Oportunidad del Destino | #01 [ Edward Cullen ]

• Capítulo 21

Definitivamente la conversación con Isabella no salió como imaginaba.

En realidad, no sabía qué era lo que realmente esperaba de ella. ¿Una disculpa? ¿Verla enojada con el mundo? ¿Desdichada por ser abandonada de nuevo? Tal vez, lo que me movió a hablar y pararme frente a Isabella fue la curiosidad. Al leer la novela mayormente desde su perspectiva, provocó una inclinación a saber qué hacía y lo que pensaba.

Aún así, no cambiaba para nada mi opinión y seguía con la idea de que tuviera su merecido con las autoridades.

Aparte de lo obvio, ella no me dio la sensación de ir contra mí otra vez. Si su mentalidad era asesinarme de alguna forma, tenía la oportunidad de hacerlo al enterarse que iría a su casa.

Quizá también era otra razón para querer encontrármela a solas, ver hasta donde estaba dispuesta a ir con sus acciones.

Sea lo que sea, tenía el presentimiento de que me toparía un poco más con Isabella. Mucho más si lo que planeaba resultaría.

—¿A dónde piensas ir? —cuestionó detrás de mí mamá Vanessa al notificarle que saldría. Percibí su tono nervioso.

Agarré las llaves del auto antes de girarme y mover las manos.

「 Necesito ver a alguien. 」

Sus cejas se alzaron con impresión, y no la culpaba. ¿A quién rayos vería si prácticamente me la pasaba encerrada?

—¿Ver a alguien? ¿A quién? —interrogó, poniéndose a mi lado cuando volví a girar para caminar a la puerta.

「 Un amigo que hice cuando fui a la estación de policía. 」

Me excusé porque era lo más lógico para decir al ser la única vez que salí propiamente de la casa.

—¡¿En la estación?! —chilló incrédula.

«Tal vez no debí decir eso».

Me detuve cuando ella tomó mi antebrazo antes de que tocara la manija de la puerta.

Sonreí un poco, intentando aligerar cualquier tensión.

「 No es un detenido. Es alguien que consultaba con la policía sobre algo. 」

Vanessa ladeó la cabeza con mucha confusión.

—¿Pero por qué necesitas verlo?

Exprimí mi cerebro en busca de algo que haría que me dejara ir sin replicar mucho.

「 Es sordomudo, en realidad lo ayudé a comunicarse y nos hicimos amigos. 」

Entonces todo su cuerpo se relajó y la preocupación de dejarme ir se atenuó. En estos casos concretos, ella no cuestionaba casi nada porque simpatizaba demasiado con los que tenían ésta discapacidad.

Se cruzó de brazos como para abrazarse y evitar ir contra mí.

—¿Pero lo verás en la estación? —No pudo evitar arquear una ceja.

「 No exactamente, aprovecharé a ver alrededor de Forks y me lo encontraré por ahí. 」

«Por favor, que sea lo suficientemente creíble y no me haga más preguntas».

Mis ruegos internos parecieron ser escuchados porque la oí suspirar y deshizo el cruce de sus brazos, colocándolo a sus costados.

—Bueno, ve con cuidado, cualquier cosa me llamas. ¿Tienes la pistola? —inquirió saber en lo que abría por mi la puerta de la casa.

Sonreí de lado con un pequeño bufido nasal por como sonaba esa pregunta. Si alguien la escuchaba sin contexto, seguramente la mirarían raro.

Al dar pasos al exterior, el aire no tardó en envolverme, no hacía tanto frío como ayer. Giré mi cuerpo para verla apoyada en el marco.

「 Lo tengo en mi bolso. 」

Di varios toquecitos con la punta de mis dedos al bolso bandolero que tenía cruzado y me llegaba por la cintura. Ahí contenía aparte de la pistola, mi aparato especial, mi documento de identidad y alcohol en rociador.

Eso continuó tranquilizándola porque sonrió más a gusto. Empecé a avanzar despacio hacia atrás en lo que ella también me despedía con la mano, sin todavía cerrar la puerta, probablemente lo haría hasta que me viera arrancar el auto.

Con una distancia considerable, me giré después de dar unos diez pasos, y me dirigí al auto gris matizado que estaba estacionado a un costado de manera vertical, fuera de la carretera. Un BMW, era lo único que tenía como conocimiento de lo que manejaría.

Al entrar, lo primero que hice fue poner la calefacción interna, me agradaba el clima frío, pero nunca me negaría a un ambiente neutral. Encendí el auto y di marcha atrás para entrar a la pista en dirección a un destino en particular.

No podía negar que estaba nerviosa, porque empezaría a involucrarme más directamente con la historia de Crepúsculo, los Cullen y el mundo sobrenatural. Si no hubiera pasado nada de lo que ha sucedido hasta ahora, sería capaz de ignorar todo mi conocimiento, pero las cosas cambiaron, en unas pocas semanas lo que debería haber acontecido se desvió y fui salpicada de la peor manera.

Observé el panorama en que iba, árboles grandes pasaban y la quietud gobernaba por su bosque, incluso había un poco de neblina. Tenía suerte de que hubiera memorizado el camino a la casa de los Cullen.




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