Ojos Violetas

Capítulo 2 - narrador tercera persona

¿Cómo sucedió?

¿De dónde salió la fuerza de irse de esa manera?

No lo sabía, simplemente su mente se apagó y en un arrebato sus pies descalzos ya estaban fuerza de la capilla, lejos del palacio.

Y en un momento de poca lucidez, mientras su mente aún daba vueltas por el golpe que recibió en todo su cuerpo, cuando ramas y rocas chocaban con su rostro, brazos y tobillos causándole un dolor intenso, ella cae. Mientras intenta ponerse de pie aguantando el dolor que se distribuye por todo su cuerpo, no resiste y yéndose su voluntad se desmaya.

Cuando abre los ojos, ya no esta en aquel bosque, se encuentra sobre una cama que no es la suya, en una habitación diminuta que no consigue reconocer.

Subiendo las escaleras adentrándose mas en la propiedad en la que ella se encontraba, había un hombre sentado en un escritorio leyendo y repasando unos documentos sobre el, mientras escuchaba lo que su secretario tenia que decirle; un hombre de apariencia agotada, cabello rubio con canas en las raíces, se podría deducir con ver las marcas bajos sus ojos marrones, que aquellas muestras de vejez temprana son causadas por estrés, carraspea un poco mientras acomoda sus lentes nuevamente.

— Acá están las peticiones de los inversionistas, su alteza Crew — dijo él rubio dirigiéndose al hombre sentado con una postura recta.

— ¿Averiguaste lo que te pedí? — le pregunta sin alejar sus ojos de los documentos en sus morenas manos.

— Estoy en eso, alteza — le responde el secretario — no he encontrado nada sobre la chica todavía, hay que esperar que despierte y así saber su nombre.

— Comprendo — respira el, profundamente dejando notar su cansancio — ¿Qué hacia esa mujer ahí y en ese estado, Stefan? — le pregunta tirando la cabeza hacia atrás mirando al techo.

— Teniendo en cuenta la manera en que la encontró, señor, la causa puede ser cualquiera.

— Solo queda esperar a que despierte, no podemos hacer nada.

En eso escuchan pasos acelerados acercándose a la puerta del despacho, la puerta se abre de golpe, y entrando a la oficina una de las sirvientas de la mansión, dice agitada por la conmoción.

— ¡Su alteza, duque! — dice ella en un tono de voz alto — perdóname por interrumpirlo de esta manera tan descortez, pero es un asunto urgente.

— Habla, ¿Qué es tan necesario que provoque que estés de esa manera?

— La chica que su alteza trajo anoche, ha despertado — el duque abre sus ojos azules mirándola fijo — y se encuentra bastante inquieta.

— ¿A que te refieres con "inquieta"? — le pregunta Stefan.

— No para de correr por el castillo buscando una salida, no nos escucha cuando queremos hablar con ella, se ve muy asustada mi señor. — le responde ella angustiada y preocupada mirando hacia sus pies — si sigue así, podría lastimarse más de lo que ya ella esta.

— Te acompaño, vamos a buscarla — se levanta de su asiento para caminar hacia la puerta guiado por la sirvienta.

Mientras camina por los pasillos a un paso rápido, escucha las voces de las demás personas del servicio, todos intentan tranquilizar a la rubia que se encuentra muy asustada.

Al llegar al comedor, ve como varias mujeres la sujetan con firmeza.

— ¡Suéltenme, alejense de mi! — grita mientras forcejea intentando zafarse e los agarres de ellas, pero por su debilidad no lo consigue provocando que su piel se quede con marcas rojizas de las manos de ellas.

— Mi señorita, debe calmarse — le dice una de las mujeres, una chica joven de cabello rojizo y corto — Usted esta lastimada, no podemos permitir que se haga más daño mi señorita.

Ella no escucha y sigue forcejeando, su corazón late con rapidez a un punto que siente que se le va a salir del pecho, su respiracion se acelera y mientras mira a su alrededor asustada, su vista empieza a nublarse — no, no, no, no, no — se repite en voz alta entrando en panico.

No sabe como, pero logra zafarse de sus manos, corriendo hacia la unica puerta que consigue divisar, al cruzarla el mareo vuelve de nuevo, y el dolor se espande nuevamente por su cuerpo. Tambaleando camina un poco más hasta que sus pies la traicionan provocando que colapse.

No consigue tocar el suelo cuando unos brazos la sostienen con firmeza, no logra enfocar el rostro de aquel hombre, escucha una voz que parece ser de él y apunto de cerrar los ojos, ve la punta de sus cabellos plateados y con el miedo en su corazon, se desmaya completamente.
______

Ella abre los ojos lentamente enfocando su vision, se encuentra en una habitacion diferente a la anterior, mira a su alrededor enfocandose en cada detalle.

La habitacion es grande, más que cualquiera en la que alla estado antes. Las paredes son altas de color azul celeste, en el fondo a la izquierda un balcon que dejaba ver la luz anaranjada que mostraba el sol ocultandose, cortinas grandes sujetadas por listones plateados.

La cama en la que estaba era de igual modo enorme, sabanas suaves y gruesas sobre ella, almohadas a su alrededor de muchos tamaños de tonos blancos y azules.

Sale de la cama con cuidado, no desea caerse nuevamente. Camina hacia el tocador que no esta muy lejos de ella. Por la conmocion de hace unas horas atras no se habia percatado de su atuendo, ya no traia puesto aquel vestido de novia, ahora sobre ella se encontraba un camison de mangas largas hecho de algobon en un tono blanco.

Su larga cabellera ondulada ya no esta trenzada, la lleva suelto un poco alborotada, cayendo como cascada sobre sus hombros y espalda.

Se obliga a recordar cómo fue que llegó a ese lugar, pero lo unico que a su memoria llega es el impacto de su cuerpo al caer de la colina.... y cuando ese hombre extraño la sostuvo hace algunas horas.

— ¿Quien era él? — murmura para ella misma, sosteniendo su cabeza con una de sus manos.

En eso la puerta se abre con cuidado, como si la persona que esta detras de ella no quisiera interrumpir o molestar. La rubia mira fijamente a la joven chica pelirroja que entra a la alcoba, se hecha hacia atras chocando con la silla del tocador.



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En el texto hay: fantasia, juvenil, romance

Editado: 20.09.2026

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