Odiarte nunca fue tan tentador

Capitulo 31

La habitación estaba en silencio.
Martina estaba sentada en la cama.
Mirando un punto fijo.
Sin llorar.
Sin hablar.
Vacía.
—Ok… esto ya me preocupa —dijo Ruth desde la puerta.
Martina no respondió.
—¿Vas a decir algo o te quedás así para siempre?
Silencio.
—Se terminó —murmuró Martina.
Ruth no preguntó qué.
Sabía.
—¿Con Mateo?
Martina asintió.
Golpe.
Pero no dolía como antes.
Dolía distinto.
Más profundo.
—Lo perdí —agregó.
Ruth se acercó.
Se sentó a su lado.
—No lo perdiste.
Pausa.
—Lo dejaste ir.
Golpe.
Martina cerró los ojos.
Porque era verdad.
—Y ahora… —murmuró.
Silencio.
—Ahora no sé qué hacer.
Ruth la miró.
—Por primera vez…
Pausa.
—No estás entre dos.
Golpe.
Martina abrió los ojos.
—Ahora es solo uno.
Silencio.
Y eso…
Era más aterrador.

***

Comedor, más tarde

El ruido volvió.
Como siempre.
Pero Martina no era la misma.
Entró.
Miró.
Y los vio.
Iñaki.
Y Kiara.
Otra vez.
Riendo.
Pero esta vez…
Dolió diferente.
No por celos.
Por miedo.
—Respirá —murmuró Ruth.
Martina asintió.
Pero no se movió.
—No puedo seguir mirando.
—Entonces no mires —respondió Ruth.
Silencio.
Martina dudó.
Pero esta vez…
No se quedó quieta.
Caminó.
Directo.
—Hola.
Iñaki levantó la mirada.
Kiara también.
Silencio.
—Hola —respondió él.
Martina respiró hondo.
—¿Podemos hablar?
Kiara miró a Iñaki.
—De nuevo —dijo, divertida.
Martina la ignoró.
—Es importante.
Silencio.
Iñaki dudó.
Kiara levantó las manos.
—Tranqui.
Pausa.
—No me voy a morir si te vas cinco minutos.
Y sonrió.
Segura.
Siempre segura.
—Ya vuelvo —dijo Iñaki.
Kiara asintió.
Y lo dejó ir.
Sin miedo.
Porque confiaba.
Y eso…
Martina lo notó.
Y le dolió.

***

En el pasillo...
Silencio.
—¿Qué pasa? —preguntó Iñaki.
Martina lo miró.
Y esta vez…
No dudó.
—Se terminó con Mateo.
Golpe.
Iñaki se quedó quieto.
—¿En serio?
—Sí.
Silencio.
—¿Y?
Martina tragó saliva.
—Y nada.
Iñaki frunció el ceño.
—¿Nada?
—No hay más excusas.
Golpe.
Silencio.
Iñaki la sostuvo.
—Martina…
—No —lo cortó—. Dejame hablar.
Pausa.
—Tenías razón.
Golpe.
Iñaki no respondió.
—No puedo seguir dudando.
Silencio.
—Y no quiero hacerlo.
Se acercó.
Un paso.
—Pero tampoco sé si llegué a tiempo.
Golpe.
Iñaki bajó la mirada.
Porque ahora…
La decisión también era suya.
—No es tan simple —dijo.
Martina asintió.
—Lo sé.
Silencio.
—Pero ya no quiero lo fácil.
Golpe.
Iñaki levantó la mirada.
—Quiero lo que me haga sentir algo...vos... siento que sos mí brújula...la que me guía a un lugar correcto.
Silencio.
Y eso…
Siempre había sido él.
Iñaki respiró hondo.
—¿Y ahora?
Martina dudó.
Pero no retrocedió.
—Ahora… te estoy eligiendo.
Golpe.
Directo.
Silencio.
Pesado.
Iñaki la miró.
Y por primera vez…
No reaccionó enseguida.
Porque ahora…
No estaba solo.
—Llegaste tarde —dijo finalmente.
Golpe durísimo.
Martina sintió el impacto.
—Lo sé.
Silencio.
—Pero estoy acá.
Iñaki cerró los ojos un segundo.
Porque era lo que había querido.
Durante tanto tiempo.
Y ahora…
No era tan simple.
—No soy el mismo de antes —dijo.
Martina asintió.
—Yo tampoco.
Silencio.
—Estoy conociendo a alguien más —agregó él.
Golpe.
Martina sintió el aire desaparecer.
—Lo sé.
Silencio.
—Y no voy a mentirte —continuó—. Me gusta.
Golpe.
Pero esta vez…
Martina no retrocedió.
—Entonces elegí.
Silencio.
Iñaki la miró.
—Como hiciste vos.
Golpe final.
Se quedaron ahí.
Dos personas.
Por primera vez…
En igualdad.
Sin excusas.
Sin esconderse.
Solo…
Decisiones.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.