Valentina tomo su séptimo tarro de cerveza pese a decir que odiaba su sabor, Jessica y Caín comían cacahuates mientras miraban llorar a valentina.
—Conseguiré un trabajo — hablo valentina entre balbuceos.
—Amiga no tienes nada de tolerancia al alcohol — frunció los labios.
—Pero si tu esposo es millonario porque lo harías — pregunto Caín en un tono aburrido.
—Odio a jazmín…pero hice lo mismo con la muñeca de luisa no cabe duda que soy igual de mierda.
Más lagrimas salieron de los ojos hinchado de valentina, Caín quien había tomado mas hizo un puchero y lloro junto con valentina, Jessica quien no tenia mucho que había llegado rodo los ojos.
—Que niñitas chillonas hace cuanto están oca — pregunto molesta.
—fesfe la mañana — logro articular Caín.
—Dios…debo ponerme a la par.
Dos horas pasaron el que aquel trio de amigos tomaban como si la bebida se fuera extinguir.
—Hagamos algo…algo que…¿Qué estaba diciendo? — balbuceo Jessica.
—Quiero hacer pagar a jazmín — murmuro valentina.
—¡Entonces vamos! — grito Caín — Pero…quien carajos es jazmín.
Entre tropiezos, risas y una que otra caída compraron aerosoles, este mes el padre de valentina se quedaría en la ciudad según ellos para encajar mas en la sociedad en la que ahora pertenecían, el trio fue en busca de ellos, al llegar a la pequeña pero lujosa casa empezaron a pintar.
—Llevas tres días en los que no ves a luisa — Braulio tomo su licor mientras observaba a Samuel.
—Quiere hacer lo de la ultima vez — un suspiro salió de la garganta de Samuel — Si empiezo a desviar fondos mi padre me quitara el liderazgo.
—Veo que haz madurado, en el pasado abrías hecho lo que decía ella sin preguntar o será que tu esposa ya te puso en cinto.
Samuel sonrió para después beber su whisky.
—Si quiero mantenerme y ascender debo dejar de cumplir caprichos.
Braulio asintió, curioso se atrevió a preguntar.
—¿Qué es lo que sientes por la chica?
Samuel tenso su espalda sobre el sillón de cuero verde, miró su vaso vacío y recordó las crueles palabras de su suegro.
—Siento lastima…no es mas que un objeto valioso para su padre.
—¿Y?
—No debería ser tu padre quien te proteja — frunció el ceño disgustado.
—Samuel…recuerdo que la única condición por la que aceptaste casarte con ella fue para ascender al trono, así que mantente y no te enamores, luisa será la señora es por eso que le compraste la casa, valentina es…tu mismo lo dijiste un objeto que nos ayudará.
Samuel asintió, su teléfono vibro sobre la mesita de cristal, lo alcanzo perezoso y contesto, la llamada al otro lado de la línea lo hizo levantarse de golpe, llevo su mano a su frente, Braulio lo miro preocupado.
—¿Qué pasa amigo?
—Luisa tuvo un accidente tengo que ir con ella.
Sin mas que decir salió corriendo de la oficina, al llegar al hospital se encontró con una chica pálida y con algunos moretones, corrió abrazarla luisa rompió a llorar.
—¿Qué fue lo que paso amor? — pregunto preocupado Samuel.
—Un carro se atravesó…yo…y-yo me asuste — explicó entre lágrimas.
—Tranquila ya estoy aquí, cariño.
Después de un largo papeleo Samuel llevaba a luisa dormida en el asiento del copiloto, suspiro exhausto le tomo la pierna a modo de protección, al llegar a la enorme mansión que le compro la cargo en brazos y la llevo a su habitación, un dulce y casto beso callo en la frente de aquella chica, Samuel no dejaba de mirarla.
—Iré a cambiarme ahora vuelvo — susurro.
Antes de que pudiera poner un pie en el baño la llamada de su padre le hizo fruncir el ceño, contesto, antes de que pudiera articular una sola palabra su padre hablo furioso.
—¡Le compraste una casa, corres a su rescate y sobre todo la tratas como la señora de Sandoval! — su respiración era agitada — ¡ES LA AMANTE!
Samuel llevó sus dedos al puente de su nariz, no quería perder el control así que respiro y hablo lo mas tranquilo posible.
—Para mi ella es mi esposa, Valentina es la esposa que elegiste — dejo escapar el aire contenido — trato a luisa como se merece, si a valentina no le parece entonces que pida el divorcio, ni siquiera entiendo porque la defiendes si no esta a nuestra altura.
Sin mas colgó, agacho la cabeza se sentía pesado como si miles de blocks cayeran sobre sus hombros, se giro para mirar a luisa durmiendo plácidamente, asintió para después ir se a poner la pijama y dormir junto al amor de su vida.
—Ya murió la cucaracha.
—Ya la llevan a enterrar.
Las risas estruendosas de Caín y valentina resonaron por toda la estación de policía Jessica una vez mas le pidió al guardia que la cambiara de celda y nuevamente la volvieron a rechazar.
—Ya se…ya se de que trabajaras querida — hablo Caín tambaleándose.
—Mi sueño siempre ha sido ser stripper.
Valentina hizo el ademan de bailar, pero termino cayendo ambos volvieron a reír, Jessica hizo una mueca.
—Son tan molestos — miro a su amiga disgustada — oye tu marido ya se tardo en venir.
—Seguramente esta con ¡Luisa! — bromeo Caín.
Valentina lo miro e hizo un puchero, inmediatamente ambos intentaron distraerla, Sin embargo valentina empezó una lluvia de lagrimas, el policía que escoltaba las rejas rodo los ojos por décima vez.
—Soy una rompe hogares — chillo valentina.
Jessica quien conocía la verdad no pudo evitar llorar también, sabia que su amiga lloraba por lo que había hecho su padre, porque sentía que estaba repitiendo el mismo patrón, temía que luisa se suicidara como su madre.
—En cuanto nos dejen salir vayamos a patearlo — murmuro dándole suaves palmadas.
—Yo las acompaño — Ánimos Caín creyendo que hablaban de Samuel.
Dos horas después cuando el sol estaba empezando a salir un Ferrari azul marino se estaciono frente a la estación, de el salió un señor que aunque era mayor se mantenía en buen estado aparentando una edad menor, aunque lucia molesto no dejaba que eso arruinará su inicio de día.
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Editado: 31.08.2026