2 Samuel 15 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
Aconteció después de esto, que Absalón se hizo de carros y caballos, y cincuenta hombres que corriesen delante de él.
2 Y se levantaba Absalón de mañana, y se ponía a un lado del camino junto a la puerta; y a cualquiera que tenía pleito y venía al rey a juicio, Absalón le llamaba y le decía: ¿De qué ciudad eres? Y él respondía: Tu siervo es de una de las tribus de Israel.
3 Entonces Absalón le decía: Mira, tus palabras son buenas y justas; mas no tienes quien te oiga de parte del rey.
4 Y decía Absalón: !!Quién me pusiera por juez en la tierra, para que viniesen a mí todos los que tienen pleito o negocio, que yo les haría justicia!
5 Y acontecía que cuando alguno se acercaba para inclinarse a él, él extendía la mano y lo tomaba, y lo besaba.
6 De esta manera hacía con todos los israelitas que venían al rey a juicio; y así robaba Absalón el corazón de los de Israel.
7 Al cabo de cuatro años, aconteció que Absalón dijo al rey: Yo te ruego me permitas que vaya a Hebrón, a pagar mí voto que he prometido a Jehová.
8 Porque tu siervo hizo voto cuando estaba en Gesur en Siria, diciendo: Si Jehová me hiciere volver a Jerusalén, yo serviré a Jehová.
9 Y el rey le dijo: Ve en paz. Y él se levantó, y fue a Hebrón.
10 Entonces envió Absalón mensajeros por todas las tribus de Israel, diciendo: Cuando oigáis el sonido de la trompeta diréis: Absalón reina en Hebrón.
11 Y fueron con Absalón doscientos hombres de Jerusalén convidados por él, los cuales iban en su sencillez, sin saber nada.
12 Y mientras Absalón ofrecía los sacrificios, llamó a Ahitofel gilonita, consejero de David, de su ciudad de Gilo. Y la conspiración se hizo poderosa, y aumentaba el pueblo que seguía a Absalón.
“Amado mío,
Te bendigo y adoro eternamente.
Te pido perdón por albergar o conspirar en alguna ocasión con el espíritu de Absalón, tú pusiste a la autoridad y tú la quitas.
Renuncio a toda maldición adquirida en ese momento, me uno a tu propósito rompiendo todo ligamiento con las entidades levantadas contra tu voluntad, corto toda atadura que me ligo a ellas, sea desobediencia, dolor, angustia, engaño, etc.
Padre como las orugas pude haber dañado a mucha gente, más te pido que me ayudes a ser como una mariposa que lleva la polinización y enmendar lo hecho, sanar esos corazones que ayude a quebrantar.
En el dulce nombre de Jesús, Amén”