Orígenes de Sangre. El Clan Oculto

Capítulo 13 – Tensiones y Sombras

La atmósfera en el Instituto Central de Eryden se había vuelto más densa con cada día que pasaba. Los pasillos, aunque divididos por rejas que delimitaban sectores de humanos, vampiros y lobos, parecían vibrar con las miradas cruzadas, los susurros ahogados y la desconfianza que impregnaba cada rincón. Había algo en el aire, como un hilo invisible tensándose con cada roce, con cada choque de hombros al pasar o con cada palabra dicha demasiado alto. Los alumnos fingían que la rutina seguía igual que siempre, pero todos sabían que no era así.

Los pasos resonaban de manera distinta sobre los pisos de mármol, más pesados, más cargados de ese recelo que cada raza llevaba sobre los hombros. Algunos humanos bajaban la mirada cuando un vampiro pasaba cerca; otros, por el contrario, sostenían su postura con terquedad, como si esa pequeña muestra de resistencia fuera suficiente para marcar un límite. Los lobos, por su parte, parecían siempre atentos, olfateando la tensión, reaccionando a cada ruido, a cada respiración demasiado fuerte. Nadie podía ignorar la sensación de que algo grande estaba a punto de suceder.

Y en medio de todo ese ambiente sofocante, tres figuras destacaban inevitablemente: Darius, Kaisser y Rayan. Sus nombres, aunque no se pronunciaran en voz alta, estaban en boca de todos. Era imposible que pasaran desapercibidos: sus pasos, sus miradas, su sola presencia parecía arrastrar consigo un torbellino de atención.

Cada uno de ellos tenía un propósito claro.

Rayan, con su porte orgulloso, el cabello siempre perfectamente peinado y esa sonrisa que había enamorado a medio instituto en algún momento solo pensaba en una cosa: recuperar a Meissa. No aceptaba la idea de que ella lo hubiera dejado atrás, como si él fuera una etapa superada. Menos aún podía tolerar que su atención pudiera desviarse hacia esas “criaturas” —así las llamaba, con desprecio apenas disimulado— que ahora compartían las mismas clases, los mismos espacios y hasta los mismos pupitres. Para Rayan, Meissa no era solo una exnovia o un recuerdo: era un territorio perdido que debía reclamar. Su orgullo no le permitía aceptar otra cosa.

Darius, en cambio, se movía con la calma fría que lo caracterizaba. Había algo inquietante en la manera en que observaba el mundo: nada parecía sacarlo de su eje, como si cada movimiento estuviera calculado con paciencia. Su interés por Meissa no era un capricho pasajero ni un juego de conquista. En ella había encontrado algo distinto, un destello que lo atraía más allá de la simple curiosidad. Su deseo era conocerla a fondo, entender qué la hacía tan diferente de todas las demás, por qué sus ojos no temblaban al encontrarse con los suyos cuando la mayoría bajaba la mirada con miedo. Había en ella una fuerza sutil, una resistencia que lo intrigaba profundamente.

Kaisser, por su parte, no ocultaba su determinación. No se trataba de un interés repentino ni de un capricho. Para él, Meissa representaba un lazo con su pasado, con esa niña que una vez había salvado su vida y que, sin saberlo, había marcado su destino. Su impulso de permanecer a su lado no era negociable: quería protegerla, cuidarla, y al mismo tiempo demostrar que aquel vínculo no era casualidad, sino un destino inevitable. A diferencia de Rayan y Darius, que disfrazaban sus intenciones bajo sonrisas o silencios calculados, Kaisser dejaba entrever en cada gesto la fuerza de su convicción.

Las clases continuaron bajo esta tensión latente. Los profesores intentaban mantener la rutina, pero ni siquiera sus voces firmes lograban borrar la electricidad que recorría el aire. En más de una ocasión, los tres jóvenes cruzaron miradas en los pasillos, desafiándose en silencio. Eran enfrentamientos mudos, pero cargados de significado: un cruce de miradas que duraba un segundo más de lo normal, un hombro que no se apartaba al chocar contra otro, un silencio demasiado prolongado en el que todos contenían la respiración. Cada uno de esos gestos era un recordatorio de que había un territorio en disputa, y ese territorio tenía nombre: Meissa.

El ambiente era tan palpable que incluso los demás estudiantes lo notaban. No era raro escuchar murmullos en las esquinas, comentarios entre dientes que se propagaban con rapidez: “Van a pelear, es cuestión de tiempo”, “¿Viste cómo lo miró hoy?”, “Esto no va a terminar bien”. El rumor de un posible enfrentamiento se extendía como fuego en paja seca. Y, sin embargo, de momento, la advertencia de la directora mantenía todo contenido, como una presa que resiste el embate de una tormenta.

Cuando la última campanada anunció el fin de la jornada, los alumnos comenzaron a salir en grupos hacia sus respectivos sectores de la ciudad. El bullicio se adueñó de la avenida principal, donde las voces de los jóvenes mezclaban risas, quejas y planes para la tarde. Entre ellos, Meissa caminaba acompañada de Lariza y Sonya, sus inseparables amigas.

El aire fresco de la tarde era un alivio tras las horas encerradas en las aulas. El sol descendía lentamente, tiñendo los edificios con un resplandor anaranjado que parecía suavizar, aunque fuera por un instante, la tensión del día. Lariza y Sonya hablaban animadamente, como si el peso de los rumores no lograra alcanzarlas en ese momento.

—No puedo creer que la profesora de Historia quiera un ensayo de diez páginas sobre las Guerras de Eryden —se quejaba Lariza, gesticulando con exageración y haciendo una mueca dramática—. ¡Ni siquiera existía internet en esa época!

Sonya soltó una carcajada, abrazando su cuaderno contra el pecho mientras sacudía la cabeza.

—Bueno, al menos será fácil encontrar información en la biblioteca —respondió entre risas—. Aunque, con todo lo que está pasando, dudo que alguien se concentre en estudiar.

Meissa, que hasta entonces había permanecido callada, frenó sus pasos por un instante. Sus amigas continuaron hablando sin darse cuenta de inmediato, pero la expresión de Meissa era distinta. Su mirada estaba perdida, fija en algún punto más allá del horizonte.



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En el texto hay: destino, sombras, sobrenatural

Editado: 13.03.2026

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