Operación: Recuperar a mi ex

Capítulo 2

Capítulo 2

Theo

Lucy está inclinada sobre su tarea, como cada noche de jueves cuando la traigo desde la casa de su abuela para que pase el resto de la semana aquí.

Leia y yo llegamos al acuerdo de pasar mitad y mitad de semana con ella, para no tener que dividirnos en semanas directamente. Al principio creíamos que era mejor que cada uno pasara una semana con ella para tener suficiente tiempo respectivamente con nuestra hija, pero a ambos nos hacía mucha falta como para estar alejado una semana entera. Entonces nos dividimos de la siguiente forma: ella se queda con Lucy domingos, lunes, martes y miércoles, y yo la tengo jueves, viernes y sábados.

No es lo más cómodo pero nos ha funcionado.

Claro que yo quisiera estar con ambas cada día de la semana, viviendo juntos, pero ese barco zarpó desde el momento en que Leia entró en una relación.

Dios, solo pensarlo duele. Hablarlo es una tortura y verlos es un infierno.

Pero es mi castigo por defraudarla.

Hice todo los cambios para asegurarme de que ellas volvieran. Mi trabajo está limitado por mis horarios laborales, tengo un apartamento que mantengo limpio y ordenado por mí mismo, estoy metido 100% en la crianza de Lucy y he hecho de ellas mi prioridad. Sin embargo, antes de que pudiera mostrarle a Leia los cambios que había hecho en mi vida, ella empezó a salir con Leo y el resto es historia. Ahora tengo que verla ser feliz con otro hombre.

Soy un pobre desgraciado.

Pero me alegra haber cambiado mis hábitos, soy mejor padre y persona en general ahora, lo cual me hace lo suficientemente feliz como para no llorar cada noche por la pérdida de mi esposa.

Gracias a ese tiempo que he dedicado a mi hija, puedo decir que la conozco. Sé cuándo está alegre, cuando está triste, cuando se enoja y cuando está frustrada por algún problema de niños de su edad. Por ello, puedo decir que hoy está extraña.

No luce particularmente feliz, pero tampoco está del todo triste. Es como un estado intermedio.

—¿Te pasa algo? —pregunto, dejando un plato con pollo a la parmesana que nos dio su abuela para cenar.

No soy muy bueno cocinando y su madre y el resto de su familia materna lo saben, así que me ayudan con la comida muchas veces.

Es una suerte que los padres de Leia me sigan queriendo luego del divorcio. Son como los padres que nunca tuve y estoy feliz de no haberlos perdido a ellos también.

Lucy levanta la mirada y hace a un lado su cuaderno para deslizar su plato hacia ella.

—Mamá dijo que no le dijera a nadie —musita, y la situación empieza a preocuparme.

—¿Está bien tu madre?

Lucy le da un mordisco a su pollo con aire pensativo.

—Sí, ella está bien, pero Leo no lo está.

Me tenso y me doy la vuelta, sirviendo mi pollo para que Lucy no vea mi mala cara.

Leo no es un mal tipo, pero eso no significa que tenga que caerme bien. Él me ha alejado de mi mujer más de lo que ya había hecho yo, no tiene por qué caerme bien en absoluto.

—¿Qué pasa con Leo? —pregunto entre dientes, sentándome frente a Lucy para comer.

El pollo me sabe simple gracias a la conversación.

—Mamá dijo que no le dijera a nadie —repite Lucy.

Pongo los ojos en blanco.

—Yo no soy nadie, soy tu padre y me gustaría por si tengo que ayudar en algo a tu madre.

Lucy sonríe, sabiendo que estoy diciendo tonterías y que solo quiero saber.

—Está bien, te lo voy a decir. —Se mete otro bocado de pollo en la boca y tengo que esperar a que mastique y trague para que continúe—. Leo terminó con mamá.

Me quedo en shock por un par de segundos y, lentamente, una sonrisa se forma en mi boca. No debería demostrar que la ruptura de Leia y Leo me alegra, pero no puedo ocultar mi emoción.

—¿Cuándo terminaron?

—El domingo —dice como si nada, pinchando un pedazo de pollo con el tenedor—. Te diría lo que él le dijo, pero te va a costar.

Ruedo los ojos. La niña es buena negociando, ya me ha convencido de hacer y comprar cosas que no necesita. No es que haga falta la negociación, sería capaz de darle todo lo que mi pida sin pensarlo dos veces, pero a Leia no le gusta que la malcríe y debo contenerme la mayor parte del tiempo. Por eso Lucy recurre a métodos persuasivos como el chantaje, aunque yo prefiero llamarlo negociación.

—¿Y tú estás triste por eso?

Ella arruga la frente.

—Voy a extrañar a Leo, era bueno conmigo y me daba gominolas en forma de gusanos, pero sabes que yo quiero que tú y mamá estén juntos, así que estoy triste pero a la vez estoy feliz.

Lucy siempre ha sido sincera con que quiere que su madre y yo estemos juntos, pero con la presencia de Leo en su vida había dejado de insistir al respecto. Es bueno saber qué sigue queriendo lo mismo porque eso significa que está de mi lado.

Un momento, ¿qué fue lo que dijo?




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