Omnia 3 "Estirpe Insurgente"

CAPITULO 10

CAP 10

El Método que insinúa

Llega un mensaje al castillo de el reino de Yarlug. En el mismo se anuncia la visita de El rey Hazard junto a su comitiva, el motivo planificar y elaborar una estrategia para el combate. El soberano del fuego pone en marcha los preparativos según los protocolos del reino con el fin de darle cordial bienvenida a su aliado del desierto. Cae la tarde y se puede divisar el contingente proveniente del desierto. Al cruzar el portal comienzan su recorrido cizagueante hasta la ciudadela donde el castillo del Reino del fuego se destaca por su magnitud. En el pórtico parado con un atuendo acorde a la situación aguarda el Rey Cicero se adelanta unos pasos toma las riendas del corcel negro del Rey Hazard. Bienvenido al reino del fuego dice el Rey Cisero. Es un placer responde Hazard. Juntos se adentran en el Palacio. He preparado un banquete de bienvenida y una recámara para su descanso reponedor. La música recorre las galerías internas que están fusionadas a la montaña de fuego. Hazard dice Este banquete es digno de los dioses. Y Cisero le responde Este banquete es acorde a nuestro visitante. Levanta sus copas y realiza un brindis. Estrechan sus manos en señal de respeto mutuo. El agasajo se prolongó hasta altas horas de la noche. Al día siguiente en el salón principal estaba instalada la maqueta réplica exacta del campo de batalla. Los dos nobles comienzan a estudiar y a definir los pasos a seguir El gran maestre del desierto da inicio a la planificación y integra al plan de batallas como pieza fundamental al dragón.En ese momento la reacción del Rey Cisero fue contundente el dragón no formará parte de la batalla es algo que no está puesto en discusión A lo que el Rey Hazard responde Con el respeto que usted merece es una pieza fundamental y solicito que revea su decisión. Insisto por si algo no quedó claro El dragón no va a formar parte de la estrategia. El Rey Hazard se pone de pie y solicita un cuarto intermedio y seguido a sus palabras se retira del salón. El rey Cicero solo contempla la actitud de su par en silencio. La asamblea entra en un receso el rey anfitrión se dirige solo a su sala privada no alcanza a cerrar la puerta que el Rey Hazard ingresa con él. Mi estimado solicito que revea su postura es una pieza clave que no podemos dejar de lado. Entiendo su petición pero no puedo permitir que un joven e inexperto dragón se ha puesto en riesgo junto con su sapiente Císero solo le pido que lo piense. Y de esa manera abandona la sala privada. Cuando se retoma la asamblea en el Gran salón pide la palabra el Rey Hazard. Y dice Su majestad entiendo su postura es más que elocuente pero sigamos planificando la batalla basándonos en su postura. El rey Cicero encuentra un alivio Al escuchar las palabras comprensivas de su par. De esta forma finaliza la planificación ambos soberanos se retiran juntos dialogando y se podía escuchar al Rey Hazard decir —Su Majestad… hay algo que no encaja. Císero no respondió de inmediato. —Su heredero no está. El silencio se sostuvo un instante. —Ícaro no se encuentra en el reino. Hazard lo observó con detenimiento. —¿Y el dragón? La mirada de Císero no se movió. —Tampoco. Pausa. —Ambos se encuentran fuera de estos dominios. Hazard entrecerró los ojos. —¿Dónde? Císero sostuvo la mirada. —Donde el fuego no alcanza. El silencio volvió a imponerse. —En formación —agregó, finalmente—. Lejos de esta guerra. Hazard no insistió. Pero tampoco quedó conforme. El plan ya está resuelto solo resta esperar que el primer día de luna cabal marque el comienzo del fin .




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