Oscuridad (nagi y Elizabeth) Libro 2

PRÓLOGO

Habían pasado algunos meses desde que Nagi y Elizabeth se habían confesado su amor. Estaban viviendo el mejor de los momentos juntos. Un día, después de la escuela, Nagi, Erika, Shiba y Elizabeth se reunieron en la biblioteca. Miraron una hoja de papel.
- ¿Y...y ahora qué? - preguntó sorprendido Shiba
- Supongo que tendremos que hacerlo - dijo algo divertida Erika
Nagi miraba el papel pensativo, en verdad sentía que era raro tener que escribir un informe para la clase de ciencias humanas. Pero de ahí a hacer aquello que le solicitaban...el chico invisible no entendía muy bien de qué iba todo eso pero le sonaba divertido.
-   Tenemos que armar grupos de dos y escribir un informe sobre las actividades humanas ¿Cierto? - dijo Elizabeth
- Eso suena aburrido - se quejó Shiba
- ¿En serio lo dices? A mí me resulta muy divertido - continuó Elizabeth
- Quizás a ti te guste pero... - contestó Erika
Elizabeth en verdad no los entendía ¿Cómo podía no resultarles divertido saber qué hacían los humanos? Pero a Erika no le gustaba la idea de tener que trabajar con Shiba y así lo expresó
- Si tú vas con Nagi, yo tendré que trabajar con Shiba
- ¿No quieres eso? 
- No - se adelantó a decir Shiba - Claro que no ¿No sientes pena al condenarme así? 
- Oye Shiba - exclamó Erika - Deja de bromear ¿Ok? Yo soy quien la pasará mal no tú
- Pero ¿Qué dices? - Objetó Shiba - Aquí quien la pasará mal seré yo, mucho peor que tú
- ¡Para mí esto es peor que el fin del mundo! - Erika estaba que le saltaban chispas por los ojos
- ¡Y para mí es como estar en el infierno! 
Ambos se miraron con los ojos llenos de furia, ninguno cedería un apice. Nagi empezó a reír divertido al verlos así y exclamó:

- Parece que ustedes dos se llevan demasiado bien, muy pero muy bien
-¡¿Qué dices?!
Elizabeth al verlos pensó que efectivamente ambos se llevaban muy bien. Pero propuso trabajar todos juntos para acabar ese informe. Esto a Shiba le pareció fenomenal ya que podrían cooperar entre todos
- Después de todo dice que el informe lo debemos presentar en parejas, no dice que debamos trabajar en parejas - argumentó Shiba
- Cambiaremos algunos detalles y nadie se dará cuenta - siguió Erika
- Si, muy cierto - contestó Shiba
Elizabeth al verlos pensó que ambos harían una linda pareja ya que incluso asienten al mismo tiempo. Muy a pesar de lo que digan ellos no eran tan diferentes. Esto la hizo sonreír. Nagi miró a Elizabeth y también sonreía, era evidente que estaba pensando lo mismo que ella.
- Erika y Shiba se parecen tanto que por ese mismo motivo se la pasan peleando todo el tiempo ¿Cierto? - comentó Nagi al cabo de unos instantes - Los dos expresan siempre lo que sienten y cuidan de las personas que los rodean. Quiero decir, si de verdad se odiaran, no trabajarian juntos. Pero lo hacen, supongo que también les gusta estar con nosotros - Luego sonrió más aún - Los dos juntos se ven muy tiernos jajaja
- Tienes razón Nagi - argumentó Elizabeth
- Oigan ustedes - interrumpió Shiba - ¿De qué hablan? 
- Si quieren besarse mejor esperen estar solos ¿No? - comentó Erika
Esto puso nerviosa a Elizabeth quien se puso colorada hasta la raíz de su cabello - N-No...no estamos...haciendo nada...
Pero observó que Shiba asentía a lo que Erika dijo, hasta decían cosas similares esos dos. Elizabeth no pudo evitar se sentirse mas nerviosa aún. Y Nagi salió en su defensa como su salvador
- Mejor empecemos a investigar cuáles son las actividades humanas ¿Les parece? 
- Si, terminemos esto cuanto antes - acepto Erika
- Está bien - Dijo Elizabeth - Busquemos algunos libros sobre este tema
Fue corriendo a la biblioteca en busca de varios libros. Elizabeth sabía dónde estaban esos libros ya que siempre iba allí con Nagi.

- Ecología Humana...El libro de las culturas humanas...creo que estos servira
Al volver empezaron a leer en esos libros en busca de algo interesante sobre los humanos
- ¿Los humanos son muy diferentes a nosotros? - quiso saber Erika
- No tengo idea - contestó Nagi - Ahora que lo pienso, somos diferentes especies y tanto nuestro ecosistema como nuestras culturas son distintas. Por lo tanto para hacer un informe creo que lo ideal es concentrarnos en lo más básico.
Así Nagi se fue un instante y al regresar traía otro libro titulado "Juegos Folkroricos humanos"  y empezó a leerlo. Así pronto encontró algo que llamó su atención
- Escuchen esto "los seres humanos juegan en grupos durante su infancia, así aprenden cómo relacionarse, un ejemplo es el juego de las escondidas". Esto dice el libro, suena interesante 
- ¿Escondidas? - Shiba no entendía nada de nada
- ¿Qué es eso? ¿Qué se esconde? - Erika tampoco entendía de qué hablaban
- Parece que ellos mismos se esconden - Contestó Nagi
-¿Cómo es eso? ¿Acaso alguien quiere matarlos? - preguntó Erika
Elizabeth se sorprendió por la pregunta de su amiga ya que eso nada tiene que ver con la cooperación. 
- No, no. Solo se esconden. Y alguien debe encontrarlos - aclaró Nagi
- ¿Quién los encuentra? - quiso saber Shiba
- Uno de los ninos tiene que encontrar a los demás. Creo que representan a un demonio, una especie de monstruo que representa a los muertos. Aquí dice "una vez al año, durante el setsubun se arrojaban semillas de soja en un festival para vencer al mal" - leyó Nagi
- ¿Qué? Mientras más me cuentas menos lo entiendo ¿Y por qué un demonio debería buscarlos me pregunto? - exclamó Shiba algo mareado
- Creo que solo necesitan una representación del mal, por eso usan esos monstruos - contestó Nagi
- ¿Esas semillas se comen? - preguntó Erika
- Supongo que si - contestó Nagi buscando en el libro
- Debe ser una broma - comentó Shiba usando la lógica - ¿Atacar a un demonio con comida? ¡Qué tontería! ¡Seguramente se trata de un demonio en extremo débil! Pero parece divertido
A Shiba en verdad empezaba a interesarle aquello en cuanto lo entendió y esto divirtió a Elizabeth y a Nagi.
- Probemos estos dos - dijo Nagi - Lo que me llama la atención es...
- Muy bien, empecemos - lo interrumpió Shiba
- Está bien - dijo Nagi pero Elizabeth se sintió intrigada al saber qué iba a decir Nagi.
- ¿Se puede jugar de a cuatro? - quiso saber Erika
- Es posible - contestó Nagi - Aquí dice que es más divertido mientras mas personas participen
- ¡Busquemos más gente entonces! - propuso Shiba
- ¿Y a quien le preguntamos? - pensó Elizabeth
- Ya sabes a quién - contestó Shiba
Elizabeth no entendio las palabras del chico lobo pero Nagi se fue y uno minutos más tarde regresaba con el chico vampiro y la momia
- ¿Y ahora qué? - quiso saber Natsume, la momia 
- ¿Me llamaron para ésta tonteria? Hagámoslo rápido - continuó Ray, el vampiro
- Oye no lo pongas así - dijo Shiba - Somos amigos ¿No?
-Para mi eres una mascota, no podria ser amigo de un perro - contestó Ray
- ¡¿Qué?! ¡Te daré una paliza! - rugió Shiba
Era más que evidente que tanto Ray como Natsume no estaban muy contentos de haber sido invitados pero vinieron. Ambos eran como Shiba y Erika, no revelan que en verdad sienten. A Elizabeth aquello la fascinaba ya que parecian verdaderos amigos y un gran equipo.
- Ray, Natsume. Lo siento, prepararé lo que prometimos - dijo Nagi
- Está bien - contestó Ray complacido
- Gracias - dijo Natsume con una sonrisa
- ¿Lo que prometimos? ¿De qué hablan? - quiso saber Elizabeth
- La última vez estuve en el mundo humano, había cosas llamadas "litografías". Sabía que a Ray le gustan mucho así que prometí darle una - dijo Nagi
- Son obras de arte muy hermosas - comentó Ray
- Y le prometi a Natsume que haría su tarea durante tres meses - siguió Nagi
- ¡¿Cómo dices?! - Elizabeth estaba espantada
- Los informes escolares son una pérdida de tiempo, tengo sueño - comentó Natsume - Para mí esto no es trabajo. Hacerlo no me molesta
- Esto se parece más a un intercambio comercial que a una amistad - murmuró decepcionada Elizabeth
- Está bien, se los explicaré - comenzó a decir Nagi - Jugaremos a un juego llamado "escondidas" 
- ¿Qué es eso? ¿Qué se esconde? - preguntó Natsume
- Los humanos se esconden, vamos a imitarlos - Contestó Erika - Y una persona debe encargarse de encontrarlos
- ¿Y luego qué hacemos? - preguntó Ray
- ¿Qué hacemos después? - se intrigó Elizabeth
- Una vez que los encuentran deben buscar también al resto, así seguimos - dijo Nagi
- ¿Solo nos escondemos? - preguntó Shiba - ¿No podemos atacar al que busca?
- Claro que si - dijo Erika - Pero con semillas de soja
- Oh entiendo - dijo el chico lobo
- No - respondió Nagi - Las semillas de soja son para otro juego, aquí no podemos atacar al que busca
A Shiba no le causó ninguna gracia tener que limitarse a esconderse únicamente.
- Ahora que lo pienso Nagi tiene ventaja por ser invisible. Tú no necesitas esconderte - Reflexionó Natsume
- Con mi olfato eso no sería un problema - respondió Shiba
- En ese caso tú serás el demonio que busca a los demás - dijo Erika a Shiba
- Está bien - aceptó Ray
- ¡¿Q-que?! ¡No¡ ¡Yo también quiero esconderme!
- En ese caso Nagi tendrá ventajas - dijo Erika
- No te preocupes serías un perro de caza muy bueno. Anímate - exclamó Ray
- ¡No soy un perro de caza!
- ¿Dónde jugamos? - quiso saber Elizabeth
- ¡Elizabeth! Incluso tú me ignoras ¿Entonces debo buscarlos yo? 
- Shiba ¿Qué pasa? ¿Hay algún problema? - contestó la chica Zombie
- Creí que me tratarias mejor que los demás - respondió dolido el chico lobo
- Creo que serías perfecto buscando - intervino Nagi - Nadie sabe buscar tan bien como tú. Tienes poderes muy útiles, son increíbles. Yo en cambio solo puedo hacerme invisible
- Eso es cierto, está bien. Yo los buscaré
Todos quedaron mudos ante las palabras del chico invisible. 
"Acaba de engañarlo"
"Fue tan fácil"
"No es más que un perro idiota"
- Muy bien - continuó Nagi - Shiba nos buscará, empecemos. Él será nuestro oponente, así que deberíamos usar incluso el patio trasero. Así tendremos más chances. Shiba, tienes que cuando hayas contado hasta veinte. En ese tiempo nos esconderemos. Entonces...¡Empecemos!!!
Así el juego de escondidas dió inicio, Elizabeth quiso esconderse con Nagi pero este se negó
- Me encantaría pero necesitamos escondernos y que no nos encuentre. Creo que será mejor que nos separemos - le contesto él
Ella se sintió un poco traicionada aunque sabía que era ilógico dicho sentimiento ya que Nagi tenía razón. Se esconderia en uno de los edificios del compus. Así se separaron y cada quien se fue por su lado. Shiba empezaba la búsqueda.




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