La casa estaba en silencio.
Pero no era calma.
Era tensión.
De esa que se siente en el aire…
Antes de que algo explote.
Nicole estaba en el living.
De pie.
Brazos cruzados.
Esperando.
—Sentate.
La voz de su padre.
Seca.
Fría.
Nicole no se movió.
—Prefiero estar parada.
Error.
El hombre la miró.
Lento.
—Hacés todo mal últimamente.
Golpe.
Nicole apretó la mandíbula.
—No salió como esperaban.
—No —respondió su madre—. No salió como necesitábamos.
Silencio.
Pesado.
—Te dimos una oportunidad —continuó ella—. Una sola cosa tenías que hacer.
Nicole rió.
Pero sin humor.
—¿Una sola cosa?
Pausa.
—¿En serio?
Su padre golpeó la mesa.
—¡No te hagas la viva!
Golpe seco.
Nicole se quedó quieta.
—Ese chico —dijo él— era la salida.
Silencio.
—Tenía futuro.
Tenía nombre.
Tenía todo.
Nicole tragó saliva.
—No es un objeto.
—Para vos no —respondió su madre—. Para nosotros era una solución.
Golpe.
Nicole sintió el estómago cerrarse.
—Queríamos asegurarlo —continuó su padre—. Atarlo.
Silencio.
—¿Cómo? —preguntó Nicole, aunque ya sabía.
Nadie respondió enseguida.
Hasta que.
—No sos estúpida.
Su madre la miró directo.
—Sabés lo que tenías que hacer.
Golpe.
Nicole dio un paso atrás.
—Están enfermos.
El aire se cortó.
—Cuidá cómo hablás —dijo su padre.
—¿Querían que me embarace? —escupió ella—. ¿En serio?
Silencio.
Nadie lo negó.
Y eso…
Fue peor.
—Era la única forma de asegurar el futuro —respondió su madre.
Golpe.
Nicole sintió algo romperse.
—¿Mi futuro o el de ustedes?
Silencio.
—Es lo mismo.
—No —respondió ella.
Pausa.
—No lo es.
Su padre se levantó.
Lento.
Demasiado cerca.
—Te dimos todo.
—No —dijo Nicole—. Me usaron.
Silencio.
El golpe no fue lo que más dolió.
Fue lo que vino después.
El silencio.
El peso.
La mirada de su madre…
Que no hizo nada.
Nicole llevó la mano a su mejilla.
Pero no lloró.
No todavía.
—Ni siquiera pudiste lograr eso —dijo su padre—. Ni eso.
Golpe final.
Y ahí…
Ahí sí.
Algo se quebró.
Pero no hacia abajo.
Hacia otro lado.
Nicole lo miró.
Por primera vez…
Sin miedo.
—¿Sabés qué?
Silencio.
—Perdí.
Pausa.
—Sí.
Su voz no temblaba.
—Pero no por él.
Golpe.
—Perdí porque nací acá.
Silencio absoluto.
Su madre la miró.
Su padre también.
Pero esta vez…
No dijeron nada.
Porque no había respuesta.
Nicole retrocedió.
Paso a paso.
Sin apuro.
—Arreglen sus problemas solos, jodanse.
Golpe.
—Yo no soy su plan.
Se dio vuelta.
Caminó hacia la puerta.
—Si salís por esa puerta…
—empezó su padre.
Nicole no se detuvo.
—No vuelvas.
Silencio.
Mano en el picaporte.
Pausa.
Respiró.
Y por primera vez en mucho tiempo…
Se sintió libre.
Abrió la puerta.
Y salió.
Sin mirar atrás.
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Editado: 09.04.2026