Oscuridad

1 - Alara y Shin – 1

Alara estaba contenta con lo que lo rodeaba, los espías de su prometido eran sus primeros estudiantes y ella tenía un rol importante, ayudarlos a encontrar su centro y conectarse a la Fuerza por el lado opuesto del espectro. Hoy estaba en su rol de alumna, ya que tenía al más bello de los maestros frente a ella. El resto practicaba formas con Hussan mientras ellos entrenaban en el cuadrilátero que estaba despejado. No quería hacer lo que Shin necesitaba de ella, pero no tenía opción, ya que quería ser una gris como él.
“Tesoro.” Decía con seriedad Shin. “Tienes que encontrarla, no es oscuridad, no uses tus… creencias jedis. Es ira, es odio… Está ahí por más que las ocultes, por más que hayas aprendido a suprimir esas emociones.”
Alara apretó su bo con fuerza.
“No puedo odiarte, Shin.” Dijo con seriedad Alara.
“No me hagas hacer esto, preciosa.” Dijo con seriedad su prometido. “Tiene que estar ahí, por más que te hayan quitado el corazón, ya deberías poder sentirlo.”
“No quiero odiarte, Shin.” Dijo apenada Alara.
Su novio siempre tenía una hermosa sonrisa para ella.
“Voy a tener que contarte una historia que no quieres escuchar.” Dijo mientras se acercaba a ella. “¿Recuerdas a Lak y Ceerk?”
Alara recordaba a todos sus amigos.
“Lak era un pedante fanático de las formas, de la técnica. Ceerk lo había sobrepasado hace años.” Agregó con seriedad. “Lak perdió la cordura cuando me quité la máscara frente a él. Perdió su centro y murió de la manera más estúpida posible.”
Alara apretó su sable mientras se percataba de la fuerza que estaba haciendo su mandíbula.
“¿No recuerdas ese odio?” Preguntó en voz baja para que solo la escuche ella. “¿Esa impotencia? Ceerk cayó rápidamente al lado oscuro, cuando maté a su maestro se perdió en su ira, convirtiéndose en un animal…” Terminó mientras se daba vuelta.
Alara sintió algo apoderarse de su corazón, un fuego que estaba perdido dentro de ella. Su bo fue directo hacia su prometido. Sus músculos ardían y su cuerpo atacó sin pedir permiso.
“¿¡POR QUÉ LOS MATASTE A TODOS!?” Gritó con todas sus fuerzas.
Shin bloqueó los ataques de su novia con sus manos. Las palabras de odio que su prometida gritaba eran mucho más dolorosas de lo que esperaba, pero no había nada que no pudiera soportar por ella. Alara tenía brillantes ojos naranjas y la ira estaba dominando su cuerpo como esperaba y su presencia era opuesta a su regular calma de jedi.
“¿¡POR QUÉ SOY TAN DÉBIL!?” Gritó con fuerzas sin dejar de atacar. “¡TE ODIO CON TODO MI CORAZÓN!”
Shin metió su mano entre ella y su arma para trabar su movimiento y atraparla en el suelo con una llave. Alara solo podía patalear para intentar escaparse. Puso su cara frente a la de ella para mirarla a sus brillantes ojos naranjas. Alara se tranquilizó cuando notó lo que estaba haciendo, quedándose quieta al instante mientras lloraba. Odiaba lo que estaba haciendo, pero necesitaba que su prometida aprendiera la más difícil de las lecciones.
“Respira, tesoro.” Dijo con cuidado Shin mientras los sentaba en el suelo.
“No te odio…” Dijo avergonzada mientras lloraba sin consuelo entre sus brazos.
“No tienes que aclararlo… En ese momento me odiabas, incluso si ya me perdonaste o estás ignorando lo que sientes.” Dijo con cuidado Shin.
Shin sintió los ojos de sus compañeros sobre ellos y podía ver la preocupación de Mirana desde lejos. La presencia de su novia había pasado de serena y refrescante a tormentosa e iracunda. Solo tuvo que mirarlos para que volvieran a entrenar.
“No te odio… Shin, por favor…” Dijo acongojada.
Shin la besó con todo el amor que tenía.
“No te preocupes… Espero no haberte lastimado demasiado, pero…” Dijo apenado Shin.
Alara estaba llorando en su pecho.
“Tesoro, te estoy lastimando para que esto no te pase en el campo de batalla, para que puedas tomar buenas decisiones, para que puedas odiar a tu enemigo sin miedo a matarlo.” Dijo con cuidado Shin. “Este odio te da poder, te da fuerza y te hace sentir el más correcto de los imbéciles de la galaxia, pero al mismo tiempo te hace predecible y monótono.”
Alara se separó lo suficiente para mirarlo con su cara deformada por la angustia. Revisó su túnica para limpiar su cara con una venda para besarla una vez más.
“Tienes hermosos ojos naranjas.” Agregó sonriente.
Su prometida lo abrazó con fuerza, aquí había terminado su primera lección.

Alara no había dicho una sola palabra en el camino a la playa. Se sentó entre sus piernas para mirar el agua acariciar la arena que tenían frente a ellos. Estaba apretando sus rodillas hacia su pecho mientras acariciaba su vientre. Shin estaba aliviado de que ya no llorara, ya que sus lágrimas dolían mucho más de lo que esperaba.
“Te amo, Shin… Gracias por… ayudarme con esto.” Dijo para interrumpir su silencio.
Shin estuvo un rato revolviendo sus túnicas, pero llegó a su piel para acariciarla.
“Tesoro, nada de lo que digas puede…”
“Sé que te lastimé, Shin. Pude sentirlo.” Dijo con seriedad Alara. “Entendí la lección… ¿Eso le pasó a Ceerk?”
Shin sabía que ella no quería escuchar lo que pedía, pero necesitaba aprender de su error.
“Sí, perdió la cordura. Se volvió un animal perdido en la Fuerza.” Dijo con cuidado Shin. “Los siths ejercen control sobre la Fuerza. Los jedis matan sus sentimientos para acceder a la Fuerza. Nosotros entendemos nuestros sentimientos para entender a la Fuerza. Son caminos distintos con conexiones distintas.”
Tuvo que tomar un poco de aire antes de seguir, ya que tenía mucho miedo de lastimar a su alumna favorita.
“Aola pasó por lo mismo…” Dijo apenado. “Yo sé que no quieres escuchar esto, pero…”
“Necesito escucharlo, Shin.” Dijo con seriedad Alara mientras se giraba para mirarlo. “Puedo sentir que lo haces para protegerme.”
“Quiero protegerte de… lo que te hicieron. Eres una gran guerrera y tienes buenos instintos, pero tus viejos maestros de la Orden destruyeron tu salud emocional, tu corazón y sabes cómo tus sentimientos a veces se apoderan de ti. Esto es mucho más peligroso… el amor o la felicidad cuando mucho pueden caer en la lujuria. Odio y desprecio, esos pueden llevarte a hacer algo irreversible en un segundo. Quiero que me odies si es necesario para que…”
Alara lo besó con todo su amor y lo empujó hacia la arena.
“Te amo, Shin…” Dijo apenada Alara.
Su túnica estaba suelta y podía ver dentro de ella mientras pensaba en porqué lo quería tanto.
“Me encanta cuando me acaricias el vientre…” Dijo avergonzada mientras se acostaba sobre él y sentía sus brazos rodearla. “Creo que entiendo la lección… ¿Esto hacen nuestros amigos?”
“Es distinto, ellos controlan por completo sus emociones y las estrujan para obtener poder, pero ya pasaron por esto. Ellos tienen otros problemas, no pueden vivir sin alejarse de ellos.” Dijo con cuidado Shin. “Te amo, tesoro. Solo quiero que seas fuerte y que…”
“Yo quiero ser fuerte para protegerte, Casanova.” Dijo sonriente Alara. “Casi me desnudas para consolarme.” Agregó divertida.
“No puedo, ni quiero, dejar de tocarte…” Dijo divertido Shin. “Y si te quedas mucho tiempo sobre mí, voy a cumplir tu sueño de hacer el amor en la playa.”
“Nos están mirando…” Dijo divertida Alara. “Vas a tener que conformarte con mis…” Agregó avergonzada.
“¿Hermosas tetas?” Preguntó jocoso Shin.
“Sí…” Dijo apenada Alara. “Voy a llamar a Mirana, creo que está preocupada.”
Mirana se acercó mientras ella acomodaba su túnica. La guardia se sentó a su lado para mirarlos con curiosidad.
“¿Estás bien?” Preguntó preocupada. “Es la primera vez que te escucho gritar de esa manera…”
“Así me gritaba cuando me portaba mal en el templo… Especialmente cuando la salvaba.” Dijo jocoso Shin mientras manoseaba a su prometida.
“Shin…” Dijo apenada Alara. “Es la primera vez que siento ese tipo de… odio, no quería preocuparte...”
“Estaba preocupada, Ali.” Dijo apenada Mirana. “Está difícil esto, Shin… Los siths son más… fáciles.”
“Necesita pelearse con su odio, Miri. Notaste su forma, me golpeó como si fuera una novata.” Dijo pensante Shin. “Necesito saber que puede cuidarse…”
“Estúpido…” Dijo apenada la jedi para esconderse en el pecho de su prometido.
“Lo he notado.” Dijo pensante la guardia. “Viéndote a ti… pensé que iba a ser distinto.”
“Así empezamos todos, incluso yo. La diferencia que a mí me torturaron para sacar esto en mí, me lastimaron físicamente y tuvieron que romper mi… No importa. Cuando conoces a tu aprendiz tienes que apretar un poco para usar algo que ya tiene dentro y yo… conozco un poco demasiado a mi alumna.”
“Se pasa las noches en tu cama.” Dijo jocosa Mirana. “No deberías entrenarla, ¿No?”
“No, debería haber un tercero, pero… todavía no lo tengo.” Dijo sonriente Shin.
“Gracias por esforzarte, Shin.” Dijo apenada Alara. “No me… sueltes.”
“Así que te gusta que te manosee el culo… Es bueno saberlo.” Dijo jocoso Shin.
“Shh…” Chistó apenada Alara.
“Ah, son la pareja perfecta.” Dijo divertida Mirana. “Ya estoy tranquila. Shin, gracias por dejarme ayudar en el templo. La mitad de tus amigos son más fuertes que yo, pero sus técnicas pueden pulirse… Entrenar contigo ha rendido frutos.”
“Pocos pueden decir que están a la altura de tu técnica, Miri.” Dijo sonriente Shin. “Tienen suerte de que Shia está del otro lado de la galaxia.”
“Habría muchos más moretones…” Dijo pensante Mirana. “Me gustan tus métodos, Shin. Me gusta que solo sea disciplina.”
“Es lo que estamos intentando.” Dijo pensante Shin. “¿Cómo estás, tesoro?”
“No sé, ahora tengo… miedo de que esto odio vuelva y se apodere de mí.” Dijo apenada Alara.
“Aquí estaré… No olvides esa sensación y no tengas miedo.” Dijo sonriente Shin. “Tienes que entender tus sentimientos para poder usarlos apropiadamente. Tu corazón tiene que darte la energía para proteger a los que amas, nunca decidir lo que haces.”
Mirana lo estaba mirando con demasiado cariño.
“Estás enamorando a la guardia…” Dijo celosa Alara.
“Perdón, Ali. Es difícil no enamorarse de él… Especialmente cuando ya lo he tenido entre mis sábanas.” Dijo con malicia Mirana mientras se ponía de pie. “Los dejo solos, me gusta que el templo esté lleno de vida…” Agregó para marcharse.
Alara estaba celosa.
“¿Qué?” Dijo ofuscada por la sonrisa de su prometido.
“Recuerda que voy a casarme contigo, tesoro.” Dijo jocoso Shin. “Este culo que estoy manoseando es el tuyo también…”
“Estúpido.” Dijo divertida Alara. “¿Quieres ir a dar un paseo?”
Alara necesitaba estirar las piernas y distraerse con la vista de su hermosa isla.



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Editado: 13.09.2023

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