Odiarte fue nuestro primer voto

#1. Un trato

—¡No voy a casarme!

La chica salió corriendo como alma que lleva el diablo, su frustración crecía a medida que recordaba todo lo que su padre le había hecho pasar, para nadie era un secreto que su padre tuvo que ver en la muerte de su madre y tampoco que pidió varios préstamos los cuales utilizo en su amante.

Huyo hacia los árboles frutales, la única zona en la que su padre no la buscaría pues le causaba terror que los insectos se le pegaran a la ropa.

—¡Valentina!

Abrazo sus rodillas y espero a que Rosy la encontrara o mejor aun, que la tierra se la tragara, como era de esperarse Rosy llego agitada, antes de reprenderle se inclino un poco tomando aire.

—Muchacha rebelde, como te escondes así, ves que esta pobre vieja apenas puede moverse y la haces correr.

—Rosy…no quiero casarme — las lagrimas amenazaban con salir.

—Fue algo inesperado, pero…

Un suspiro resignado salió de la boca de aquella chica, Rosy era su nana, en aquel tiempo solo ayudaba con las tareas de la casa, pero en cuanto murió su madre Rosy se hizo cargo a pesar de las acciones cuestionables de Don Hugo procuraba que la niña Valentina no le guardará rencor.

—Como siempre justificadas a mi padre.

Sin esperar respuesta de Rosy se fue, no tenía a donde mas ir, Jessica su mejor amiga se había ido la semana pasada así que su único destino era obedecí a su desalmado padre, el sol estaba por ocultarse y aquella muchacha seguía vagando por el camino lleno de árboles, era lo único que le podía ofrecer la soledad.

Al llegar a casa abrió la puerta con pesar, su padre quien estaba furia la tomo del brazo sin medir fuerza y la arrastro hasta la sala, la empujó contra un sillón.

—Te vas a casar y si no lo haces, te amarro, no me interesa lo que pienses, lo que hagas, ¡Te vas a casar!

Después de todo no podía escapar de las garras de su desalmado ladre, sin más que decir y con la cabeza agachada subió a su habitación, se puso el pijama y se fue a la cama, no había nada mejor que dormir para evitar cualquier tipo de embrollo.

La vida de valentina no fue fácil, a los 8 años murió su madre de una enfermedad repentina, a los 10 su padre trajo a su amante a vivir con ellos, aunque valentina defendió el honor de su madre jugando le bromas a Jazmín quien derrotada se fue de la casa

—¡Mocosa estúpida!

Grito levantándose del sillón, le había aventado pintura a su “finísimo vestido”, ese mismo día mientras jazmín se quedaba con Hugo, valentina aprovechaba para poner una cucaracha en la almohada de esta, su castigo fue dormir con la cucaracha por una semana.

—¡HUGO!

La carcajada de la pequeña fue lo que hizo enojar a la rubia, valentina sabía que jazmín odiaba el picante así que lo puse en su comida y agua, jazmín decidió irse de casa no sin antes recordarte que Hugo la odiaba pues hizo que pudiera varios prestamos para reparar los daños.

Ahora no tenía con que pagar, jazmín muy astutamente opino que sería buena idea casar a valentina con Samuel, Samuel era conocido por mujeriego, solo una vez lo obligaron a salir con una chica, después de esa salida la chica salió corriendo.

Jazmín sabía que Samuel le haría la vida miserable a valentina, Hugo cegado por la acaricia acepto, contacto a don Enzo sin poner resistencia el señor asistió, quería saber ahora con que pretexto saldría Hugo.

Como es costumbre de valentina cada que está nerviosa, por décima vez vuelve a pasar las manos por la falda del vestido color azul, hoy era la reunión con el Señor Enzo y si todo salía bien mañana seria la cena y presentación con su hijo para posteriormente ser la boda.

En la mesa estaban ambos hombres hablando como si estuvieran vendiendo un animal, eso hacía sentir incomoda a valentina, tomo un trozo y lo llevo a su boca acción que hizo que el viejo Enzo la mirara con desprecio.

—Ni siquiera termino sus estudios, todo el tiempo se la pasa llena de lo ¿crees que es digna de mi hijo?

El desprecio hacia valentina era más que evidente, por dentro valentina baila de emoción, por primera vez festejo que alguien la despreciara, pues si eso pasaba no habría boda y ella no tendría que irse.

—Su hijo le ha traído varios dolores de cabeza, que le parece si hacemos un trato que nos convenza a los dos.

Hugo estaba seguro, el señor Enzo se froto el tabique de la nariz, con un suspiro miro a valentina.

—Me hiciste venir solo a perder mi tiempo.

—Señor Enzo, mire puede usar a mi hija por un año…aquí ganaremos los dos, se lo aseguro.

El señor Enzo enarco una ceja poco convencido de lo que decía Hugo, por otro lado valentina estaba que le aventaba un vaso a Hugo por usarla prácticamente como un producto vendible.

—Explícate — pidió exasperado el señor Hugo.

—Valentina será una esposa ejemplar y hará que tu hijo se vuelva responsable y deje de ser ese cretino presumido.

El señor Enzo hizo un sonido de desaprobación ante el insulto hacia su hijo, Hugo quien tenía una sonrisa carraspeo un tanto incómodo.

—Si mi hija logra que tu hijo deje el libertinaje, mi deuda quedara saldada y si no...pues te daré tu dinero sin peros.

—Me estás diciendo que tu hija que es campesina hará que mi hijo un hombre libre y de ciudad lo ¿amansará?

El padre de Hugo estaba más que convencido, se desharía de valentina quien le acarreaba bastantes problemas y pagaría su deuda, mataría dos pájaros de un tiro, el señor Enzo poco convencido acepto, pues necesitaba que su hijo fuera más responsable y tal vez con el matrimonio otro cantar seria..

—Bien, hagamos un trato, si en un año tu hija no hace que mi hijo se recate me deberás el doble, PERO si lo hace tu deuda quedará saldada.

Sin más el señor se fue, no sin antes recordar que para mañana quiere una cena digna, valentina sentía que muchos ladrillos le caían sobre los hombros, no se quería marchar, había escuchado sobre Samuel Sandoval y no era nada el príncipe cruel que salva a la plebeya de los maltratos, este más bien era la bruja as temida del cuento.




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