One More Time

Capítulo 3: Cenicienta y el Encanto de la Rana

— Amor, Amor
Soy un pobre esclavo de tu inmenso corazón
Caeré como la lluvia en tu perdón
Romperé las cadenas de esta prisión y la luna subiré
Las estrella te bajaré y con ellas
Un marco para tu rostro haré
Para colocarlo junto a mi almohada y verte incluso en las más oscuras madrugadas
Amor, amor

Silver Dents no creía lo que veía . Después de dos canciones distintas, ante la necesidad de que otra persona pudiera ayudarla. Buscó el origen de tantas melodías de romance.

Aunque la voz que las interpretaba, era ridículamente preciosa . Gruesa y magnética . La letra por otra parte, le resultaron demasiado empalagosa. Ciertamente, no esperaba un salvador de brillante traje. Tampoco esperaba encontrarse con una rana ... sí, literalmente una rana verde y viscosa subida en una roca junto al río.

Mientras algunos animales, ocultos de las gotas de lluvia. Disfrutaban del extraño concierto . Incluso, algunos pájaro como golondrinas trinaban sus coros y acompañaban a otros animales que producían música para él. Un situación que se escapaba de lo real. Pero, desde el baile, le habían sucedido unas cuantas situaciones extrañas

Recordaba haber leído en algún sitio. Sobre unas princesas de otro reino, que poseían habilidad de comunicarse con animales. También ahí mismo, habían recalcado que un gran porcentaje de los animales hablantes, eran resultados de experimentación ilegal de magia o alguna clase de maldición. Y Silver, sinceramente, no quería estar cerca de alguien que jugaba con la magia.

Al final, suspiró resignada. Debía encontrar la "Casa de Galletas" y la rana parlante. Parecía ser la única opción visible.
Se acercó a ella con cuidado , cuando la lluvia comenzó a mermar

—¿Disculpe? — el silencio se hizo lugar. Alguno animales escaparon y la rana quedó estática —¿Puedes entenderme?... porque eres una rana, pero hasta hace un segundo estabas ... cantando

La rana se levantó sobre sus dos piernas. Adquiriendo un porte más humano, aunque continuaba con su desnuda apariencia

—¿Se encuentra usted perdida, bella dama? — le preguntó con aquella voz profunda , costándole un momento respondierle — ¿Bella Dama?

—¡Maldita sea!¡Realmente me entiendes!.... digo, lo siento. No me vayas a maldecir, ¿sí? ¿Eres una bruja?¿Una criatura mística del bosque?

La rana río y Silver levantó una ceja de incredulidad. No recordaba haber dicho nada chistoso

—Bella Dama, no soy más que una humilde rana dispuesto a ayudarla, si es lo que desea — la manera locuaz y expresiva con la que era capaz de comunicarse. Continuaba poniendo a Silver en un estado de aceptación difícil de explicar

Por lo que una vez , le tomó un tiempo volver a hablar

— Eh... ¿Sabes dónde está "La Casa de Galletas"? — le dijo de forma directa. Ya que el animal comenzaba lentamente a ponerla nerviosa. Principalmente la foma en la que la miraba

— En este vasto y gigantesco bosque. Hay sitios tan peligrosos como hermosos. Esta humilde rana ha explorado los más recognitos lares y encantados pasajes. Cientos de kilómetros de ....

—¿Sabés dónde está o no? — lo interrumpió con urgencia al ver que la explicación, se extendía más de lo necesario

— Me temo que no — terminó respondiendo

Silver chasqueó la lengua ante semejante pérdida de tiempo, aún así, realizó otra pregunta

—¿Existe algún amiguito parlante que sepa cómo llegar?

— No — dijo la rana y la chica soltó una exclamación de frustración. Mostrándose lista para irse. Cuando la rana habló una última vez — Pero conozco una forma de llegar tan rápido como un rayo, surcando el azul cielo

—¿Sí?¿Cuál? — preguntó ella en una sonrisa fingida

— Te diré, pero primero hagamos un trato.

—¿Qué clase de trato? — preguntó ella sin pestañear

— Durante todo el tiempo que te acompañe en tu viaje. Deberás darme de la misma comida que comes y permitirme estar a tu lado en una mesa, si llega a suceder. Incluso beber lo mismo que tú, en cada ocasión. Sobre todo, nada de mentiras. En cambio te protegeré y tal vez algún día, no me niegues la oportunidad de ser tu amigo — finalizó

Silver escuchó con cuidado cada palabra. Asimilando lo que en el momento, pareció una gran estupidez. Luego, tomó una respiración profunda y observó el bosque trás de ella.

En un segundo comenzaron los árboles junto a la tierra, a temblar y sacudirse . Se fijó, con miedo en sus ojos. A las dos criaturas que se presentaban a la fiesta sin ser invitadas.... el caballero de la Capa roja y el gran Lobo

¿Cómo la habían encontrado?, pensó

—¿Qué tenemos aquí? — preguntó la rana con evidente sarcasmo

— Señorita. Coloque sus manos sobre la cabeza y rindase. Por orden de la Corona, está usted bajo arresto

Silver Dents, retrocedió visiblemente consternada. Observó a la rana y nuevamente al caballero. Sus ojos se enfocaron dudativamente en la bestia, quien mostraba su afilados y desordenados dientes. La saliva corría rabiosa por su hocico, cayendo en gotas pesadas sobre la hierba crecida en el suelo.

— No ... no — negaba ella aterrorizaba — Alguien sal... veme — la plegaria salió de sus labios por inercia y en segundo, posó una vez más sus ojos en la rana — Sí puedes ... sacarme de aquí, justo ahora ... Acepto el trato

Y eso fue todo. La voz de la rana volvió a escapar de su boca . En esta ocasión, dulce y arruyadora como una canción de cuna

— Duerme niño, duerme. La luna salió, pequeño pedazo de mi corazón. Duerme niño, duerme. Hasta el otro día, cuando el pajarito cante la despedida.
Duerme niño, duerme.

El cabellero de rojo trató duramente de no caer. Sin embargo, el lobo ya se encontraba tendido inconsciente en el suelo. En un estada de sueño profundo e imperturbable.

La rana se preparó para entonar otra canción , pero una cuchilla salió disparada de la mano derecha del caballero. Rozando casi con su redonda cabeza. Eso en cambio no lo detuvo. Después de esquivarla, una nueva canción de cuna salió de sus labios




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