Omnia I "Fundacional"

Capitulo 1.2

EJÉRCITO DE PALASOR

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LEGIÓN RENAKISTA.

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No son soldados formados. Son deudas que regresaron. Seres que conocieron la muerte y no la aceptaron. Almas aferradas a agravios, traiciones, pérdidas que no pudieron soltar. Palus no los creó: los encontró. Vagaban entre el recuerdo y el olvido, consumidos por un único impulso: venganza. Él les dio forma. Les dio propósito. Les dio una segunda permanencia. A cambio, les arrebató el rumbo. Los Renakistas no luchan por territorio ni por gloria. Luchan para extinguir lo que consideran causa de su caída. Donde avanzan, no buscan dominar… buscan borrar. Son persistentes, incansables, difíciles de destruir porque ya cruzaron el umbral que los demás temen. Su presencia en el campo de batalla no inspira terror por su fuerza, sino por lo que representan: La vida que no aceptó terminar

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LEGIÓN SPEKTRI

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son la antesala del final. No avanzan. Se filtran. No atacan. Paralizan.

Los Spektri dominan el instante previo al movimiento. Su poder no hiere el cuerpo primero, sino la reacción. La voluntad se espesa, el pensamiento se ralentiza, el impulso de huir o defenderse se ahoga como en un sueño pesado. El enemigo no cae por herida. Cae por inmovilidad. Y cuando la resistencia se apaga, los Renakistas llegan.

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LEGIÓN JAMENÍ

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No es la más fuerte, ni la más temida por su poder físico. Es la más peligrosa por lo que provoca. Son las almas que no encontraron rumbo tras la muerte, pero que tampoco conservan odio suficiente para renacer con propósito. No buscan venganza, no buscan justicia. Buscan algo que ya no recuerdan. Palasor las reúne como quien junta ecos dispersos en la niebla. No las domina con la misma fuerza que a los Renacidos. Las guía. Las atrae. Las usa. La Jamení es el anzuelo de Palus. Aparecen primero en los límites del conflicto: Figuras borrosas, lamentos lejanos, presencias que despiertan compasión, miedo o confusión. No atacan de inmediato. Desorientan. Separan. Hacen que el enemigo dude de su entorno, de sus sentidos, de su rumbo. Quien persigue una sombra, se aparta de su formación. Quien intenta ayudar, se retrasa. Quien escucha un susurro, pierde atención. El eco antes del grito. La pérdida de orientación antes de la caída. Representan algo muy profundo en Omnia: El peligro de perder el rumbo interior. Porque quien no sabe qué busca… Termina sirviendo al propósito de otro.




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