Oreyet y Orefiyet

Capitulo 27 - El ultimo gesto del Alfa

En los recónditos valles del mundo de los Dragones, donde los ecos del tiempo susurran entre las hojas de los antiguos árboles, se alzaba la pregunta que atormentaba a muchos: ¿Cuándo termina la vida y cuándo comienza la muerte?. Kamir, una joven de espíritu indomable, no había tenido que enfrentar tal dilema, pues aunque su existencia no era eterna, su longevidad le otorgaba una perspectiva peculiar sobre el mundo. Su infancia había sido feliz hasta sus cinco años, al lado de la mujer a quien llamaba madre, quien jamás se atrevió a revelarle la verdad de su origen ni tampoco su relación con su pasado, solo era una mujer hermosa con una sonrisa apagada por ciertas razone que nunca logro conocer.

Kamir vivía oculta en las sombras de aquellos que, a lo largo de su vida, se desvanecían como meras sombras en el crepúsculo. Para Kamir, un simple "hola" o una mirada podía transformar su día en un destello de luz. En su corazón, lleno de anhelos, cualquier atisbo de empatía despertaba ilusiones. Sin embargo, para los demás, ella era solo una huérfana cubierta de lodo, sin hogar y con una apariencia tan varonil que desbarataba las fantasías pervertidas de quienes la rodeaban. Este rasgo, aunque cruel, la protegía de muchos peligros a medida que crecía.

Al alcanzar la flor de la juventud, la atención de aquellos que antes la ignoraban se tornó oscura, llena de intenciones sombrías. Mas, la fortuna sonrió a Kamir cuando Oreyet llegó a su vida, este joven Dragon, ajeno a las maquinaciones del mundo, se erguía como un baluarte entre ella y cualquier amenaza, sin distinguir entre el bien y el mal, alejando a todos de su alrededor y así, en un vasto mundo marcado por el egoísmo, la codicia y la lujuria, solo quedaron ellos dos, unidos en su soledad.

En contraste, Oreyet vivía atrapado en su propio propósito: ser el único alfa de su manada. Para cumplir su destino, necesitaba a Kamir para eliminar a Kimiri, para luego deshacerse de Orefiyet y luego matar a Draiker. Su mente, limitada por su naturaleza primitiva, solo existía en el presente; sin embargo Draiker representaba todo lo contrario, su vida estaba dedicada a la esperanza de un futuro mejor para su raza, anhelando romper la maldición que sus antepasados habían impuesto sobre ellos.

El enfrentamiento entre Oreyet y Draiker fue inevitable y fatal. Draiker, en un descuido deliberado, perdió una de sus patas, mientras Oreyet, incapaz de contener su risa, congeló el momento para burlarse.

—¡Jajaja, mira cómo has acabado! —exclamó Oreyet, con desdén.

—¿Tanto deseas hacer notar un poco de logro? ¿Tan desesperado estás por vencerme? —respondió Draiker, su voz impregnada de perspicacia—. Mi querido Oreyet, he vivido sin un ala durante años. Nuestras alas no solo nos otorgan dominio en los cielos, también nos brindan libertad. Perdí esa libertad cuando mi amo murió, y pasé arrastrándome, buscando un propósito en mis días. De hecho, mi cuerpo se adaptó a nadar en las aguas profundas, solo ellas podían calmar esos instintos primitivos

—¿Por qué dices cosas tan extrañas? —inquirió Oreyet, confundido.

—¿Aún no comprendes? —Draiker alzó la mirada hacia el cielo—. ¿Qué es vivir, Oreyet?

- pues...

- ¿Qué es soñar? ¿Qué es un propósito, un destino, esta manada? ¿Qué significa ser un alfa?

Oreyet se quedó perplejo ante la profundidad de sus palabras.

—Cuando maté a mi padre, él me dijo: "La vida por la manada, la vida por el alfa". Pero, ¿qué quiere decir eso? ¿Acaso tú lo entiendes?

—Mmm, no, ni me interesa —replicó Oreyet, con desdén.

—Jaja —rió Draiker suavemente—. Cuando se dice "la vida por la manada", significa que un alfa hace lo que sea para proteger a los suyos. Y "la vida por el alfa" se refiere a que el pueblo haría lo que fuera por salvar a su líder. ¿Lo entiendes ahora?

—¡Ya cállate y peleemos!

—Nos protegemos entre nosotros. Todos y cada uno de nosotros estamos unidos. Ellos necesitan tu protección, así como tú los necesitas a ellos. Porque, ¿qué haría un dragón solitario más que ser olvidado y asesinado por los humanos?

—No entiendo lo que dices, además no me importaría morir solo

- entonces por que quieres ser el Alfa? - le dijo dejando a Oreyet seco ante esas palabras, jamás se había hecho esa pregunta, si quería vengar la muerte de su hermano por que según él toda la culpa la tenia Draiker pero, ¿que haría después?

- Te he dicho que no entiendo lo que dices!!- grito desesperado de sus palabras

—Lo sé, aún eres tan tonto como un animal salvaje, pero algún día tu pensamiento crecerá, al igual que tu sabiduría.

—¡Ya cállate! —gritó Oreyet, abalanzándose sobre Draiker, quien, con un gesto decidido, expuso su cuello. Oreyet no desaprovechó la oportunidad y, con una feroz mordida, atravesó su garganta, marcando el final de la contienda acompañado de una sonrisa de parte de Draiker

Así, en un mundo donde la vida y la muerte danzaban en un delicado equilibrio, la historia de Kamir y Oreyet se tejía entre sombras y luces, dejando tras de sí un eco de preguntas sin respuesta.




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