Oscruro Secreto

•CAPÍTULO 2 ☪️

ETHAN

Tomó cinco años averiguar su paradero. Cinco años en los que mi madre no dejó de buscarla, hasta que lo logró. Nadie sabía nada de ella o de su padre, era como si se los hubiese tragado la tierra.

Estaban huyendo, o eso fue lo que pensamos en un inicio, pero las cosas no siempre son lo que parecen.

Cada día que pasaba se hacía más poderosa y ella no tenía ni idea de eso. Los intentos de Luán por contactarla fueron en vano.

《Es como si una parte de ella estuviera bloqueada》—mencionó.

Después de todo nada nos detuvo y sus pasos nos guiaron hasta REED SPACE.

Por lo poco que logramos averiguar, las personas ahí no conocen nada de ellos a excepción de sus nombres —mi padre se encuentra sentado en su escritorio mientras habla.

—Es probable que no los recuerde. No sabemos cómo, pero una parte de su pasado está incompleto.

—¿A qué te refieres con incompleto?

Me observa y respira profundamente antes de continuar.

—Morgan no recuerda nada antes de su llegada a ese pueblo—dice finalmente—. No recuerda a su madre, no los recuerda a ustedes y mucho menos recuerda todo lo relacionado a lo que somos.

—Eso no puede ser posible—murmura Sean.

—¿Qué fue lo que pasó? ¿Cómo es que ella olvidó todo?

El único que puede responder todas nuestras dudas es Matheo Lanne —afirma mamá entrando por la puerta, el cansancio es visible en su rostro—por eso necesito que lo traigan.

Mi madre fue muy específica con su orden. Teníamos solo una misión que cumplir en este pueblo, luego regresaríamos.

El plan se nos fue a la mierda cuando un tercero se interpuso.

—¡Maldición!

Las balas empiezan a perseguirlo, tengo que hacer algo antes de que esto empeore. Juro que acabaré con ese imbécil si llega herir a mi hermano.

—Morgan, que te vallas. ¡¡Ahora!! —lo escucho gritar. Mi mirada se posa en la pelirroja, duda por un instante para luego empezar a correr sin mirar atrás.

¡Perfecto, lo que me faltaba!

Visualizo a Sean derribar a Jaden y corro tras ella. No me toma mucho tiempo alcanzarla.

—¿Pensé que nos reconocerías? — frena en seco cuando me escucha. Sus respiraciones son agitadas. Su pecho sube y baja tratando de tranquilizarse.

—¡Quién se supone que eres! — grita, la desesperación en su voz es notable.

—Pequeña, Morgan —digo acercándome lentamente, detengo mis pasos a unos metros de ella—. Los rumores eran ciertos después de todo.

Nota mi presencia y voltea. Sus ojos hacen contacto con los míos.
La tengo justo en frente, después de cinco años esos hermosos ojos azules me observan otra vez.

—Hasta que al fin te encuentro.

—¡Has que pare! — la veía sujetar su cabeza con las manos mientras gritaba, las lágrimas empezaban a correr por sus mejillas. Lloraba sin control.

No sabía qué hacer, no entendía que estaba pasando. Hasta hace unos segundos atrás estábamos riendo juntos mientras corríamos por el bosque.

—Morgan, ¿qué pasa? —Sean estaba a su lado observándola preocupado, ella no dejaba de gritar. El dolor era visible en su rostro.

Negaba repetidas veces con la cabeza, tiraba de su cabello rojizo con fuerza. Mi hermano estaba tan asustado como yo. De un momento a otro los gritos cesaron y se desplomó en el suelo.

Mi corazón comenzó a latir más rápido, el miedo iba creciendo en mi interior. Me arrodillé a su lado y la sujeté entre mis brazos. Mis intentos por hacer que reaccionara eran en vano. Ella no despertaba.

—¡Ve por ayuda! —grité, lo observé asentir y empezar a correr

—Tranquila —susurré, mi voz salía temblorosa —. Todo estará bien, Morgan. Lo prometo.

Esa noche no pude dormir tranquilo. No tuve noticias suyas después de que sus padres la llevaran con Luán.

Nadie mencionaba nada y eso era lo más preocupante, era la primera vez que la veía en esa situación. Ella era diferente, eso es algo que mi padre se encargó de explicarnos a medida que íbamos teniendo la edad suficiente para poder entenderlo.

《Llegará el momento en el que tendrán que protegerla incluso de ella misma.》

Sus palabras retumbaban en mi mente. Algo, definitivamente, no estaba bien.

—¿Quién eres tú? — esa simple oración confirma todas mis sospechas. No me recuerda.

Ya no hay asombro o miedo en sus ojos, solo curiosidad y confusión.

Río amargamente para mí mismo, ella solo me observa en silencio con desconfianza.

—De qué te ríes, idiota.

Por lo menos su carácter no ha cambiado.

—De hecho, mi nombre es Ethan— menciono esperando que eso origine algún recuerdo en ella—. Por lo visto hay cosas que nunca cambian.

Antes de que pueda responderme, su estúpido amigo corre hacia nosotros y se posiciona en medio de ambos. Cómo si pudiera enfrentarme o incluso intimidarme. Pobre iluso.

—Aléjate — escupe sujetando su arma en mi dirección. Un gruñido es lo que se escucha a medida que Sean aparece en mi campo de visión y avanza hasta detenerse a mi lado.

Jaden no luce para nada sorprendido, al contrario, sujeta la pistola con mucha más fuerza. No es ningún tonto. Él sabe más de lo que aparenta. Mucho más.

La mirada de Morgan solo refleja miedo. Sus ojos están asustados, un jadeo abandona sus labios mientras lo observa.

—Esto no es real— balbucea, mi hermano se acerca, pero ella toma la mano del idiota ese y se aferra como si su vida dependiera de ello —. Nada de esto puede ser real —retrocede mientras sus latidos empiezan a aumentar el ritmo.

Sean intenta acercarse una vez más, pero antes de lograrlo el grito de Morgan y el sonido de un disparo llenan mis oídos.



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En el texto hay: destino, romance, poderes sobrenaturales

Editado: 31.10.2020

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