Al entrar al departamento valentina aventó los tacones recargo su espalda contra la puerta cerrando los ojos.
—Dios como odio los tacones.
Se enderezo tomo los tacones y fue a su habitación, primero se cambiaría a algo cómodo y después comería algo.
*Nueva notificación*
Tomo su celular y miro el número desconocido, frunció el ceño abriendo el chat.
"Hola prima soy Caín espero y me recuerdes, quería invitarlos a cenar que les parece"
—Es el mujeriego — valentina movió la cabeza hacia los lados — ¿debería rechazarlo?
"Hola, Samuel esta en la oficina y no se a que hora llegue, lo siento"
"Entonces paso por ti, 7:30 p.m alístate:)"
Valentina mantuvo la mirada fija en aquel chat, quiso replicar pero Caín le respondió un “tranquila ya le aviso a Samuel para que nos alcance”
Un carro deportivo bastante extravagante color rojo se estaciono frente al edificio de valentina, ella bajo despreocupadamente vistiendo unos jeans rotos azul marino y una sudadera del mismo tomo, sus tenis negros, Caín la miro entre divertido y sorprendido, Caín se bajo del coche para abrirle la puerta.
Por un momento dudo, valentina era completamente diferente a una citadina, podría decirse que era mas reservada a todas las chicas que visitaban su lujosa cama.
—H-hola.
—Hola bella dama, le dije a Samuel pero dijo que estaría ocupado así que pues vayamos tu y yo.
Valentina lo reparo de pies a cabeza sin disimulo, a simple vista se podía apreciar lo descarado que era ese hombre, Caín con una sonrisa incito a valentina a entrar.
—Caín…yo…
—Vamos reserve el mejor restaurante.
Valentina cayó en cuenta que no iría a una fonda, que no estaban en el pueblo y con quien estaba hablando era con uno de los herederos del conglomerado Sandoval, bajo la mirada a lo que Caín llamaba ropa casual, un pantalón de vestir blanco y una camisa negra perfectamente planchados, mientras que valentina tomo lo mas decente y cómodo, tomo su brazo y por primera vez en la noche sintió vergüenza de si misma.
—Creo que…tendré que rechazarte.
Se soltó cuidadosamente de su agarre, Caín la miraba algo impaciente.
—Te ves hermosa — soltó haciendo que valentina lo mirara incrédula.
—Mereces restaurantes de lujo así que vamos, no importa si quieres ir en pijama siempre y cuando sea cómodo para ti.
Valentina parecía desconcertada, en su vida solo había conocido a dos hombres que le demostraron una negativa, el primero era su padre quien le había demostrado que los hombres podrían traicionarte a la mínima oportunidad y el segundo fue su primer novio quien le demostró que jamás seria querida y solo seria utilizada como ahora con su esposo, era solo un utensilio para la madurez ¿También seria un utensilio para él?
—¡¿Estas loco?! Ni siquiera nos conocemos como vas a gastar tanto en una simple cena — valentina suspiro ante la tensión que se había formado — es…incomodo.
Caín carraspeo rascándose la nuca.
—Entonces vayamos a un lugar menos incómodo.
—¿Cuál es el fin de la cena?
—Conocer a la mujer que hizo firmar los papeles mas importantes a mi primo, no se si lo sepas pero el ama a su primer amor y si ella no logró convencerlo en 5 años quiero saber que hiciste tú.
—Tiene apenas 22…es joven para casarse — soltó una valentina despreocupada.
—Y se caso contigo una chica completamente diferente a él, podría decir que eso me atrae de ti.
Valentina parecía perdida de la órbita mientras que Caín por primera vez lucia nervioso, era cierto que le interesaba y no era algo normal, no acostumbraba tener las sobras de Samuel, aunque valentina lo hacía querer conocerla, su curiosidad era ¿peligrosa? Al querer saber todo de valentina.
—No es para nada agradable escuchar que tu primo se le declare a su mujer — una voz grave y molesta se escucho detrás de valentina.
Ambos lo miraron, Samuel estaba tenso, tomo a valentina de la muñeca mientras miraba a Caín.
—Recuerdo haberte dicho que yo y valentina no estábamos disponibles y ahora si me disculpas.
Sin decir nada mas arrastro a valentina al ascensor, valentina lo miraba con el ceño fruncido.
—¿Qué haces aquí? — escupió valentina.
—Vine a dormir a mi casa o que te querías ir a una noche loca con mi primo — soltó con desdén.
—¡Ay! Por dios, pregunto porque tu presencia me molesta — soltó fastidiada valentina.
Samuel la miro sorprendido, carraspeo para después volver la mirada al frente, en cuanto se abrieron las puertas Samuel salió dejando atrás a valentina.
—No me ames tanto que me asfixio —añadió azotando la puerta de su habitación.
Valentina bufo golpeando el piso con su pie, el departamento era como su cueva la cual la mantenía segura de las bestias, pero ahora la bestia mayor había entrado, decidió encerrarse en su habitación y no salir hasta que se marchara.
Al estar en su cuarto fue hasta la ventana y miro donde anteriormente estaba Caín.
—Los hombres son como enredaderas — murmuro — no bajes la guardia por unas simples palabras.
Unos suaves toques la sacaron de su mundo, valentina miro hacia la puerta como si esta se fuera a convertir en algún mounstro y la fuera a devorar.
—¿Ya cenaste?
La voz calmada de Samuel sonó desde el otro lado.
—No tengo hambre.
Samuel bajo la mano y miro la puerta, asintió, camino tranquilo hacia la cocina y empezó a cocinar para si mismo, es verdad que era joven y podía con todo…pero había un peso enorme sobre sus hombros y sentía que en cualquier momento caería, tenia una esposa que no deseaba pero tampoco quería lastimar pues ella no tenia la culpa, tenia al amor de su vida que cada día lo asfixiaba mas entre exigencias y por otro lado tenia el peso de la empresa y de las órdenes de su padre, un suspiro cansado salió de su boca.
—Solo aguanta un poco mas…casi se soluciona todo.
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Editado: 30.06.2026