Omnia "El Nuevo Orden"

X. La Vos del Equilibrio

Capitulo 10

Las enormes puertas del Salón Dorado permanecían abiertas de par en par.

Los estandartes de los reinos fundadores colgaban inmóviles sobre los muros iluminados por la luz de cientos de lámparas.

Hacía apenas unos años aquellos mismos reinos habían estado al borde de la guerra.

Ahora sus gobernantes se reunían para decidir el futuro de un antiguo enemigo.

No era una sesión más.

Era la primera gran prueba del Priorato.

Alrededor del gran mesón se encontraban reunidos los representantes de los reinos fundadores del Nuevo Orden.

El anfitrión y Vocero del Priorato, el rey Hazar de Shangricol.

El rey Ícaro de Yarlug.

El rey Galateo de Gadir.

El príncipe consorte Feristeo, representante del reino de Rávena.

Y el rey Summun de Tiemkush.

El motivo de la convocatoria era tan simple como trascendente.

Determinar cuál sería el lugar que ocuparía el regente Lyrak dentro del Nuevo Orden y decidir si el reino de Palazor estaba preparado para iniciar el camino de regreso hacia el equilibrio.

Cuando todos ocuparon sus lugares, Hazar se puso de pie.

El murmullo desapareció.

La sesión había comenzado.

—Hoy no nos reunimos como soberanos —declaró con voz firme—. Nos reunimos como custodios del equilibrio.

Su mirada recorrió lentamente a los presentes.

—Lo que resolvamos en esta sala será recordado mucho después de que nosotros hayamos desaparecido.

Un respetuoso silencio acompañó sus palabras.

—El reino de Palazor fue, en otro tiempo, una amenaza para la paz de Omnia. Su anterior gobernante eligió un camino que condujo a la destrucción y al enfrentamiento entre nuestros pueblos.

La figura de Palus IV parecía todavía proyectar una sombra sobre la mesa.

—Hoy su destino pertenece al pasado. Lo que debemos decidir es si el presente que representa Lyrak es compatible con el futuro que pretendemos construir.

Hazar hizo una breve pausa.

—Tras reunirme con el actual regente de Palazor he observado señales de cambio. He visto voluntad de reconstrucción y disposición para abandonar los errores que llevaron a aquel reino a la ruina.

Apoyó ambas manos sobre la mesa.

—Por ello considero posible avanzar hacia un reconocimiento futuro. Sin embargo, dicho reconocimiento deberá estar sujeto a condiciones que garanticen la preservación de la doctrina que nos une.

Con una leve inclinación de cabeza concluyó su exposición.

—Queda así manifestada la postura del reino de Shangricol.

Acto seguido cedió la palabra al rey Galateo.

El monarca de Gadir se puso de pie y comenzó a caminar lentamente alrededor del gran mesón con las manos entrelazadas detrás de la espalda.

Su expresión reflejaba serenidad.

—Nuestro reino se mantuvo al margen de los acontecimientos que condujeron a la caída de Palazor —comenzó diciendo—. Sin embargo, permanecer al margen no nos exime de responsabilidad.

Levantó la vista hacia los demás gobernantes.

—Todos compartimos la obligación de proteger la paz alcanzada.

Durante unos instantes permaneció en silencio.

—No estamos decidiendo únicamente sobre Lyrak.

Las palabras resonaron en el salón.

—Estamos decidiendo qué clase de institución será el Priorato.

Los presentes escuchaban con atención.

—Si actuamos con precipitación, seremos una alianza más entre reinos. Si actuamos con prudencia, nos convertiremos en el futuro de Omnia.

Galateo continuó.

—Sugiero que Palazor sea supervisado por representantes designados por este Priorato. Sugiero también limitar temporalmente su capacidad bélica y evaluar sus avances mediante auditorías periódicas.

Volvió a ocupar su asiento.

—Solo entonces estaremos en condiciones de tomar una decisión definitiva.

Hazar asintió.

—Queda registrada la postura del reino de Gadir.

La palabra pasó entonces al joven rey de Yarlug.

Ícaro se incorporó con tranquilidad.

A diferencia de los demás, representaba una generación que había heredado las consecuencias de los errores del pasado.

—Heredamos un mundo que estuvo al borde del colapso —afirmó—. Nuestra responsabilidad es impedir que vuelva a ocurrir.

Dirigió una mirada hacia los presentes.

—El reino de Yarlug coincide con las propuestas expresadas por Shangricol y Gadir.

No necesitó agregar más.

Su postura había quedado clara.

Solo restaba escuchar al último de los fundadores.

Summun se puso de pie lentamente.

Los años habían encanecido su cabello, pero no habían disminuido la firmeza de su voz.

—Yo conocí al reino que casi destruye este mundo.

El silencio se volvió absoluto.

—Y por esa razón sé mejor que nadie el peligro que implica equivocarnos.

Sus palabras tenían un peso especial.

Había sido aliado de Palazor en otros tiempos.

—La historia me coloca en una posición distinta a la de ustedes. Conocí el ascenso de aquel reino y también fui testigo de su caída.

Bajó la mirada por un instante.

—Por ello considero una obligación moral redimir los errores del pasado y actuar conforme a los principios que dieron origen al Nuevo Orden.

Levantó nuevamente la cabeza.

—Otorgar identidad y poder a quien aún no conocemos en profundidad sería apresurado.

El anciano rey recorrió la sala con la mirada.

—Sugiero que el regente Lyrak sea observado, evaluado y acompañado antes de cualquier reconocimiento definitivo.

Con ello dio por concluida su intervención.

Hazar regresó al centro del salón.

La primera ronda de exposiciones había finalizado.

Las posturas eran similares.

Sin embargo, ninguno de los presentes parecía dispuesto a precipitar una decisión.

El Vocero del Priorato tomó nuevamente la palabra.

—La magnitud de lo que estamos resolviendo exige prudencia.

Observó a cada uno de los miembros de la asamblea.




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