30/Nov/1994.
Me desperté más exaltada de lo normal, pues las vacaciones al fin habían dado inicio.
Me quedé un rato recostada en la cama, mientras leía la edición más nueva del Comic de Spiderman. Al terminar de leerlo, me levanté del colchón y repetí la rutina del día a día. Me bañe, me lave los dientes y me cambié de ropa.
Baje las escaleras y me dirigí hacia la cocina, pero mi madre no se encontraba ahí. Fui a buscarla a su habitación, pero el lugar se encontraba completamente vacío.
Ayer salió a una cita, había supuesto que regresaría por la noche, pero no fue así. Tal vez se quedó en un hotel de cuarta con aquel tipejo, después de todo, parece haberse olvidado de mi papá desde hace mucho tiempo.
No me molesta que salga con otras personas, pero Alexander, es la peor opción posible. Apenas y lo conozco, pero a primera vista no da la mejor impresión. Cada que se me acerca, el tipejo suelta una combinación extraña de olores. Lo único que puedo llegar a identificar, es aquel olor a tabaco y cerveza barata, además de sumarle esos inexpresivos y rojizos ojos, dignos de un drogadicto.
Mi madre sigue recalcando que se trata de un amigo de trabajo, pero al igual que el amor que decía tenerle a mi padre, sus palabras son igual de mentirosas como…
Mis frustraciones fueron interrumpidas por una llamada. Tal vez provenían de mi madre, de algún familiar, o algún extorsionador. Pero no, solo se trataba de Bill.
—Hola. ¿Quién es?
—Qué tal Lotte
—Ahh, hola Bill. ¿Qué sucede?
—Los chicos y yo nos reuniremos en mi casa, ¿quieres venir?
—Mhhh.
—¿Qué sucede?
—Es que estoy muy ocupada
—¡Ocupada tu!
—Así como escuchas
—¿Y por qué razón estás tan ocupada?
—Ya sabes lo mismo de siempre. Es más para verificarlo, voy a checar mi agenda. —Uy si, como no.
—Mira, a las 8 me sumergiré en mi miseria, a las 9 contemplare el abismo, y cuando den las 10, solucionare la hambruna mundial.
—Si que estás saturada. Entonces, ¿vendrás?
—Claro que iré, no te imaginas lo horrible que es estar aquí.
—Mmmm. Bueno te veo allá, by
Apenas colgué la llamada, salí volando y me dirigí hacia el garaje. Abrí la puerta e intenté prender las luces, pero parecía que los focos ya no funcionaban. Así que extendí las persianas, para que los rayos del sol, iluminaran la habitación.
Me moví por el desastre, no entendía por que se encontraba tan desordenado el lugar, si ayer se encontraba reluciente. Ya llevaba 5 minutos ahí adentro, y todavía no podía encontrar mi bicicleta. Fue así, hasta que me percate que se encontraba arrumbada entre un montón de cajas de cartón, maquetas, cartulinas, entre otras cosas que no pude llegar a identificar.
La saque con mucho cuidado, tomándola del manubrio y llevándola directo hacia la salida. La desempolve un poco, le ajuste el asiento y parti hacia la casa de mi amigo. Tome un atajo por la avenida Stardust, pues te acortaba como 5 minutos de trayecto.
No tardé ni 10 minutos, cuando llegué a la casa de Bill. Me baje de la bici, la deje recostada en el pasto y toque a la puerta. No tardo ni 5 minutos, cuando comenzó a quitar todos los cerrojos, para poder abrirme la puerta.
—Hola
—Que tal Lotte, te tardaste menos de lo que yo esperaría.
—Si, es que tome un atajo. ¿ya llegaron los demás?
—No, todavía no. Aunque David ya viene en camino.
—¿Y qué pasa con Susan?
—No la dejaron venir.
—Mmmm. Que lástima…
—Si.
—¿Y cuál es el plan?
—Plan?
—Si, el plan. ¿Qué es lo que haremos?
—No lo sé, te parece que juguemos al billar?
—¡Billar! Ni siquiera sabemos cómo jugar, sumándole que tu mamá siempre lo usa de tendedero
—Habla por ti, yo le podría ganar hasta a forrest gump
—De primera, él practicaba ping pong, y de segunda un pedazo de madera tiene más talento que tú.
Nuestra plática fue interrumpida, cuando alguien tocó a la puerta. Bill fue a revisar, mientras yo lo seguía por detrás. Nos asomamos por la ventana, para ver de quién se trataba. Aunque no alcanzaba a ver muy bien.
—¿Quién es? — Pregunte.
—Es David.
—Ya era hora.
Fuimos hacia la puerta, para abrirle. Bill comenzó a quitar todos los cerrojos. Tardo como medio minuto, cuando al fin pudo abrir la puerta.
— Hola chicos. —Dijo, con un tono muy áspero.
— ¿Estás bien?
— Si, te escuchas terrible. — Complemento Bill.
— Estoy bien, solo es una gripa.
Editado: 29.01.2026