Only Then

Capítulo II

Este día fue un poco fuera de lo monótono, pero no podía cambiar el hecho de que viví emociones que no puedo describir a la perfección, imaginamos diferentes escenarios que queremos que sucedan, y fue justo una parte de lo que tanto imaginaba. 
No es fácil asimilar que te gusta alguien de quien no deberías, pero es bueno cuando alguien más aparece en tu vida para intentar cambiar ese sentimiento. 
Algo puedo asegurar, cada minuto de este día fue agradable, espero que ese alguien que ha llegado pueda cambiar esa maraña de sentimientos que tengo por dentro.

No podía conciliar el sueño a pesar de ser las dos de la mañana, tenía un mundo de pensamientos retumbando por mi cabeza; me levante con sumo cuidado de no despertar a Mack y abrí la puerta hacia el balcón, me quede ahí un rato, observe el cielo con detenimiento mientras el aire fresco me golpeaba con cierta delicadeza, la noche no era del todo oscura, la luna a pesar de no estar en todo su esplendor iluminaba de manera tenue el jardín, me quede contemplando en silencio un rato, tratando de ganar sueño pero no fue como esperaba así que entré nuevamente, tome mis audífonos al igual que mi teléfono y volví a salir, me quede hundida en mis pensamientos escuchando música que no me di cuenta de que Max también estaba afuera, rara vez no percibo el movimiento que hay a mi alrededor y es cuando me concentro en algo demasiado.


Al otro lado Max observaba con atención sus movimientos, la observo en cada detalle, desde su cabello un poco despeinado hasta su semblante un poco afligido; su corazón comenzó a acelerarse, eso solo le había pasado una vez. Esa chica que tenía enfrente estaba desatando sus emociones, necesitaba conocerla mejor, necesitaba un poco más de tiempo a su lado.
 Después de un largo rato en la inmensa noche alumbrada por esa bella luna, decidí entrar y tratar de dormir, aunque fuera un poco.

Mack había despertado antes de que la alarma sonara, cuando desperté la pude ver peinando su cabello húmedo mientras vestía mi ropa. 


—¿No piensas darte un baño? —dijo mi amiga girando hacia mí.
—No quiero, tengo sueño —dije tapándome con la almohada.
Mack me quito la almohada y no tuve más que levantarme y bañarme. Mack salió de la habitación, supongo que fue a desayunar, me di prisa y tomé mis cosas y me metí al baño, fue lo mejor así desparte un poco, no dormí lo suficiente y no puedo permitirme tener sueño. 
Tome una falda negra, una blusa de rayas negras y grises, me coloque unas medias que me llegan más arriba de las rodillas y una chamarra de mezclilla, salí de mi habitación con mi mochila y baje las escaleras a paso rápido evitando dar un mal paso.
—Buenos días —dije saludando a todos cuando entre al comedor, me senté al lado de Mack y desayunamos entre platicas y chistes malos de papá.
—Bueno, nosotras nos vamos que se nos hace tarde —nos levantamos y caminamos hacia la entrada. Mack se quedó de pie en la sala y comenzó a reír —¿qué pasa? —dije.
—Cariño, no puedes ir en pantuflas al instituto —subí de nuevo las escaleras y deje las pantuflas a un lado de la cama y busque mis converse negras lo más rápido que pude para evitar perder más tiempo y baje de nuevo para irnos.
No es de mi vestir de negro y es un poco raro cuando lo hago, a mi mamá nunca le ha gustado que lo haga aunque si me gusta, pero no quiero contradecirla, prefiero evitar problemas.

Llegando nos encontramos con Alex que esperaba a Mack. —Hola chicas —dijo con una sonrisa mientras la abrazaba, yo me quede a un lado sonriendo como si nada pasara, pero, aunque estoy tratando de olvidarlo, un sentimiento así no es tan fácil. Entre risas recorrimos el instituto hasta donde teníamos la primera clase de martes. A pesar de que había tomado café en el desayuno, aun tenía sueño. A los pocos minutos llego Max, tal parecía que nos habíamos puesto de acuerdo para llevar un atuendo similar.

—Hola chicos —dijo Max llegando más a nuestro lado
—Hola Max —dijimos Mack y yo al unísono.
Yo solo me limite a sonrojarme al ver más cerca de Max, parecía que nos habíamos puesto de acuerdo el día de hoy. 

—Que coincidencia —dijo Mack comenzando a reírse y yo sonrojándome más.

—Tenemos los mismos gustos —dijo Max guiñándome un ojo —nos vemos bien, ten, Mack, tómanos una foto —dijo entregándole su teléfono y colocándose a mi lado para tomarnos la foto.


A decir verdad, no podía estar más roja que ahora, pero de igual manera la foto siguió en pie. Mack estaba frente a nosotros, Max paso un brazo sobre mis hombros y yo me acerque un poco más a él, y Mack tomo la fotografía: ambos aparecíamos sonrientes y yo un poco sonrojada, lo bueno que no se notaba tanto después de todo.
Alex parecía un poco celoso a mi parecer, pero no se identificar muy bien ese tipo de sentimientos, puedo ver la tristeza, el enojo y así después de leer mucho sobre psicología, pero no se en realidad más de lo que he leído en esos libros. Con el paso del tiempo eso me ha ayudado a ver el lenguaje corporal y más después de observar a Alex a escondidas o cuando ni yo me doy cuenta.

Y ya estoy pensando en él de nuevo, es el novio de mi mejor amiga y me odio por eso, me odio por pensar en él como no debería, por querer estar en el lugar de ella, por querer pasar tiempo a su lado, por todo eso y mucho más que ni siquiera debería seguir pensando. Aunque por más que llegue a quererle, este sentimiento debe irse. Eso de luchar por la persona que quieres en mi caso no creo que valga o aplique, y me hace sentir mal, me lastima saberlo.

No quiero luchar por alguien que hace feliz a la persona que ha estado conmigo en los buenos y malos momentos, aquí es donde aplico lo de dejar ir a la persona que quieres para que sea feliz, pero no puedo dejar ir a quien no tengo
Mack abrazo a Alex y yo me centre en revisar mi mochila para sacar un libro, el libro que había comprado la última vez.
Sin percatarme más de lo que pasaba a mi alrededor me senté en el lugar de siempre y me desconecte de la charla que mis amigos y demás compañeros que habían llegado sumiéndome en la triste pero cautivadora historia a la que estaba dando comienzo.
Max por un corto instante se percató de que Alina leía el libro que ambos habían tomado antes y él había decidido dejarlo en manos de ella, era tan tierna, que para él no sería difícil sentir algo más que amistad en poco tiempo.
No me di cuenta de cuando la profesora de Redacción había entrado, pero si me percate del movimiento a mi alrededor y con rapidez guarde el libro de nuevo en mi mochila para tomar un cuaderno y un par de plumas.




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