Ojalá Todo

Capítulo 10

Capítulo 10

Olivia

Estoy sobreviviendo a mi tercer día de trabajo, ya es la hora de comer y me dirijo a la cafetería del edificio donde he quedado con Ann. Hasta ahora todo va de maravilla, no he tenido ningún incidente, he avanzado mucho trabajo y además he conseguido evitar a Ethan Moore.

Estoy esperando el ascensor, aún sigo temiendo a lo que podría pasar si se desplomara desde esta planta, si pasase debería olvidarme de las consecuencias, pasaría a ser papilla. Iría por las escaleras pero eso podría suponer no parar en todo el día. Lo peor es que una vez leí que diez mil doscientas personas resultaban dañadas en ascensores al año, lo sé, es un dato alentador, muy alentador…  Dejando lo que podría pasar y mi ironía, poco a poco cada día me preparo un poco más, hoy me molesta un poco menos que el día de la entrevista. Todo perfecto. 

- ¿Cómo se está adaptando, señorita Hall?- la voz a mí espalda me sobresalta haciendo que suelte un gritito patético.

Me giro y quedo impactada con lo que ven mis ojos, ahí está ese dios griego de metro noventa enfundado en un traje negro y ojos verdes inquisidores  que se ha apoderado de mi mente desde esa fatídica noche en Dubái. ¿Fatídica? A quien engaño... Lo poco que recuerdo fue ES-PEC-TA-CU-LAR.

- Estupendamente, señor Moore - le dedicó una sonrisa tensa.

- He visto que se está poniendo al día. Ann me ha ido entregando los dosieres.

- Si...- el ascensor se abre y corro dentro pulsando el botón que me dejará en la cafetería si no muero de un infarto antes, mientras Ethan pulsa el del vestíbulo. Si me preocupaba morir en el ascensor ahora me preocupa morir de un infarto por tener a este hombre cerca.

 Las puertas se cierran con ambos mirando al frente haciendo como que el viaje lo hacemos solos… Y, al contrario de lo que esperaba, el silencio entre nosotros no dura mucho.

- Hay algo que debemos hablar - miro hacia el señor Moore y lo encuentro con sus ojos puestos en mi.- La esperaré abajo cuando acabe su jornada.

- Eh... Le puedo decir a Ann que busque un hueco que tengamos libre ambos y reunirnos.- niega- Me paso después por su despacho, estará muy ocupado.

- No - sentencia tajante.

El ascensor llega a mi planta y me quedo mirándolo sin saber que decir. Las puertas hacen por cerrarse y Ethan las mantiene abiertas.

- ¿No piensa bajar?

- Eh... sí, sí- salgo corriendo.

No entiendo en qué momento he pasado a ser de gelatina en presencia de mi jefe. Estoy haciendo un ridículo estrepitoso.

- Sea puntual, por favor - siento y el pulsa el botón que cierra las puertas y ambos nos observamos hasta que las placas de metal están juntas.

Sorprendida por lo que acaba de pasar y sin procesarlo correctamente, camino por la cafetería tomando una ensalada con una botella de agua para comer y me acerco a la mesa donde me esperan Ann y Alexander.

- Eres muy lenta, ¿No estarías trabajando y por eso llegas tarde?

- Lo siento, juro que fue culpa del ascensor- y de tu hermano que me asaltó. Este pensamiento mejor lo dejo para mí.

-Tú y el ascensor. ¿Cuándo entenderás que es seguro?- me apunta con el tenedor.- Deja de temer, pasa los controles.

-No seas petardo, el miedo es libre.- interviene Ann.

-Juro que lo estoy superando, hoy me da menos miedo que ayer.

-Eso espero, sino te llevaré a probar todos los ascensores del distrito- le saco la lengua a Alex.-Bueno, traumas aparte, Kim y Chloé dicen que vienen a…

- Hoy no me esperéis. Me ha surgido algo.

Alexander detiene la botella que llevaba camino a su boca para mirarme.

- ¿Por qué?

- Tengo algo que hacer, no preguntes ya te lo contaré.

- Que misteriosa... Ann, ya que mi amiga ha decidido no acompañarme a relajarnos juntos, ¿Te gustaría acompañarme?

- Me siento el segundo plato, señor Moore.

- Pensaba invitarte igual. Y no me llames señor Moore, ese es mi padre

- Nos conocemos... Señorito Moore - rebate está con una sonrisa.

Continuo mi comida mientras ellos discuten sobre si se acompañan o no y que harán finalmente. Ann acepta con tanta insistencia. Tras el almuerzo me dirijo a mi despacho a completar la montaña de trabajo interminable en la que no paran de llegar cosas. Cada día más archivos, esto no tiene fin y por mucho que Ann diga que vamos fenomenal, yo no veo el final.

A las cuatro de la tarde abro el correo por si hay más trabajo pero únicamente tengo un correo nuevo.

<<Riega el cactus>>

Pues realmente Ann se tomó en serio avisarme. Le pongo un poquito de agua y continuo con el trabajo, hoy me siento productiva dejando que el tiempo pase, estaba negativa tras la comida pero ahora que solo hay dos dosieres en la montaña de trabajo pendiente no puedo evitar sonreír, ya se va viendo el escritorio...

- Le pedí que fuera puntual.- Aparto la vista sobresaltada de mi trabajo y veo a Ethan Moore apoyado en el marco de la puerta como cada día hace su hermano.

Muevo mi vista al reloj de la pantalla del ordenador y mierda... Me ha vuelto a pasar, son las seis y cinco.

- Lo... Lo siento,- empiezo a recoger las cosas de mi mesa- me distraje.

- Ya veo - me evalúa mientras me pongo la chaqueta y apago el ordenador.- Al menos me alivia que se retrasara por trabajo. Significa que se esfuerza.

Ayyy, está como quiere, que deje de mirarme, me pone nerviosa. Es un jodido dios griego, tendría que ser ilegal que saliese a la calle. O que se acercara a mí, revoluciona mis hormonas.

- De verdad que no pretendía hacerle esperar.

- No lo vuelva a hacer y solucionado - se da la vuelta y lo sigo.

Salimos del edificio y camino a su lado con las manos en los bolsillos. No sé qué decir, ni sé que quiere. Los nervios por esta incertidumbre me han hecho colocar la correa de mi bolso como cuatro veces.




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