Omnia Iii El Nuevo Orden

CAPITULO 2

CAP 2

La Fusión del Halo

Ícaro, portador de noticias alentadoras, retorna a Yarlug y se presenta ante el Rey Cisero. En la intimidad de su despacho, el monarca escucha con atención los logros alcanzados en Shangricol. Convoca entonces a sus asesores, consejeros y al Gran Maestre para evaluar los pasos a seguir. La asamblea se sumerge en un silencio solemne. Nadie se opone, pero tampoco nadie consiente. El reino pacifista teme alterar su filosofía de vida. El aire pesa, como si cada palabra pudiera quebrar el equilibrio. El Rey Cisero, fiel a su nobleza, decide romper la quietud. Ordena los preparativos de un viaje al reino del desierto, acompañado por una comitiva reducida: sus asistentes personales, el Gran Maestre, Ícaro y la escolta imponente del dragón Drako. Al llegar a Shangricol, un comité de bienvenida los recibe bajo el sol abrasador. Exhaustos por la travesía, solicitan descanso, alimento y un baño reparador. Pero todos saben que al amanecer los espera la reunión decisiva. Allí se firmará el acta de la alianza, grabada con fuego sobre las bases de la amistad. Y en ese instante, lo inesperado se manifiesta: el Halo surge como símbolo de unión, un resplandor que envuelve a los presentes, fusionando la voluntad de ambos reinos en un pacto eterno. La luz del Halo no pertenece a un solo soberano ni a un solo caballero. Se expande como círculo protector, sellando la conspiración de la sombra con la claridad de la concordia. Nadie sabe cuánto durará, ni qué consecuencias traerá. Pero todos sienten que el destino de Omnia ha cambiado para siempre.




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