Odiarte nunca fue tan tentador

Capitulo 36

El aire en el instituto estaba pesado.
Distinto.
Como si algo estuviera por explotar.
Martina lo sentía.
Y no le gustaba.
—Hoy es la reunión —dijo Ruth, cruzándose de brazos.
Martina asintió.
—Sí.
Silencio.
—¿Vas a ir?
Martina dudó.
—No sé si puedo.
—Podés —respondió Ruth—. Otra cosa es que no quieras.
Golpe.
Martina suspiró.
—No quiero meterlo en más problemas.
—O no querés ver cómo puede terminar.
Golpe.
Martina la miró.
Porque esa…
Era la verdad.

***
Dirección minutos después.
El pasillo estaba vacío.
Demasiado.
Iñaki estaba sentado.
Solo.
Piernas inquietas.
Manos tensas.
Por primera vez…
No parecía seguro.
La puerta cerrada frente a él…
Pesaba.
—Che.
Kevin.
Iñaki levantó la mirada.
—Todo va a salir bien.
Iñaki soltó una risa corta.
—Qué optimista.
—No —respondió Kevin—. Realista.
Pausa.
—Sos el mejor del equipo.
Silencio.
—Y eso no borra lo que hiciste.
Golpe.
Iñaki asintió.
—Lo sé.
En el pasillo en ese mismo momento.
Martina caminaba.
Rápido.
Demasiado.
—Ok… estoy haciendo esto —murmuró.
Y giró la esquina.
Se frenó.
Ahí estaba.
Iñaki.
Sentado.
Esperando.
Y por primera vez…
Ella no dudó.
Se acercó.
—Hola.
Iñaki levantó la mirada.
Y algo en su cara cambió.
—Viniste.
Martina asintió.
—Te dije que no me iba a correr.
Golpe.
Silencio.
Iñaki se levantó.
—No tenías que hacerlo.
—Sí tenía.
Silencio.
Y ahí…
No hacía falta más.
Dirección minutos después.
La puerta se abrió.
—Iñaki Alcazar.
Golpe.
Ambos se tensaron.
Martina apretó su mano.
—Estoy acá.
Silencio.
Iñaki asintió.
Y entró.
La puerta se cerró.
Y el tiempo…
Se hizo eterno.
En el pasillo la espera era una tortura.
Martina caminaba de un lado a otro.
Ruth apareció.
—¿Qué haces acá?
—No podía no venir.
Silencio.
—¿Y?
—Está adentro.
Ruth asintió.
—Ok.
Pausa.
—Ahora sí… drama real.
Martina no respondió.
Porque el miedo…
Era demasiado.
Hasta que.
—Qué escena tan emotiva.
Nicole.
Obvio.
Martina cerró los ojos.
—No ahora.
—Siempre ahora —respondió.
Silencio.
—¿Sabés qué es lo peor? —agregó Nicole.
Martina no contestó.
—Que todo esto… se podía evitar.
Golpe.
Martina la miró.
—¿De qué hablás?
Nicole sonrió.
—De que alguien tenía que pagar por lo que pasó.
Silencio.
—Y yo me aseguré de que no fuera cualquiera.
Golpe.
Martina sintió el corazón detenerse.
—¿Qué hiciste?
Nicole inclinó la cabeza.
—Solo dije la verdad.
—¿Qué verdad?
Silencio.
—Que él empezó la pelea.
Impacto.
Martina retrocedió.
—Sos una mierda.
Nicole sonrió.
—Gracias.
—Sabés que no fue así.
—No importa —respondió—. Es lo que pueden probar.
Golpe.
Martina apretó los puños.
—¿Por qué?
Silencio.
Nicole la miró.
—Porque no me gusta perder.
Golpe final.
Y se fue.
Dejando todo peor.
En la Dirección, salida
La puerta se abrió.
Iñaki salió.
Serio.
Demasiado.
Martina se acercó.
—¿Qué pasó?
Silencio.
Iñaki la miró.
Y ahí…
Se quebró algo.
—Estoy suspendido.
Golpe.
—¿Qué?
—Fuera del equipo.
Silencio.
—Por tiempo indefinido.
Impacto total.
Martina sintió el aire desaparecer.
—No…
Iñaki negó.
—Sí.
Silencio.
—Y esto… —agregó—
Pausa.
—Recién empieza.
Golpe.
Porque no era solo fútbol.
Era todo.
Su lugar.
Su identidad.
Todo.
Martina dio un paso adelante.
—No estás solo.
Silencio.
Iñaki la miró.
—Ahora más que nunca.
Golpe suave.
Pero fuerte.
Porque esta vez…
No se iba.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.