Ofrenda De Amor (lady Frivolidad) Trilogia Prohibido 1 Y 2

XXVII PARTE 2

«En ese lugar encontrara algo más que solo podredumbre.

Hallara lo que le hará replantearse su plan suicida, dándole un giro inesperado.

Aunque después de todo la cabeza no es que la lleve muy pegada de su cuello desde que decidió firmar aquel acuerdo»

«—No es algo que me competa decirle— se disculpó en un tono tenso que le hizo denotar que si era un tema bastante complicado.

—Expreso de manera ferviente sin siquiera sonsacarlo cuando me dijo el nombre del infierno terrenal, que mi palabra para usted era invaluable, asi que espero sea consecuente con su exposición y me esclarezca la simple duda que acabo de plantearle— repuso sin dejarse amilanar, pues no se iría nula de información.

—Luisa usted sabe que…— excusas para salir del aprieto.

—Eso especule…— le corto sin mucho interés— bien mis deducciones fueron acertadas en cuanto a sus frases exhibidas con anterioridad.

— ¿Qué quiere decir con aquello?— cuestiono entrecerrando los ojos—. Desde el momento en que me advirtió de mi posible destino, he sido incondicional con su persona.

—No es lo que desee expresar— intento indicar sin muchas ganas, no prestando atención a su última replica—, es lo que se visualiza sin mucho esfuerzo… sigue teniendo vocación de lacayo del diablo— declaró dando media vuelta para retirarse—. Y poseyendo más poder que este lo único que hace es obedecerle— negó con fingido tono de pesar—. Eso resulta ser bastante deprimente— finiquito dañando el ego del receptor.

—Eloísa de Borja— detuvo su andar con aquel nombre, pero no se giró para observarlo—. La respuesta a su pregunta es esa— aclaro al ver que pese a que no volvió a dedicarle una ojeada le dio de alguna manera el aliciente para hablar—. Ese es el nombre completo de la dama, y no es otra más que uno de sus familiares— ¿Qué?—. A decir verdad es la hermana menor de Francisco, por ende su tía…»

♛♛♛

El resto lo dedujo por si sola al unir cabos, y entrelazar palabras de las dos personas que le revelaron aquello.

Uno por mero goce y el otro por la llamada presión.

Una que solía funcionar a sabiendas que estaba siendo un objeto más de sus pretensiones.

Por eso ni bien salió de la audiencia con su hermano, su cabeza trabajo lo rápido que esperaba, y asi era como se habia embarcado a ese lugar.

No precisamente a conocerlo, si no por lo que este pudiese decirle.

Ella en realidad.

Pretendiendo alcanzar beneficios y… una alianza.

La necesitaba.

Pues la experiencia en combinación con la audacia era letal, y cada una poseía esa cualidad, dando como resultado que por separadas no hirieran demasiado.

Porque si ese fuera el caso, su tía no seguirá de verdadera segundona de su padre, y ella… ya hubiese tenido la valentía de entregar su cabeza.

Una que ya era suya por las pruebas y lo que sabía, solo que seguía preguntándose si estaria haciendo lo correcto.

La respuesta siendo afirmativa, aunque algo la detuviese.

Ese obstáculo con nombre propio que casualmente no era el de su progenitor.

Mereciendo más castigo que ninguno, saliendo bien librado como si no fuese el verdadero villano.

Posterior a su declaración los segundos se tornaron una cuantiosa eternidad.

Poseyendo nada más que las miradas entrelazadas sin proferir palabras, analizándose.

Con sentimientos encontrados.

Al menos por parte de la entidad madura.

Aquella que ni en sus más locos sueños especulo que tendría cara a cara a lo más preciado de su hermano.

De ella…

Esa pequeña niña que desde primer momento fue la adoración del Conde que pretendía ser el más inhumano.

Al igual que Javier, su primogénito, poseyendo una manera particular de demostrar su afecto, no precisamente adquiriendo el equilibrio, llevándolos hasta esas estancias.

A un límite inusitado.

Con los dos queriendo destruirles, para deshacerse de su influencia y poder continuar hasta conocer esa ansiada libertad que tanto se le negó.

Y lo peor del caso… es que aún faltaba demasiado por disgregar.

Luisa no despegaba los orbes de la faz de Eloísa analizándola, intentando leerle si era posible hasta el alma.

Su existencia hasta hace meses atrás era un completo enigma, que solo fue descubierto después de que escuchase unas palabras que su padre tenía con Alejandro el mismo día que vio a sus hijos en el terreno enemigo.

Unos que seguía extrañando con intensidad impensable.

Francisco remarcaba el nombre de Eloísa y por alguna razón se tornó un tanto arisco con el tema el segundo, como si fuese importante aquella mujer portadora de ese calificativo, no pudiendo escuchar más que aquello antes de advertir a Eunice pretendiendo hacer lo mismo que su persona, obligándola a ejercer la retirada.

Pareciendo nunca haber hecho tal bajeza de escuchar pagada a la puerta.

Con la curiosidad a tope, ocasionando que buscara respuestas que le concedió el único que sabía casi toda la vida de su progenitor.

El mismo que le revelo la existencia de ese lugar, alegando cuanta era su lealtad hacia su existencia.

Pues Lord Clemente de Carvajal, no permitiría que muriese en la extrema ignorancia si ella jugaba las cartas adecuadas.

Dejándole con un sinsabor por hallarse cada vez más en la mira de ese hombre, que en el inicio podía ser uno de los seres más honorables, pero la capa oculta le forjaba tensarse al descubrir una contemplación algo lasciva y desequilibrada, que le traería problemas a futuro si no lo resolvía a la brevedad.

Pero eso lo dejaría para cuando saliese del inconveniente que poseía en frente.

Ambicionaba adentrarse en cada manto que estuviese resguardando el alma de la dama prófuga, hasta llegar a la que verdaderamente le ayudaría a llevar a cabo su nuevo plan de acción.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.