Order Volumen 3

VII: Ecos de futuros invisibles

Solo aquel que conozca el sufrimiento sabrá hacer sufrir a otros.

Solo aquel que perdone a otros sabrá cómo perdonarse.

Por un tiempo viajé con un alma atormentada y un alma perdida.

No entendía quiénes eran o lo que querían.

A veces creo que...

Si tan solo hubiera escuchado los gritos de auxilio de sus almas a tiempo, quizas...

Pero eso ya es una historia del pasado.

—Olivia T Ortega

Desde el principio de los tiempos han existido dos clases de personas…

Aquellos que nacen en la luz, quienes cada día de vida que reciben es un precioso regalo, quienes son amados en vida y al momento de su muerte la gente llora sobre sus tumbas recordando con cariño la vida que vivieron y a las personas que alcanzaron en ella.

Después están aquellos que nacen en la oscuridad, aunque poseen rostros y emociones humanas no son vistos de la misma forma.

Aquellos cuya mera existencia es considerada tabú, la gente los repudia y solo les desean la muerte en un lugar fuera de la vista de todos, mientras bailan sobre sus cadáveres apilados con júbilo.

A ellos se les han llamado de muchas formas a lo largo de las eras, Demonios, brujas, Adefesios, Alquimistas, Hechiceros, magos, Usuarios.

Su poder poseía el potencial para ayudar a la humanidad o erradicarla, muchos de ellos se escondieron mezclándose con la naturaleza, siendo incluso capaces de vivir cientos de años.

Otros quienes no fueron tan afortunados o se descuidaron por un momento y fueron descubiertos por la humanidad, fueron exterminados o tratados de forma infrahumana al punto de desear la muerte.

Pero con la revelación de los usuarios emergería una luz de esperanza, una oportunidad para que ambas razas se unieran y pudiesen convivir, la palabra humanidad dejo de referirse a una especie y empezó a señalar a los habitantes de un mismo mundo.

Así inició la era dorada, luz y oscuridad caminando lado a lado como iguales, lamentablemente, aunque ambas razas fueran distintas en todo sentido poseían algunos puntos en común.

Entre ellos la mentalidad de que para sobrevivir necesitaban de un enemigo para odiar, un enemigo al que pudiesen oprimir y esclavizar, para responsabilizarlo de todos los males del mundo.

La posición de dicho enemigo fue cambiando una y otra vez con los años, Los Wraiths, los demonios, los dragones y actualmente “los Nefilim”.

Alaska año 2067, zona muerta cocytus...

Cocytus, declarada zona muerta en el año 2057, se dice que las temperaturas de la zona bajan a tal punto que la vida humana es apenas sustentable, e incluso los Wraith del lugar permanecen en hibernación la mayor parte del tiempo a causa del frio.

El viento empezó a levantar la nieve revelando algo debajo, una pequeña criatura similar a una ardilla de pelaje plateado, ojos rojos y un pequeño cuerno en su cabeza.

La pequeña criatura se sacude para retirar la nieve que aún lo cubría, conforme la tierra empezaba a temblar.

Junto a ella vehículos blindados destrozan el apacible silencio de la zona; estos pasaron tan cerca de esta que elevaron su ligero cuerpo por los aires, provocando que aterrizase en el techo de una de las camionetas por error.

La camioneta a gran velocidad avanza hasta las puertas de un laboratorio supuestamente abandonado, junto a cientos de vehículos que rodean la zona, los que despliegan casi una infinidad de soldados en el lugar, todos y cada uno equipados con proto armaduras anti usuarios.

Frente a las acorazadas puertas del lugar una persona ingresa…

Por el tamaño y proporciones de su cuerpo debía tratarse de un hombre joven de estatura mediana.

Tranquilamente este caminó hasta las puertas colocando suavemente sus manos sobre estas, no obstante, antes de ser capaz de hacer cualquier otro movimiento las puertas se abren por si solas.

—Señor, ¿qué debemos hacer? —pregunta uno de los soldados al encapuchado.

—No hagan nada, mantengan el perímetro, supriman a cualquier otro que salga por esta puerta y recuerden, no maten a ninguna son mucho más valiosas con vida —ordena a sus soldados quienes obedecen sin ninguna duda.

Lentamente se adentra en las instalaciones, la mayor parte del lugar estaba cubierto por hielo, no obstante, había puntos donde se daba a relucir el suelo, lo que significaba que gente había acampado en este lugar.

En el suelo un rastro de sangre fresca lo guiaba, debía tratarse de la sangre de Rose Silk; no estaba muerta, los signos vitales de su transmisor siguen operando.

Avanzó por varios metros de pasillos derruidos por el hielo, siguiendo la sangre hasta por fin llegar a una gran habitación con el techo expuesto.

El suelo estaba cubierto de marcas de pisadas evidenciando que aquí hubo gente hasta hace poco, estas poseían un patrón caótico, por lo que o habían entrado en pánico o las hicieron deliberadamente para despistarlo.




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