Ojos hazel

Capítulo 4

- ¡Güera! - el estruendoso grito del Chef hizo que todo el mundo guardara silencio y observara su extraño caminar mientras se aproximaba hacia mí.

- ¡¿Crees que te pago para que te ligues a los clientes?!- rápidamente tomó fuertemente mi mano y me condujo hacia la cocina en donde me dio un montón de platillos a servir.

-Mejor ni me hagas enojar o la próxima a la que despediré será a ti güera-

En ese momento mientras atendía a los comensales lanzaba una pequeña mirada fugaz hacia la mesa del fondo, donde yacía mi mayor interrogante, sin embargo, el joven se había marchado.

Como castigo por mi intento de "rebeldía" el Chef Ramsy hizo que me quedara hasta el final del día ayudando a limpiar.

-Pss ¿El chico con el que hablaste quién era? - Michael, uno de los ayudantes de la cocina, mejor conocido como MAC (metiche al cien) no se detuvo a preguntarme sobre lo sucedido.

- ¿Por qué tanto interés sobre él? -

-No lo sé, tal vez como no le hablas a nadie a menos de que sea necesario, me provoca cierta curiosidad al respecto.

-No eres el único que siente curiosidad- murmure mientras observaba como el reloj marcaba las 10 pm en punto, al mirar a la calle me percaté de que el escenario era el mismo que aquella noche, por lo que me provocó un horrible frío que recorrió cada parte de mi cuerpo.

Ya era hora de que me fuera, tras varias horas de arduo trabajo llegó mi momento de ir a descansar.

Al abrir la enorme puerta de cristal me enfrente a un horrible y frío viento el cual hizo que todo mi cabello se me viniera a la cara, cuando logré acomodar mi cabellera me percaté que al lado del restaurante se encontraba un chavo alto de complexión delgada, inmediatamente lo identifiqué... Era aquel chico misterioso.

-Hola-

Me quedé sin palabras, no podía creer que él me hubiera estado esperando todo este tiempo, mi corazón empezó a palpitar rápidamente.

-Creo que te metí en problemas con tu jefe, no pensé que llegara a regañarte de esa forma-

-No te preocupes, está bien-mi voz temblaba, sentía como mis manos sudaban, no entendía que era lo que me estaba sucediendo.

Antes de que me diera cuenta ya me encontraba caminando a su lado.

- ¿Segura que no me reconoces? -

-Por desgracia no, nunca olvido rostros... Pero-

- ¿Pero? -

-Tus ojos son muy peculiares-

- ¿Qué te dicen mis ojos? -

-Me dicen que ya los he visto antes pero no recuerdo en donde, y eso es lo que más me intriga-

-Bueno no te preocupes ya habrá tiempo para recordar-

- ¿Y bien para donde te diriges? -

-Voy para mi casa-

- ¿Entonces si te invito un trago me lo rechazarías? -

-Lamento decirte que sí, ya es tarde, mi padre me mataría si me retraso un minuto más además de que estoy exhausta, ha sido un día agotador-

-Por lo menos déjame acompañarte hasta tu casa, esta zona es muy peligrosa-

Sin decir palabra alguna respondí su pregunta moviendo la cabeza en modo de aprobación mientras nos dirigíamos a mi casa.

El silencio nos acompañó por varios minutos, junto con unas ligeras miradas fugaces.

- ¿Por qué tanto interés en mí? - pregunté de momento mientras lo miraba fijamente hacia esos ojos misteriosos

-Es muy probable que no lo comprendas, eres alguien muy especial que debe ser protegida a toda costa-

- ¿Protegerme de qué? -

-Después lo entenderás-

-A todo esto ¿Cuál es tu nombre? -

-Aarón-

-Yo soy...-

-Ivane-

-

¿Cómo sabes mi nombre? -

-Se más de ti de lo que tú crees conocerte a ti misma-

Mi intriga por saber más sobre él, mi curiosidad incrementó considerablemente, ya que cada vez que pasaba más tiempo con él me daban más ganas de conocerlo.

Pronto nos encontrábamos bajo el cálido umbral de mi hogar, en donde poco a poco saqué mis llaves para disponerme a abrir la puerta, sin embargo, dicho acto fue interrumpido por un brusco movimiento en donde mi padre abrió con brusquedad la puerta, en ese instante su mirada expresaba una total ira hacia mi acompañante, inmediatamente tomó con fuerza mi brazo y lo jaló hacia el interior de la casa, provocando que ni siquiera pudiera despedirme de Aarón.

Los ojos oscuros de mi padre mostraban total coraje, tanto que me provocó un ligero escalofrío.

- ¡¿QUÉ ESTABAS HACIENDO CON ESE PERRO?!-

Mi padre gritó con todas sus fuerzas mientras me tomaba de los hombros y me sacudía fuertemente.

- ¿Perro? ¿A qué te refieres con eso papá? Él me acompañó hasta aquí ya que volví a salir tarde del trabajo-

- ¡NO TE QUIERO VOLVER A VER CON ESE SUCIO ANIMAL! ¡TE LO PROHIBO! -

- ¡¿Por qué hablas así de él?! ¡¿Qué sabes tú de él para que le hables de esa forma?!- otro momento de silencio, mi padre se quedó sin palabras, ya no siguió con esta discusión, inmediatamente se subió a su cuarto dejándome sola en el comedor, con mi cabeza repleta de dudas y más curiosidad.

Ahora con más razón debía investigar más sobre ese chico, saber quién es, la razón del porque él me conoce y sobretodo el origen de ese comentario tan raro de mi padre, tengo que averiguar quién es.

 

CONTINUARA…




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