Odiarte nunca fue tan tentador

Capitulo 29

La noche cayó sobre el instituto.
Pero el ruido seguía.
Luces prendidas.
Gente en los pasillos.
Martina no estaba en su habitación.
—¿Me explicás a dónde vas? —preguntó Ruth desde la puerta.
Martina se acomodó la campera.
—A caminar.
Ruth levantó una ceja.
—Con cara de “voy a hacer algo impulsivo”.
Martina sonrió apenas.
—Capaz.
Silencio.
—No la cagues más —dijo Ruth.
—No prometo nada.
Y salió.
El aire era frío.
Perfecto para despejar.
O para hacer todo peor.
Martina caminó sin rumbo.
Hasta que.
Risas.
Se detuvo.
No necesitaba ver.
Sabía.
Igual lo hizo.
Error.
Iñaki.
Y Kiara.
Sentados en un banco.
Cerca.
Hablando.
Riendo.
Como si el mundo no existiera.
Martina apretó la mandíbula.
—Ok.
Y caminó directo.
Sin pensar.
—Interrumpo otra vez.
Los dos levantaron la mirada.
Kiara sonrió.
—Parece que sí.
Iñaki no dijo nada.
Martina cruzó los brazos.
—¿Tenés un minuto?
—Estoy ocupado.
—Lo sé —respondió—. Pero igual.
Silencio.
Kiara miró a Iñaki.
—No hay problema —dijo—. Me gusta ver cómo resolvés conflictos.
Golpe.
Martina la miró.
Kiara sonrió.
Pero no era burla.
Era interés.
Iñaki suspiró.
—Hablá.
Martina lo miró.
Directo.
—No me gusta esto.
Silencio.
—Eso ya lo dijiste —respondió él.
—Sí —dijo ella—. Pero ahora lo digo en serio.
Golpe.
Iñaki levantó una ceja.
—¿Y eso cambia algo?
Martina dio un paso adelante.
—Sí.
Silencio.
—Porque no me voy a quedar mirando.
Golpe.
Kiara inclinó la cabeza.
Interesada.
Iñaki la sostuvo.
—¿Y qué vas a hacer?
Martina dudó.
Un segundo.
Pero no retrocedió.
—Pelear.
Silencio.
Kiara sonrió.
—Ok… eso me gusta.
Martina la ignoró.
—No sos el único que puede decidir —continuó.
Iñaki la miró.
Más serio.
—Nunca dije que lo fuera.
—Pero actuás como si ya estuviera todo cerrado.
Silencio.
—Porque lo está —respondió él.
Golpe.
Martina sintió el impacto.
—No.
—Sí.
—No.
—Sí.
Se acercó más.
—Todavía no elegí.
Silencio.
Iñaki bajó la mirada un segundo.
—Ese es el problema.
Golpe.
Martina apretó la mandíbula.
—No lo es.
—Sí lo es —respondió—. Porque mientras vos no elegís…
Pausa.
—Yo sigo.
Silencio.
Martina lo miró.
Y por primera vez…
Entendió.
De verdad.
—¿Te gusta? —preguntó.
Silencio.
Iñaki dudó.
Pero no mintió.
—Sí.
Golpe.
Directo.
Martina sintió el aire desaparecer.
Kiara no dijo nada.
Pero observaba todo.
—¿Más que a mí?
Error.
Silencio.
Iñaki la miró.
—No es una competencia.
Golpe.
Pero lo era.
Y los tres lo sabían.
Martina bajó la mirada.
Un segundo.
Después la volvió a subir.
—Entonces hacela.
Silencio.
Iñaki frunció el ceño.
—¿Qué?
—La competencia.
Golpe.
Kiara soltó una pequeña risa.
—Ok… ahora sí se puso interesante.
Martina la miró.
—No es contra vos.
Kiara sonrió.
—Lo sé.
Pausa.
—Pero no me voy a correr.
Golpe.
Martina asintió.
—Yo tampoco.
Silencio.
Iñaki las miró a las dos.
Y por primera vez…
Parecía superado.
—Están locas.
—Probablemente —dijo Kiara.
—Sí —agregó Martina.
Silencio.
Pero distinto.
Cargado.
Real.
Martina dio un paso atrás.
—Nos vemos.
Y se fue.
Sin romperse.
Sin huir.
Pero tampoco…
Ganando.
Iñaki se quedó en silencio.
Kiara lo miró.
—Wow.
Iñaki suspiró.
—Sí.
—Te metiste en algo interesante.
Silencio.
—Ya estaba metido —respondió él.
Kiara sonrió.
—Me gusta.
Pausa.
—Pero te aviso…
Iñaki la miró.
—No voy a perder.
Silencio.
Y eso…
No era una amenaza.
Era una promesa.




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