Ocultandome de mi Mate

Capítulo 29-S. T.

EN BUSCA DEL CAMINO DE REGRESO

El camino de la ruta estaba oscureciendo, se observaba el cambio de color del amanecer que llegaba en la ventana del auto. Ese auto de color oscuro de un modelo antiguo, dentro de él se encontraba dos personas y un bebé. 

En los asientos de atrás una mujer mesía a la beba para que no llorara, mientras tanto como piloto del auto se encontraba aquel hombre rencoroso, egoísta, ambicioso por la búsqueda del poder. 

Antes de que se transformará en ese ser malicioso, era un hombre justo no se metía en ningún problema sin pruebas de su validez. 

Sin embargo en una noche perdió todo, su familia a su amada hija por una guerra que lo habían metido para sacar lo peor de sí mismo. 

Esa que se creó por un líder que lo envidiaba por tener todo lo que él soñó para él, trató a que renunciará a su familia, a su vida por cambio de riquezas pero al no conseguirlo mando un grupo de roger para matar a lo que más apreciaba el lobo haciéndolo creer que era culpa de aquél lobo supremo. 

Cegado por la muerte de su familia, el rencor lo consumió dejando atrás al hombre que alguna vez fue.

 Lo primero que intentó hacer fue acercarse al líder para apuñalarlo por la espalda, su plan consistía en hacerle creer que era su amigo, su mano derecha estaría así hasta el momento justo para dar el gran golpe. Aguantaría reclamos, golpes, hasta serle fiel por el tiempo necesario. 

Estuvo allí todo el tiempo, al lado siempre de Bruno cuidándolo como si fuera su hermano. Cuando apareció su mate y huyó de él, se sentía feliz a que por lo menos sufriera por amor. 

Creyó que el golpe final lo daría cuando Bruno estuviera en su peor momento, debilitado por el rechazo de su mate. Era el plan perfecto hasta que la vida dio un giro de 180 grados favoreciendo a su líder, uniendo así a la pareja nuevamente. 

Ideó un plan B la muerte de sus seres queridos, planeó en secreto un ataque en manos de los roger con la excusa del secuestro de las mujeres de la manada. 

Lo que no contaba era que Marissa sabía pelear, ella había transformado a los lobos más débiles a astutos, creativos, les enseñó a ser habilidosos con lo mejor de ellos. Sin embargo el líder de aquellos lobos habían apuñalado a su luna mientras él veía de lejos como sufría, pero en ese instante llegó su alfa para ayudar a su amada y salvarla. 

Nuevamente lo que había planeado había sido derrotado por ese par sin que se dieran cuenta, se  sentía frustrado por no conseguir su venganza. Sin embargo cuando se estaba por rendir se enteró que venía un pequeño ser, ese sería su golpe final ante su alfa con eso lo destruiría. 

Se dirigía hacia el bosque para planificar la derrota de Bruno y su legado, sin embargo allí se encontró a una mujer llorando por la sangre seca que se veía en su ropa él dedujo que había estado en una guerra recientemente. 

Sentía que al ver a esa mujer desconocida se reflejaba el mismo sentimiento que descubrió al perder a su familia. 

Se acercó con cuidado, ella al ver que aquel hombre de un semblante oscuro  se aproximaba decidió con sus pocas fuerzas luchar por su vida. Sin embargo él era más fuerte que ella, la derribó en un chasquido de dedos. 

Percibió en ella que temblaba por el miedo, con lentitud se quito de encima para ofrecerle su campera tapandola. 

Una vez que todo se tornó tranquilo entre ellos, hablaron del porqué de la sangre en la ropa de ella. Al escucharla intuyo que está vez la suerte estaba de su lado, aquella mujer era la mate del lobo que Bruno había matado para salvar a Marissa. 

Por supuesto que ella  quería venganza por su amado y el con gusto la ayudaría. Ambos fueron a su escondite dentro del bosque, una vez solos él le contó de su plan para la matanza de su primogénita. 

Juntos crearon un plan para el momento del nacimiento de la bebé que se aproximaba día tras días. 

Los días pasaban como rayos, ellos estaban a la espera para el secuestro que sería en cualquier momento. 

Un día les había llegado la noticia del nacimiento, tomaron todo lo que necesitaban para después emprender el camino hacia el hospital. 

Como él era muy cercano al alfa, sabía en donde se encontraba la habitación que estaban los tres como familia. Se adentraron por las escaleras en forma desapercibidos del resto de la manada que se encontraban cuidando el lugar. 

Llegando al piso se colocaron las máscaras para dar comienzo con la caída del Rey. Primero tiraron un gas blanco para hacer dormir a todos sin excepción. 

Al cabo de un instante todos se encontraban tirados por los pasillos del hospital. Llegan a la habitación, primero entra ella para agarrar al bebé e ir directo al auto por donde vinieron. 

El segundo en entrar  fue él, se sentía feliz porque su plan había funcionado esa vez. Se sentó para observar cómo les quitaba su más grande tesoro, quería salir de allí para acabar una vez por todas su venganza para unirse así a su familia en el más allá. 

Al momento de levantarse vio a Marissa luchando por su hija, sintió que sufriría como él lo hizo creando así en él una sonrisa de maldad pura. Le contó lo que iba a ser con ella para después marcharse de allí. 

En el auto, paró cerca del bosque y del mundo humano para finalizar su sufrimiento. Se acercó a la mujer para tomar al bebé en brazos, pero ella no quería  que fuera el que la matara así que se ofreció para ese trabajo. 

Él comprendiendo de su compañera la dejo encargarse de eso para irse a su auto a esperarla. Lo que no sabía era que aquella mujer se había encariñado por lo bella que era ese pequeño ser. 

No la quería matar, pero tampoco quería que él la matara. Adentrándose al bosque, lejos de la carretera armó cerca de un refugio de personas una pequeña cuna donde dejaría a la bebé en manos de los humanos. 

Al terminar cuidadosamente la colocó sobre su invento, la hizo dormir tapandola con la campera que traía en ese momento. 




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