Os pido posada

Capítulo 14: Futura señora Moussier.

Adazla

El vestido, los zapatos e incluso la lencería.

Vera me está volviendo loca con todo eso.

—Vera, tómalo con calma -inquirí y ella me miró horrorizada.

—Esta puede ser la única boda en la que participe así que no me pidas que me calme.

¿La única boda en la que participé?

No creo.

—¿Es que no te piensas casar? -inquirió Mara, a lo que su hermana negó con la cabeza.

—Me quedaré soltera para toda la vida. ¿Es que no sabian que actualice mi perfil a soltera e ingobernable?

—Las tres nos casaremos chicas. De eso no hay duda alguna. -ambas hermanas me miraron. —Nos vi en una de mis visiones y las tres nos estábamos el mismo día, así que en un futuro haremos una boda triple.

Vera se acercó a mí, quedando frente a frente.

—¿Con quien? -verbalizo.

—Con el padre de tú bebé. -ella abrió los ojos desmesuradamente—Al igual que Mara.

—Yo... No puede estar pasando. -Mara se lanzó a la cama y coloco una almohada en su cabeza. —Si me caso con ese idiota me vuelvo loca.

Sonreí.

—Te juro que no te volverás loca porque el loco de la relación será él.

Mara bufó con frustración. Mientras que Vera sonrió.

—¿Te gusta la idea de casarte con Alán?

—Me encanta la idea de joderle la existencia hasta que la muerte los separe.

¿Qué haré con Vera? Dios mío.

—¿Exactamente cuánto falta para que esa tragedia suceda? -inquirió Mara.

—No se. -tras emitir estás palabras sentí un mal sabor en mi boca. —Deben de estar alerta porque algo cambiará sus vidas por completo.

Ambas me miraron con el seño fruncido.

—¿Qué viste?

—No he visto nada, pero preciento lo que va a acontecer.

Me levanté del sofá donde estaba sentada, y tanto Vera como Mara se siguieron con la mirada.

—Tendrán momento difíciles, pero lograrán salir adelante. -tanto Vera como Mara se miraron entre sí.

—¿Qué nos sucederá?

—No lo sé, lo que tengo que decirles es que se cuíden del mal porque el la está asechando.

—Me estás asustando Adazla. -verbalizo Mara.

—No hay porque asustarse. Ocurría lo que esta escrito que va a ocurrir, ni más ni menos.

—Qué venga todo lo que tiene que venir. Qué yo estoy dispuesta a colocarme los guantes y pelear contra todo lo que tenga que venir. El futuro no me asusta. -inquirió Vera. —Ahora concentrémonos en tu vestido de novia.

—Con respecto a eso. Quiero usar el vestido que mi madre uso cuando se casó con mi padre. -acote con una sonrisa en los labios.

Me dirigí hacia la caja donde había guardado el vestido de mi madre.

Tomé entre mis manos la caja, y al abrirla mis ojos se aguaron por completo.

El preciado vestido de mi madre, estaba totalmente destruido.

Solo existía una persona que podía hacer esto. Débora. Esa mujer no se cansa de causar daño.

—Esta destruido. Totalmente destruido. -deje caer el vestido al suelo. —Lo hizo de nuevo, esa mujer destruyó algo tan importante para mí. Ganó...

Inquirí y poco después me deje caer en el suelo.

—Esa víbora me tiene harta. Le arrancaré la cabeza y quemaré su cuerpo. Para que de una vez por todas deje de joder la vida. - Vera emitió estas palabras y posteriormente tomó el vestido en sus manos. —Si me dejas te puedo arreglar el vestido. Algo se puede hacer por el.

—¿Como vas a arreglar algo que está prácticamente destruido? Para no decir hecho trizas.

—Te sorprenderías de lo buena que puedo ser reparado ropa.

Vera guardo el vestido en la caja y con una gran sonrisa en sus labios emitió el siguiente ataque.

—Guerra quiere la bruja, guerra tendrá.

—¿Qué haremos? -Mara cuestionó con interés. Mientras que yo me mantuve al margen de lo que estaba ocurriendo.

En este momento no tenía plan de vengarme. Algo raro en mi, pero es así.

—¿Qué es lo más preciado que tiene esa mujer?

—Una colección de monedas de su padre. -respondi.

—Haremos que desaparezcan sin razón alguna. Y le haremos creer que las vendimos por un precio mísero.

—Se que ella es una bruja pero no quiero regresar mal por mal. Hoy no. -verbalicé y ambas hermanas me miraron como si no lo creyeran. —Estaba teniendo un día feliz chicas así  que no dejaré que esa mujer lo  arruiné.

—Me colocaré el vestido que ustedes eligieron para mi y fin de la discusión.

—Pero..

—Pero nada Vera. -lo dejaré pasar por esta ocasión.

—¡Adazla! -Mara exclamó estás palabras y yo negué con la cabeza.

Por más que ambas insistieran en esconder la colección de monedas de Débora no iban a convencerme de hacerlo.

Se lo dejaré pasar por esta ocasión pero hay de ella que vuelva a tocar mis cosas, porque me verá encabrona, montada en al escoba y deseosa de ver sus lagrimas correr.. y no solo la colección de monedas de su padre destruiré.

Esa bruja se merece que la bajen de la escoba, pero no será el día de hoy porque hoy es mi día feliz y nada en el mundo lo arruinara.

—Vamos por ese magnífico vestido que tienen para mí, chicas.

—Es se encaje y tú odias en encaje.

—Pues hoy aprenderé a amarlo.

—Es seis dedos por encima de la rodilla, y tú odias mostrar tus piernas.

—El día de hoy amare mostrarlas.

—Es muy ordinario para tí.

—No me importa.

Estas mujeres estaban buscando uno y mil pretextos para que decida desquitarme de esa mujer pero yo no caeré en su tentación.

—No es el tipo de blanco que quiere.

—No importa.

Vera se acercó mi y termino de explotar.

—¡Es el vestido más horroroso que han visto mis ojos!

—Me pondré ese vestido a como de lugar, pero de que hoy me convierto en la señora Moussier, me convierto. -Vera entrecerró los ojos. —Vamos por ese vestido  nenas...

Me coloque sobre mis pies y tanto Vera como Mara me imitaron.




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