Osbcure

Capítulo 1: De un accidente a una pesadilla

Desperté como de un sueño letárgico, adormilado como si estuviera sedado. Mis parpados pesaban y me costaba abrirlos. Recordaba fugaces momentos del accidente, como relámpagos en medio de una noche cerrada. Recuerdo la tormenta, la lluvia y las gotas que se suicidaban estrepitosamente contra el parabrisas de mi auto mientras avanzaba irresponsablemente a gran velocidad por la carretera principal. Mi hija estaba a mi lado llorando, No recuerdo él porque. La radio estaba encendida, sonaba muy bajo y con estática pero recuerdo la canción… ¡si la recuerdo! era Rejoicing in the Hands. ¡Sí! Era esa. El auto avanzaba, yo discutía por el móvil con una mujer y ella lloraba al otro lado de la línea intentando calmarme y pidiéndome numerosas veces disculpa. ¿Mi esposa? Podría ser. Pero la llamaba zorra, nunca la insultaría de esa forma, siempre la respete y mucho más frente a hija. Kim lloraba mientras sujetaba su peluche favorito y pedía que no dijera groserías. La vi y le grite que se callara cuando vuelvo a poner atención en el camino vi algo gigantesco detenerse en medio de la carretera. No pude identificar que era, las luces del auto rebotaron en la figura como si de un espejo se tratase segándome en el acto. Frene, el auto derrapo bajo la lluvia y sobre el asfalto mojado. Intente retomar el control pero no lo logre. El auto comenzó a dar vueltas descontroladamente y se salió de la carretera, atravesando el barandal y cayendo colina abajo.

- ¡PAPAAAAAAAAA! - Recuerdo como el auto comenzó a dar vueltas pendiente abajo y luego todo obscureció cuando un árbol nos detuvo en seco.

Por fin abrí los ojos, pero aun los parpados querían cerrarse. No se los permití. Un sonido de un fuerte golpe contra algo metálico me despertó. Sentía algo de presión en mi cabeza. Estaba guindado cabeza abajo, mis piernas estaban amarradas por una soga y esta estaba enganchada en un garfio de metal oxidado y firmemente sujetado al techo. Mis manos guindaban libremente.

« ¿Dónde estoy? » Fue el primer pensamiento que paso por mi dormida mente. Giro mi cabeza viendo a mí alrededor ilusamente buscando un médico. Pues en un hospital era donde debería estar ¿no?

« ¿Qué es este lugar? » me pregunte al ver que no me encontraba sobre una camilla sino más bien guindado por los pies como una res en una carnicería de un pueblo. Mis ojos atolondrados pudieron ver que estaba en una especie de cuarto oscuro… pero observando mejor, no era un cuarto era una especie de cava o de frigorífico. No hacia frio de hecho estaba algo caluroso y un hedor a verduras podridas y a acero oxidado inundaba el lugar.

- ¡Ayúdenme! - Fue lo que logre sacar de mi garganta seca. No grite solo susurre. Sentí como algo roso mi espalda. Una y otra vez haciéndome balancear lentamente como un péndulo. Intente girar mi cabeza para ver que me estaba rosando o donde mierdas estaba exactamente pero no lo logre ver nada. El lugar estaba en penumbra y solo era alumbrado por una tenue luz a mis espaldas. Incline mi cabeza viendo al piso y este estaba cubierto con unas rejillas de metal y debajo solo había una oscuridad abismal. Estire mis brazos y logre tocar el suelo. Estaba frio, mojado y una corriente de aire se deslizo entre mis dedos mientras los introducía por las aberturas de la rejilla y poco a poco me fui girando. Al irlo haciendo el garfio rechinaba en el techo. Me di la vuelta y pude ver lo que me estaba rozando. me encontré frente a frente con algo que estaba guindado al igual que yo, de hecho eran varios los que se aglomeraban en ese lugar. No sabía que eran pues estaban envueltos como unas sábanas sucias, empapadas en lo que al parecer era sangre. Una soga gruesa les rodeaba el cuerpo, la seguí con la vista. Esta apretujaba la sabana y les daba una forma que fui definiendo. Mientras más lo observaba más iban tomando forma, hasta definirse una forma humana.

Me alarme. Un ruido ahogado surgió de mi boca mientras trataba de alejarme de lo que sea que fuesen esos bultos que colgaban del techo. Me incline como un péndulo lo más que pude con mis manos presionando el suelo y mis dedos entre la abertura de la rejilla. Alejándome de los bultos. No se por cuánto tiempo estuve así, sin decir nada y viendo los bultos colgar. Entre ellos pude ver una puerta al otro lado.

« ¡Esta abierta! » Pensé. Y efectivamente estaba abierta pero daba a una pared. Al parecer a la derecha había un pasillo.

- ¡AYUDA! – Por fin pude gritar.

- ¡Sssh! – Por unos momento dude de lo que había escuchado.

- ¡AYUDA! – Repetí.

- ¡Sssh! – Volví a escuchar y esta vez más claro.

- ¿Quién es? ¿Quién esta allí? - Pregunte mientras intentaba ver algo entre los bultos colgantes.

- ¡Aquiiiiiiii! – Me respondió una vos burbujeante y fibrosa. Al escuchar esto, sentí como al viscoso y húmedo lamia mis dedos. Al ver al suelo pude ver como por entre la rejilla unos ojos me veían fijamente mientras que una fina, babosa y carnosa lengua se colaba por la abertura y se deleitaba con mis dedos. Con el susto en el cuerpo retire los dedos y me solté. La lengua se escabullo desapareciendo como una babosa por la abertura y me balancee rápidamente como un péndulo golpeando a los demás bultos que colgaban y estos a su vez comenzaron a balancearse chocando uno con otro. De algunos de los bultos comenzó a salir una especie de baba oscura que se coló por la rejilla, algo de eso me cayó en el cuerpo al rosar con el que estaba más cerca. Los bultos seguían tambaleándose cuando comenzaron a temblar, pensé que era por la oscilación pero esta idea se esfumo unos segundos después. Los bultos comenzaron a contorsionarse violentamente, como si intentaran zafarse. Mientras se contorsionaban oscilando boca abajo comenzaron a surgir risas burlonas de sus bocas si es que las tenían.




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