Ojalá Todo

Capítulo 1

Capítulo 1

Olivia

Toda mi vida he tenido muy claro dónde quería estar, un jodido ático con vistas a Central Park o junto a un marido rico que cumpliera todos mis deseos. Ir a la peluquería todas las semanas, manicura, pedicura, una tarjeta sin límite de fondos... Pero no, la vida es una perra y cuándo vienes de una familia de clase media que a duras penas, junto a becas, ha pagado tus estudios, solo te queda dejar todo para buscar una oportunidad lejos de casa y acabas compartiendo piso en Brooklyn. No me voy a quejar, me gustan mis compañeras, no las veo mucho y no se meten en mi vida. También he de decir que me salí del plan cuando llegué aquí y tras una serie de catastróficas desdichas, no encontraba más trabajo en mi ámbito profesional. Creyendo que podría acostumbrarme a ello, empecé a trabajar en una cafetería, en la que me cuidan como si fuera de familia, también quise unirme a estilos de vida alternativos, pero no iba conmigo, mi sueño sigue siendo malgastar en artículos de lujo sin compasión y que no necesito, soy demasiado snob para mi vida y mi economía.

No es que mi trabajo me de malos ingresos, es un buen salario para trabajar en una cafetería, mi problema es que paso la vida ahorrando para gastarlo en artículos de lujo, los cuales debo lucir en los sitios apropiados haciendo que mi cuenta se mantenga en mínimos siempre. Lo positivo es que muchos de los hombres a los que atiendo están tan ajetreados que no se fijan en mí y cuando me muevo en sus ambientes no le ponen atención. Si algo tengo claro es que no hay gente fea, sino gente sin dinero. Un traje a medida llama más que unos ojos bonitos.

Un ejemplo claro es el sujeto que hay frente al mostrador. Tiene la actitud de comerse el mundo.

- Son 4 dólares.

Su buen aspecto podría compensar su falta de belleza. No es agraciado, casi metro ochenta, diría que pasa los cuarenta, traje Armani gris, quizá sea broker por su reloj y tiene pelo, que entre los hombres de negocio a su edad es un factor que empieza a escasear. Es el perfecto sujeto para disfrutar de sus regalos por una temporada, pero hoy no estoy animada para ligar. Necesito algo nuevo, un paso más alto.

El tiempo pasa lento hoy… No veo la hora en la que el turno llegue a su fin, le prometí a Chloé, mi compañera de piso aja, que iría a ver su exposición donde podré usar mis maravillosos vestidos y beber vino. Me codearé con personas de dinero y me sentiré una de ellos... Excepto cuando me tope con nuestros conocidos, que viven como nosotros pero hacen un esfuerzo por aparecer en la galería y dar su apoyo a Chloé.

Aunque ella es otro tema, una niña de papá que quiere un estilo de vida alternativo y vive en Brooklyn por el ambiente y sentirse lo que ella llama "normal". Lo que en su mundo tachan de un acto de rebeldía, cansada de vivir del dinero de su padre se independizó y empezó como artista, aunque a veces debe asistir a los actos que le pide su padre, cosa que a mí me encanta porque me invita para que le acompañe y yo paso esas horas empapándome del estilo de vida que tanto ansío.

Cuando llegan las tres de la tarde estoy deseando salir corriendo para llegar a casa, arreglarme y vestir ese Versace negro que ha consumido seis meses de mis ahorros y la mitad de mi presupuesto para comida en ese tiempo, pero valió la pena al tener a mi nuevo bebé entre mis manos. Y se ve increíble con los Jimmy Choo.

Salgo del trabajo con energías, pero el trayecto en metro no es lo mejor del mundo, te mezclas entre muchas personas y olores, el vagón está tan atiborrado que me siento como una sardina en lata. Al salir solo quiero aire fresco y un baño reparador.

Para cuando llego a nuestro edificio me encuentro el entretenimiento del día, pues cada nuevo día ocurre un drama diferente. Hoy la pelirroja del tercero, está tirando las pertenencias de su novio, o ex ahora, por la ventana y por las cosas que le grita no debe haber hecho algo bonito. Me quedo a observar como el chico se disculpa y le pide hablar pero ella está que echa humo.

Estúpidos dementes que se engañan con el amor.

Niego con la cabeza y me dirijo hasta el quinto piso para prepararme, si sigo perdiendo el tiempo con los dramas ajenos no tendré tiempo de estar deslumbrante esta noche.

_______

Entro a la galería supervisando el terreno, quizá mi próxima víctima podría encontrarse aquí. Me deslizo entre todos estos snob incapaces de mirar más allá de sus propias narices analizando cuál sería una presa fácil y manipulable. Visualizo múltiples hombres de apariencia adinerada, pero para mí decepción la gran mayoría viene acompañado por una mujer. Sala tras sala voy haciendo un escaneo hasta que encuentro a Chloé junto a su padre, el cual se ve muy orgulloso y si no fuera padre de mi amiga ya habría acechado. Tiene buen porte para sus 56 años, alto, hombros anchos, cuerpo trabajado, pelo cano, una fuerte mandíbula cuadrada, ojos marrones y en general un hombre guapo. Va enfundado en un bonito traje negro que contrasta con el atuendo de su hija, mi amiga Chloé, que por contra porta su pelo morado con elegancia y lo acompaña con su típica ropa de estilo urbano chic con su boina negra y gafas retro, todo postureo.

El padre de mi amiga me ve llegar y extiende una amplia sonrisa, en el tiempo que llevamos conociéndonos me ha tratado como a una más de su familia y siempre es amable.

- Vaya, ya te estaba echando de menos por aquí, estaba muy tranquilo sin oírte fastidiar.

- Buenas noche, señor Vansseur.

- Mil veces, mil, te he dicho que me llames Adrien.

- Es que ya va viejo y merece un respeto, Adrien.

El susodicho entrecierra los ojos y sonríe.

- Había traído un regalo de los que te gustan, pero me has llamado viejo- lleva su mano al mentón y se pone pensativo- debería buscar un ligue esta noche y dárselo a la afortunada.




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