Odiarte fue nuestro primer voto

#2. Cena

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Hugo estaba eufórico con el evento, quería que todo fuera perfecto para la llegada de los Sandoval, por otro lado una valentina despreocupada recién llegaba del campo, en cuanto Hugo poso los ojos en su progenitora quien estaba cubierta de lodo, sudor, despeinada.

Inmediatamente la mando a bañar, valentina riendo se fue a su habitación, antes de entrar al baño miro su reflejo en el espejo, ladeo un poco la cabeza, claramente no encajaría con los Sandoval, había visto unas cuantas fotos en internet y eran algo completamente diferente a su mundo.

Rosy quien acaba de entrar a la habitación, miro con nostalgia a valentía, se acerco a ella abrazándola por los hombros, no era un adiós pues lo que había entendido si o si la niña Valentina tenía que divorciarse cuando cumpliera el año, volvería.

—Ellos vienen de la ciudad, con trajes distinguidos, lociones caras, claramente este matrimonio no funcionará.

—No lo hagas funcionar por Don Hugo, hazlo por ti — Rosy suspiro — Haz amigos, termina tus estudios, aprovecha que te vas del pueblo, apenas tienes 20 años y no has vivido nada.

—Yo no me quiero ir de aquí, me gusta ensuciarme, me gusta trabajar en el campo, correr cuando los animales huyen, no necesito de una familia rica para vivir, ya lo hago.

Mira hacia el techo cuando las lagrimas amenazan con salir, resignada a su nuevo destino se va a bañar y ponerse “elegante”, su padre le compro un vestido beige, tiene las mangas holgadas, pecho cubierto y una falda amplia, un estilo elegante y señorial.

—¡Valentina!

Su padre grito desde la sala, los Sandoval estaban por llegar y valentina aun no estaba presente, valentina un tanto cansada bajo y espero junto a su padre a que llegarán los invitados, la casa era pequeña comparada con su mansión.

El señor Enzo un señor de cabello blanco y arrugas pronunciado guio a su esposa quien se veía mucho mas joven por los tratamientos que se implementaba a diario, la abuela quien siempre se le veía alegre pese a su edad, su querida hija menor era alta tal vez 1.75, cabello negro, ojiverde, le gustaba vestir a la moda podría decirse que era muy sutil al elegir cada prenda, cada accesorio.

Samuel Sandoval el joven de 22 años, alto de 1.80, pelinegro, ojiverde, normalmente vestía con trajes aunque dependiendo la ocasión tenía varios estilos, en cuanto vio la casa su cara cambió a una de disgusto, odiaba que tomarán decisiones por el y peor aún casarlo con una campesina cuando el ya tenia novia.

Al entrar a la casa vio a una joven de 1.65, complexión media, tenía el cabello negro aunque un poco maltratado, por un momento el joven quiso huir de aquella casa, su padre al ver sus intenciones le pidió que se acercara, sin otra opción tuvo que saludar al hombre de mediana edad y su oportunista hija.

Sabía que este matrimonio era un castigo por hacer que la empresa perdiera dinero irresponsablemente, aunque esto rebasaba sus límites, por lo que había escuchado de esta familia disfuncional era que el padre era un apostador compulsivo, su amante caprichosa amaba gastar como si fueran ricos y por ahora la hija era una fachada para robarle el dinero que les hacía falta.

La chica un poco ruborizada y tímida decidió dar el primer paso.

—Ho-hola.

—Limítate hablarme, no quiere confusiones en el futuro — una sonrisa burlona adorno la cara del joven — dejemos esto claro, solo cuando este mi padre presente seremos un matrimonio y cuando no, tu por tu lado y yo por el mío.

La chica quien creía que serían aliados ya que ambos estaban en situaciones que no querían había quedado decepcionada, creyó que si ambos se unían tal vez este año viviendo juntos sería mas fácil, con un asentimiento se alejo, el chico le había declarado la guerra y sabía que si o si tenía que ganarla.

Todo iba con calma, el señor Enzo y Hugo hablaban sobre trabajos y como seria la vida de los muchachos, la abuela y la esposa hablaban con Rosy contando anécdotas de los chicos, Amara la hija menor estaba enfrascada en su celular pues antes de venir aquí había peleado con su novio por usar un vestido tan “atrevido” según el.

Por otro lado Valentina y Sandoval estaban sentados hombro con hombro, ninguno decía nada, era un silencio incomodo y peor aún porque estaban bajo la mirada de los dos hombres, Samuel carraspeo, intento buscar algunas palabras que decir, sabía que si no hacía el intento su padre lo reprendería.

—¿Ya compraste el vestido? — menciono.

Valentina quien tenia la mirada perdida en sus manos poco a poco levantó la cabeza, su mirada choco con la mirada intensa de Samuel, asintió restando importancia, no tenía ánimos de hablar con alguien tan altanero.

Samuel se forzó a sonreír y decidió preguntar otra cosa ya que su padre lo veía con una ceja enmarcada.

—Según tengo entendido la boda será el sábado, tenemos 3 días ¿No estas nerviosa?

—Limítate hablarme — escupió con rabia valentina — a mi no me interesa si tu padre esta presente o no.

Valentina se levantó y salió de la casa sin avisarle a nadie, un Samuel atónito miraba por donde se fue su futura esposa, salida detrás de ella y la vio caminar hacia un pequeño bosque de árboles frutales.

—Valentina…

—No vengas acá, tu traje caro se puede estropear.

Aunque valentina lo había dicho sarcásticamente Samuel se detuvo abruptamente, era un traje de diseñador, simplemente se quedó para viendo como la silueta de valentina desaparecía, bien ya le había quedado claro las cosas realmente no le importaba lo que pensara, si el matrimonio no se daba mucho mejor.

Después del altercado cada uno volvió a su lugar, la cena transcurrió a la perfección, los Sandoval se marcharon pues tenían que seguir organizando las cosas de la boda.

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