Los ángeles creen que todo se puede arreglar con fe y buenas intenciones, pero nunca han sentido lo que es rezar y que nadie responda."
17 Crimoria, 3097
El canto de los pajarillos y el hondear de los arboles eran los únicos sonidos durante la tranquila mañana en la que el manantial se encontraba, varios Chaneques recién despertaban de sus hermosos sueños al igual que Natsky y Ethenary
Al abrir los ojos, el guiverno se topó con uno de ellos, soltando un gruñido al notar su presencia tan cerca lo que provocó que el pequeño Chaneque se escondiera dentro de la bolsa de Natsky como ya se esperaban; Mictli, el más pequeño
Tanto movimiento provocó que tanto Iktan como Xilín se acercaran a ver que ocurría mientras que Natsky se sentó aun estando medio dormida
-¿Que pasa?- Preguntaba ella frotándose los ojos -Es muy temprano-
- Parece que cierto pequeñín tiene curiosidad por nuestros invitados- Mencionó Xilín tras cruzarse de brazos
Natsky notó el bulto en su bolsa y la tomó para sacudirle y sacar lo que estuviera dentro de ella, pues está no sabía lo que contenía dicha bolsa, el pequeño Chaneque intentó sostenerse pero debido al gran y brusco movimiento terminó soltándose y cayendo al suelo
- Jeje. buenos días- Dijo Mictli con una risa nerviosa
-Te encanta dar problemas, ¿verdad?- Cuestionó Natsky ya medio fastidiada por el pequeñín - Tienes una obsesión con mi bolsa
-Cambiando el tema, nos alegra que no dañaras nada de este hermoso manantial- Señaló Iktan -Parece que no todas las personas sin iguales-
-Agradezco mucho su hospitalidad- Se levantó sacudiéndose -Pero tengo cosas que hacer y debo irme-
- ¿Tan rápido te vas?- Preguntó Mictli decepcionado
-Así es, me queda un largo camino por delante para vengar a mis padres- Explicó Natsky
-¡¿Una aventura?!- Quería saber Mictli con una gran sonrisa
-No creí que a los Chaneques les gustaran las aventuras- Contestó Natsky
-No nos gustan, pero el ha querido salir desde que nació casi- Señaló Tlecu mientras comía- Es muy diferente a nosotros
-Tenemos miedo de que algún día escape lejos de aquí y algo de pase- Mencionó Iktan preocupado
-Si me dejan ir con ella no me pasará nada- Dijo Mictli con una sonrisa
Casi todos se miraron sorprendidos Natsky y Xilín intercambiaron mirada al igual que Iktan y Ethenary como si lo que hubiera dicho Mictli fuera algo loco aunque si lo fuera, si, definitivamente lo era para ellos.
-Pues, nosotros no tenemos ningún problema pero ella tiene que decidir si te lleva- Explicó Xilín
-¡¿De verdad lo dejarás ir?!- Exclamó Iktan
-¡No podemos protegerlo de que escape y muera allá afuera!- Gritó Xilín
Ante el grito de Xilín el resto de los Chaneques se asustaron, incluso el más perezoso pues era raro ver a uno de ellos tan enojado; que no fuera Iktan, eran criaturas tranquilas la mayoría del tiempo.
Debido a esto, Ethenary y Natsky intercambiaron una mirada dudosa y preocupada sobre lo que deberían hacer, el pequeñín quería ir con ellos al igual que Xilín tenía razón sobre su protección hacía Milcti.
Tras un largo rato de casi tres minutos sin decir palabras, ella aceptó llevar al Chaneque a sus aventuras aunque Ethenary todavía no estuviera muy convencido de agregarlo a su equipo, Mictli estaba lo que le seguía a feliz saltando de un lado a otro mientras cada Chaneque aportaba algo para la maleta del pequeñín sin embargo esto no significaba que todos estuvieras felices por la partida de este.
La mochila del pequeño era apenas de treinta centímetros mientras que el cuarenta y tres centímetros, muy pequeño a comparación de Natsky y Ethenary pues este apenas llegaba a la rodilla de ella.
-Ahora que te veo bien, eres relativamente chiquito- Señaló Natsky
-¡Si!, ¡por eso soy el sigilo en Chaneque!- Colocándose la mochila
-Además creo que usted es muy alta señorita- Mencionó Chikú
-Genética supongo- Respondió Natsky - ¿Estás listo pequeño?- Cuestionó observando a Mictli
-Siempre!- Bajó del árbol en donde estaba
-Tengan cuidado- Pidió Xilín -Por favor, cuídalo bien-
-Confié en mi Líder, lo haré- Contestó ella
-Me alegra que por fin consigas lo que querías hermanito!- Exclamó Chikú
-¡Si!. ¡Y lo haré muy bien, tenlo por seguro!- Indicó Mictli
-Vámonos ya, no tenemos tiempo a perder- Señaló Natsky
Mictli y Natsky se despidieron de los amables y hospitalarios Chaneques antes de irse hacia un nuevo rumbo, el pequeño subió al hombro derecho de la chica ya que esta caminaba muchísimo más rápido que el al tener piernas más largas, al subir a su hombro este notó la diferencia de perspectivas; sentía que volaba
-¿Señorita si puedo preguntar, cuando mide?- Interrogó Mictli
-1.93, ¿por qué?- Respondió ella
-¡¿1.93?!- Exclamó Mictli incrédulo -Me parece que usted ve el cielo!- Manifestó el