Capitulo 24
El tiempo transcurrió sin sobresaltos ni inquietudes en el Reino del Fuego. Los preparativos para la boda real avanzaban con absoluta precisión. Los caminos que conducían a la Plaza de Armas lucían engalanados con los estandartes de Yarlug y Shangricol, cuyos colores ondeaban unidos bajo la suave brisa, anunciando un acontecimiento destinado a quedar grabado en la historia del continente.
En el Salón Dorado, dos extensas mesas ocupaban los laterales del recinto. En la cabecera, elevada por encima de las demás, aguardaban los tronos destinados a los futuros soberanos. Todo había sido dispuesto hasta el más mínimo detalle para el gran banquete real.
El templo donde el clero bendeciría la unión de los jóvenes monarcas presentaba un aspecto majestuoso. Grandes jarrones rebosaban de flores multicolores, mientras el aroma de sus pétalos impregnaba el ambiente de una serenidad solemne.
Ícaro aguardaba impaciente. Vestido con los atributos de su investidura, esperaba la llegada de Attina acompañado por la comitiva de Yarlug. A pesar de su serenidad exterior, la emoción se reflejaba en su mirada.
Para la futura reina se había preparado una alcoba especialmente acondicionada, donde podría permanecer hasta el inicio de la ceremonia.
Con la llegada del nuevo día comenzaron a arribar las distintas comitivas. Una tras otra fueron recibidas por el Gran Maestre del Reino del Fuego, quien les daba la bienvenida en nombre de la Corona.
Cuando los heraldos anunciaron la llegada de la delegación de Shangricol, el castillo entero pareció contener la respiración.
La princesa Attina había llegado.
La noticia fue transmitida de inmediato a Ícaro, quien dejó escapar una discreta sonrisa de alivio antes de dirigirse personalmente a recibir al rey Hazar y a su prometida.
Poco después, todos ocuparon los lugares asignados por el clero.
La ceremonia estaba a punto de comenzar.
Ícaro aguardaba frente al altar.
Las grandes puertas del templo se abrieron lentamente.
Attina apareció tomada del brazo de su padre. Ambos avanzaron con paso firme por el corredor central mientras el silencio envolvía el recinto. Al llegar frente al altar, Hazar depositó la mano de su hija en la de Ícaro antes de ocupar su lugar entre los presentes.
El clero tomó las manos de los futuros esposos.
Tras pronunciar las palabras sagradas y escuchar el juramento de amor eterno que ambos realizaron ante todos los presentes, declaró consagrado el matrimonio.
Los aplausos colmaron el templo.
El rey Ícaro y la reina Attina acababan de iniciar una nueva etapa en la historia del Reino del Fuego.
Finalizada la ceremonia, los recién casados recibieron las felicitaciones de los invitados antes de dirigirse al Salón Dorado, donde ocuparon los tronos reservados para ellos.
Con un brindis ofrecido por el Gran Maestre dieron comienzo los festejos.
La música inundó el salón e invitó a los soberanos a abrir el primer baile de la celebración.
Más tarde, bailarinas exóticas ofrecieron un espectáculo que cautivó a todos los presentes. Los bufones hicieron su aparición provocando risas y distendiendo el ambiente, mientras el banquete continuaba entre brindis, conversaciones y muestras de afecto de las distintas delegaciones.
Cuando la noche alcanzó su momento más alto, el clero solicitó una pausa en los festejos.
Con profundo respeto invitó a los recién casados a retirarse.
Acompañados únicamente por el Gran Maestre, fueron conducidos hasta la alcoba real, donde consagrarían su amor en la intimidad, lejos de las ceremonias y de las miradas de la corte.
La celebración continuó hasta altas horas de la madrugada.
Con la salida del sol, el castillo recuperó lentamente su ritmo habitual.
Mientras el reino volvía a la normalidad, Attina comenzó a interiorizarse de las responsabilidades que la aguardaban como soberana.
Después de varias décadas, el Reino del Fuego volvía a tener una reina.
Las antiguas generaciones habían visto desaparecer aquella figura con el paso del tiempo. Ahora, bajo el reinado de Ícaro y Attina, la Corona recuperaba una tradición que parecía pertenecer únicamente a la historia.
Un futuro prometedor comenzaba a escribirse para el Reino del Fuego

.
.
#1822 en Fantasía
#936 en Thriller
#412 en Misterio
reinos y dragones, distopica, fantasía épica oscura misterio
Editado: 05.07.2026