Odiarte nunca fue tan tentador

Capitulo 32

El pasillo quedó en silencio.
Después de que Martina se fue.
Iñaki no se movió.
Seguía ahí.
Con el peso de todo encima.
—Genial…
Se pasó una mano por el pelo.
—Justo ahora.
Respiró hondo.
Porque lo que había esperado tanto tiempo…
Ahora era un problema.
En el comedor.
Kiara seguía en la mesa.
Tranquila.
Como si nada.
Iñaki volvió.
Se sentó.
Silencio.
Kiara lo miró.
—Bueno…
Pausa.
—Esa fue intensa.
Iñaki soltó una risa corta.
—Un poco.
Silencio.
—¿Está todo bien? —preguntó ella.
Iñaki dudó.
—No sé.
Kiara asintió.
—Me gusta la honestidad.
Silencio.
—Se terminó con el otro —dijo él.
Kiara levantó las cejas.
—Ok…
—Y vino a decírmelo.
Silencio.
—Claro que vino —respondió ella—. Era cuestión de tiempo...con que arrastrándose, eh.
Iñaki la miró.
—¿Tan obvio era?
Kiara sonrió.
—Para mí, sí.
Silencio.
—¿Y ahora? —preguntó ella.
Iñaki bajó la mirada.
—Ahora tengo que decidir.
Golpe.
Kiara lo observó.
Sin presión.
Pero presente.
—No me gustan las competencias —dijo.
Iñaki levantó la mirada.
—Pero tampoco me voy a ir.
Golpe.
—No quiero que lo hagas —respondió él.
Silencio.
Kiara sonrió.
—Bien.
Pausa.
—Entonces no tomes la decisión pensando en mí.
Iñaki frunció el ceño.
—Ni en ella.
Silencio.
—Tomala por vos.
Golpe.
Y eso…
Era inesperado.
—Porque si elegís mal —continuó—no te va a alcanzar con nadie.
Silencio.
Iñaki la miró.
Porque tenía razón.
—Sos peligrosa —murmuró.
Kiara rió.
—Lo sé.

***

En la biblioteca más tarde...
Martina estaba sentada.
Otra vez.
Pero esta vez…
No estaba bloqueada.
Estaba esperando.
Y eso…
Era peor.
—Odio esto —murmuró.
—Lo sé.
Paolo.
Obvio.
Martina lo miró.
—¿Siempre aparecés en mis peores momentos?
—Sí —respondió—. Soy como un ángel, pero con sarcasmo.
Martina suspiró.
—Le dije que lo elijo.
Paolo levantó las cejas.
—Wow.
—Sí…
Silencio.
—¿Y?
Martina negó.
—Nada.
—Perfecto —respondió él—. Drama sostenido.
Martina le tiró un cuaderno.
—Callate.
Paolo rió.
—Tranquila —dijo—. Si es él… va a volver.
Silencio.
—¿Y si no?
Golpe.
Paolo se quedó en silencio.
—Entonces… —dijo finalmente—
Pausa.
—No era.
Martina bajó la mirada.
Porque no quería esa respuesta.

***

En el patio al atardecer
El sol caía lento.
Iñaki estaba solo.
Pensando.
Por primera vez…
Sin huir.
Martina.
Kiara.
Dos caminos.
Dos versiones de él.
—Qué quilombo…
—Bastante.
Kevin.
Iñaki ni se sorprendió.
—¿Vos qué harías?
Kevin se sentó a su lado.
—¿La fácil o la honesta?
Iñaki lo miró.
—La honesta.
Kevin sonrió.
—La que no te deje pensando en otra cuando estés con alguien.
Golpe.
Silencio.
Iñaki bajó la mirada.
Porque ya sabía la respuesta.
Pero no quería decirla.
—Eso pensé —murmuró Kevin.
Se levantó.
—Suerte.
Y lo dejó solo.

***

En el pasillo de noche
Martina salía de la biblioteca.
Cansada.
Ansiosa.
Y entonces.
—Martina.
Se detuvo.
Iñaki.
Frente a ella.
Silencio.
—¿Y? —preguntó ella.
Directo.
Iñaki la miró.
Y esta vez…
No dudó.
Pero tampoco habló enseguida.
Porque elegir…
Dolía.
—Necesito que entiendas algo —dijo.
Martina sintió el corazón acelerarse.
—Esto no es como antes.
—Lo sé.
Silencio.
—No voy a correr atrás tuyo otra vez.
Golpe.
Martina asintió.
—No quiero que lo hagas.
Silencio.
—Pero tampoco voy a estar donde no me elijan.
Golpe.
Martina lo miró.
—Entonces elegime...cada día...
Directo.
Silencio.
Iñaki cerró los ojos un segundo.
Y cuando los abrió...
Ya no había dudas.
Pero la respuesta…
Aún no salía.




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