Olvidándome del lobo

6

No podía ser, mi vista estaba en ellos dos, besándose. Connor estaba con otra era obvio pero, ¿de que me sorprende? En parte es culpa mía, en realidad toda la culpa fue mía, por haber sido una mentirosa y no hablar con la verdad. A decir verdad, aún tengo más secretos de los que él no tiene idea.

Me tragué mi nudo en la garganta y decidí ser fuerte, quizás sabía que estaba aquí o quizás no, pero no le iba a dar el gusto de hacerme sentir mal, el me dijo que me olvidara de él, por lo que veo él ya lo ha hecho de mi, así que ¿porque no actuar así también?.

—Jade, ¿estás bien? Parece que viste a un fantasma —Clara se puso frente a mi. Parpadeé varias veces y la miré.

—Estoy bien —respondí rápidamente, para después volver la vista a ellos dos. Connor y Hillary se habían separado para después empezar a caminar todo el grupo junto dentro de la escuela—. ¿Nos vamos adentro?

—Claro —asintió, para luego mirar a las chicas— Pam, Barbie, vamos.

Empezamos a caminar hacia la entrada con los demás. Aún estaba nerviosa lo admito, pero tengo que recordar que había decidido ser la Kenzie fuerte no la sensible. Quizás no haya sido casualidad de que me aceptaran en este colegio, pero se preguntarán ¿como hice para que en mis papeles me saliera Jade? En realidad mi primer nombre si es Jade, mi nombre real es Jade Mackenzie Coleman. Así que no es del todo mentira.

—Creo que nos vamos a reunir en el salón principal, —comentó Clara—. Todos están yendo para allá. La directora quizás dará un discurso de bienvenida o algo así —opinó.

Respiré profundo y asentí, Pamela y Barbara venían platicando entre ellas detrás de nosotras. Era verdad, todos iban en línea recta al tal salón principal. Los pasillos de la escuela eran anchos,


 

estaban los casilleros a los dos lados de nosotras. Atravesamos unas enormes puertas, llegando al salón principal. La verdad era grande, habían bastantes sillas, bueno, creo que esto era la aula de teatro, parecía que estábamos en una sala donde presentarían una obra. Así que aquí también hacen las juntas. También noté una enorme pantalla pegada a la pared. Wow.

—Sentémonos por aquí cerca —dijo Barbie—. Adelante sólo están los cerebritos y eso —hizo una mueca.

Miré a Clara, quien se encogió de hombros.

Nos sentamos en la segunda fila antes de la ultima, escanee el lugar para ver si lo miraba, hasta que lo encontré en la última fila, cerca de la pared. Estaban ellos cuatro, Gabe, Nicholas, Sam y Connor. También estaba la estupida de Hillary y sus dos amigas plásticas. Aparté la cara ya que Connor pareció sentir que alguien lo observaba.

—Te gustó uno, ¿verdad? —me susurró Clara a lo bajo. Aún llegaban estudiantes por lo que aún no comenzaba a hablar la directora.

La miré sin entender.

—No te hagas, vi como los observabas, pero ahora dime ¿quien te gustó? —insistió.

—Nadie, solo estaba... mirando el lugar —mentí. Era muy mala mentirosa.

—¡Chicas! —exclamó la que se supone se llama Pam a lo bajo, inclinándose hacia nosotras. La miramos expectantes—. Ya se como se llama —anuncio, fruncí el ceño sin entender nada.

—Dime, a mí se me olvidó —la apresuró Barbie.


 

—Se llama Connor Parker —respondió, sonriendo para después volver a su posición. Connor Parker. Mi ex.

—Cómo se me pudo olvidar el nombre, —murmuro Clara mas para ella misma—. Si siempre llega al bar a buscar a Jack.

Mordí mi labio inferior.

—¿Desde cuando está aquí? —quise saber.

—Creo que más de un mes —respondió no tan segura—. Por lo que escuché una chica le rompió el corazón así que en pocas palabras se alejó de Lewiston para olvidarla. Pero por lo que veo ya lo ha hecho.

Tragué grueso. Dolía, era obvio, aún no sabía porqué cuando estaba con Connor me sentía completa, sentía que ya nada me faltaba, él me hacía bien. Desde que ya no estoy con él me siento tan vacía por dentro.

—Ya va a comenzar —dijo Barbie. Una aburrida charla comenzaría. Genial.

***


 

Salimos del aula de teatro después de los veinte minutos escuchando a esa señora, fue molesto. Estando en el pasillo, dándome cuenta que había dejado a Clara y a las demás atrás, me apresuré a descolgarme mi bolso, abriéndolo y sacando mi horario. Teníamos español ahora mismo, en la aula del segundo piso.

Tendría que esperar a las demás para poder llegar, no conocía. Espere a que salieran, recibiendo algunos empujones de los que salían a toda prisa.

—Fíjate —le espete a uno que casi hace que caiga de boca al piso. Este se giró a mi, sonriendo de lado.

Era el idiota de Nicholas. Su aire superior no se perdía.

—Lo siento, hay personas que son tan insignificantes que no se hacen notar —acomodo su cabello. Apreté los dientes, todos ellos eran unos idiotas.

—Idiota —espete, dándole la espalda y empezando a caminar hacia las escaleras que daban al segundo piso.

—¿Que? ¿Herí tu ego? —sentí que venía detrás de mi. No le respondí, era mejor si lo ignoraba.

—Tu voz me resulta familiar —murmuro poniéndose a la par mía—. Ese carácter, ese cabello... — pareció comprender algo—. ¡Claro! Eres la mesera.

Apreté los puños. Algunas chicas nos miraban. Supongo que preguntándose qué hacía uno de los chicos más populares con la nueva. Nicholas vestía siempre impecable, parecía ser el típico chico de negocios, el típico que no mezclaba sentimientos con trabajo. El que podía ser amargado y a la vez el más idiota. Hoy me había tocado lo segundo.


 

—¿Cual es el problema? —me giré a él, deteniéndome en seco—. ¿Necesitas algo? —me cruce de brazos.

Su mirada se oscureció un poco. Me pareció familiar, viene a mi mente el laberinto qué hay en su casa, los lobos, las chicas muertas. Se me erizó el vello, en este momento me dio miedo, lo que ellos hacían era malo y cruel.

—¿Que? Te pusiste pálida —comentó poniéndose serio—. Solo te quería decir que necesito una mesera en mi casa.




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