llamas para que solucione tus cagadas, pedazo de mierda – en eso tomo su arma y se la coloco en su cintura – pues me vas a dar una muy buena – grito -vas a ir allí y te vas a encargar de que las niñas lleguen a la comisaria para que yo pueda recuperar mi dinero, vas a impedir que la coca llegue a la mano de esos que saben hacer muy bien su trabajo.

Con eso ultimo termino la llamada salió dando gritos llamando al resto de sus hombres eran cuatro que daban miedo de solo verlos, siempre han sido ellos sus escoltas desde el inicio en esta vida, una vida que lo ha forjado con fuego y plomazos.

Él no debía de tener miedo pero si se llegaba a enterar Sara le cortaría mucho más que una oreja, pero antes le daría la cabeza del hombre responsable de su desgracia, subió a la camioneta con rumbo a la decapitación del malnacido que no lo cuido nunca y lo dejo bajo el cuidado de una mujer tan despiadada que no le importo meterlo en ese mundo y mucho menos darle a los cuatro años un arma y la clara orden de que matara a el hombre que estaba arrodillado frente a ella porque había tocado una de sus mercancías.

El policía ordeno a sus hombres que se montaran en los autos para llegar pronto a la escena todos los del equipo estaban advertidos que debían velar por las niñas y la mercancía, debía de llegar a la comisaria si no querían que los matara el escorpión.

Lo único que encontraron a llegar fue charcos de sangre y dos camionetas huyendo de la escena el comandante fue el primero en evitarles que llegaran cerca de la casa, al ver que se trataban de soldados el policía se enfadó más – lo podemos ayudar – dijo el comandante al policía que tenía toda la intención de infectar la escena




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