One More Time

Capítulo 4.2

—¡Soy el Hada Madrina! — gritó la recién aparecida criatura — Gracias por liberarme de mi prisión. En agradecimiento, voy a concederle un deseo a cada uno. Serían ... 1,2,... 5 ¡Seis deseos!

—¿Es una broma? — preguntó el cuarto hermano

— Claro que no. Me ofendes — le respondió ella

—¿Cómo podríamos confiar en ti?¿Qué hacías en esa botella?¿Por qué te encerraron ahí? — continuó presionando en el mayor

— Demasiadas preguntas juntas. He perdido mucho tiempo y solo deseo pagarles su amabilidad, porque es lo correcto. Pero sí no poseen ningún deseo. Algo bien oculto dentro de sus corazones ... — El Hada veía a los chicos sonriente. Estos en cambio, mantenían la guardia arriba. Asustados de las consecuencias

— Trae a nuestro hermano de vuelta — salió de la boca del sexto

—¿Disculpa? — preguntó ella. Al no poder escuchar correctamente cuando hablaba

— Nuestro hermano... Octavio. Lo quemó hasta la muerte el dragón que dentro de esa cueva. Tráelo hasta aquí ... vivo. Tráelo de vuelta, sin dolor

— Espera — gritó ansioso el segundo

Las palabras del sexto y el segundo, no necesitaron terminar. El hada sacó una varita de la palma de su mano y con movimiento suave

Las rocas de la cueva se abrieron justo en el medio. El fuego que escapó de allí, era lo suficientemente caliente para quemar un ejército pequeño. Cuando el fuego aplacó un cuerpo apareció flotando a una velocidad sobre humana. Y al terminar en el suelo. El cielo azul, se tornó de un verde oscuros. Los ojos del hada se volvieron de un azul brillante y extraño. El cuerpo de segundo hermano se retorció, agitó y movió. La tierra bajo él, se convirtió en una tumba y se lo tragó

— Listo — dijo ella , tan feliz como una niña. Lista para ser felicitada por sus padres, después de haber terminado una tarea correctamente

—¡¿Que has echo?! — gritó el mayor corriendo hacia el lugar donde el tercero se encontraba enterrado. Clavando sus uñas en el suelo removiendo la tierra.

— Lo que me pidió él — señaló al sexto hermano. Quién lucía tan confundido como consternado Fue testigo después de sus palabras, como una mano atravesó la tierra y poco a poco salía de esta

El tercer hermano, Octavio. Se levantaba de entre los muertos. El primero, dudó en acercarse. Sus ojos ya no poseían la luz que lo caracterizaba. Este sonreía con debilidad y agotamiento.Pero seguía siendo él y el mayor prefirió aferrarse a eso

—¡Primer deseo cumplido! — emocionada la hada madrina revoloteo sobre los otros hermanos. Quién comparaban a ciencia cierta. El milagro que habían observado

—¡Cura a Blanche! — habló el tercero con rapidez. Al constatar que el poder de la mujer era tan verdadero como devolverle a alguien a la tumba

— Un minuto. No tenemos idea con quién estamos tratando — habló el cuarto — Debemos tener cuidado

— Eso no importa ahora. Es una posiblidad a la que podemos tener. Por eso, señora Hada. Allí en nuestra cabaña, está nuestra hermana. Todo su cuerpo está cubierto por bultos y machas. Producto a una enfermedad que obtuvo de nuestra madre antes de morir. Por favor, no solo curelo y haga su rostro tan hermoso que las princesas sientan envidia de su apariencia. Así nadie volverá a reírse de ella. No tendrá que esconderse por temor a las opiniones del resto y al igual que usted, será libre

La explicación del segundo hermano. Pareció tocar el corazón de la mujer. Quién dejó caer una lágrima y al llegar esta al suelo, se convirtió en un diamante diminuto

— Por supuesto, querido — Nuevamente el cielo cambió de color. El hada pronunció algunas palabras en un idioma poco entendible. Sacudió su varita y al terminar canturreo

— Está listo, quedan tres. Y por favor un poco de prisa. Necesito irme. He perdido demasiado tiempo

— ¿No podemos tener un día o unas horas para pensarlo? — cuestionó el cuarto

— No — negó ella con fuerza — Aquí y ahora o ... fue un placer conocerlos

— Bien — asintió el cuarto — Danos oro, riquezas. Algo que nunca nos deje en la pobreza

—¡Caio! — gritó el hermano mayor

—¿Qué quieres en mi lugar? Venimos buscando un tesoro y casi morimos. No tenemos nada , excepto heridas. Por lo menos necesitamos algo para sostenernos. Ese era el objetivo de venir hasta aquí ¡Regresaremos a casa con más manos vacías!— el Cuarto hermano se dirigió nuevamente al hada y le dijo — Oro, ¿comprende, señora?

— Por supuesto. Extiende tu mano — al hacerlo la varita tocó sus dedos y un cosquilleo lo abrazó. Se coló en sus huesos, brindándole un dolor momentáneo — Quedan dos — repitió agitando su mano y señalando a los hermanos que no habían pedido su deseo

— ¿Qué se supone has echo?¿Dónde esta el tesoro? — preguntó el cuarto

— Toca esa piedra — el chico con dudas y algo desconfiado. Cumplió la orden. Quedando nuevamente asombrados por el desarrollo del evento

La piedra, al contacto con su dedo, se convirtió en oro macizo

— Increíble — murmuró el segundo asombrado y el cuarto río glorioso sin darse cuenta el pequeño punto dorado que aparecía en su dedo meñique

— Tiempo. Nuestro padre está viejo y pronto morirá . Permítenos estar junto a él más tiempo. Extiende su vida más años de lo que debería. Permítenos ser siempre una familia — se levantó el quinto de golpe

— Concedido — sonrió ella — ¿Y el último será...? — preguntó al mayor

— Paso — dijo él — Por ahora, soy feliz con lo que tengo. No deseo nada

— Entonces, tomaré tu deseo y lo guardaré, sí alguna vez volvemos a vernos. Los humanos ... siempre desean algo — Diciendo esto, el cielo volvió a tomar una coloración verdosa. El Hada se llenó de aquel brillo azuloso y tan rápido como había aparecido, desapareció entre las nubes que volvían a la normalidad

Los hermanos, incluso después de lo sucedido. Se encontraban eufóricos e incrédulos. No fue hasta llegar a casa que descubrieron el peso de sus deseos

La hermana menor, ciertamente era hermosa. Tan bella que cualquier criatura humana o no. Quedaría embelesada por su piel tersa y suave. Sus ojos grandes y expresivos. Sus labios rojos y carnosos. Y aquella inexplicable fragilidad. En el proceso para obtener su belleza. Todas las mujeres del pueblo, se volvieron ancianas y arrugadas de golpe.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.