Otra oportunidad para el amor

12

Rebeca y Ben van por delante de mí pero tampoco se han dado cuenta de mi existencia porque están perdidos en su mundo     

Rebeca y Ben van por delante de mí pero tampoco se han dado cuenta de mi existencia porque están perdidos en su mundo. He aceptado venir con ellos porque no quería quedarme sola en la habitación, aunque tampoco me viene mal salir un miércoles por la noche, estoy harta de estudiar. Ya dentro del bar nos sentamos en una mesa, soy la primera en sentarse y Jess me acompaña, Rebeca se sienta enfrente de nosotras, Ben se quita la chaqueta y nos pregunta que queremos beber.

—Una cerveza.

—Otra —levanta la mano Jess.

—¿Y tú? —me miran todos.

—Un refresco está bien.

Ben va a pedir a la barra y no tarda en regresar con todas las bebidas en la mano, reparte a cada una la suya y se sienta junto a Rebeca. Observo mi refresco y miro la cerveza de los demás, desde el accidente nunca he bebido y tampoco lo haré. Todos mantienen una conversación de la que yo estoy absorta hasta que las puertas se abren y se empieza a escuchar bullicio, varios del equipo de boxeo pasan y se sientan en una mesa. El último en entrar es nada más y nada menos que Nathan.

Mira en nuestra dirección y se queda quitó unos segundos, como si estuviera pensando en cual va a ser su próximo movimiento. Me atraganto con el refresco al sentir su mirada sobre mí, cuando por fin se mueve empieza a caminar hacia la mesa donde están sus amigos, Jess vuelve de la barra con una botella de tequila y cuatro vasos, ¿cuándo se ha levantado? Coloca uno de los vasos delante de mí y lo aparto con un solo movimiento.

—No quiero, gracias.

—Está bien, ¡más para nosotros! ─ dice Jess emocionada.

Me levantó de la mesa y camino hacia el baño, busco un váter que este libre y entro en uno de ellos. Cuando salgo me arreglo el vestido enfrente del espejo y salgo del baño, siento la mirada de Nathan cuanto paso junto a él. Cuando regreso a la mesa me encuentro con que todos están peor de lo que pensaba, Jess está tumbada sobre la mesa y apunto de vomitar mientras que Rebeca y Ben se besan sin parar.

Intento despertar a Jess pero no se mueve, la levanto de un tirón y paso su brazo por mi cuello.

─Hora de irnos, vamos.

Rebeca y Ben se detienen y me miran.

─Iros tranquilas, nosotros nos iremos más tarde.

Asiento y salgo del bar con Jess, se tropieza con sus propios pies pero no tengo la fuerza suficiente como para cargarla. Nathan nos sigue fuera del bar y carga a Jess en sus brazos, ella no parece incomoda aunque tampoco creo que en este momento sepa ni dónde está.

—Gracias.

—Melissa déjame explicarte...

—No tienes nada que explicar —le corto.

Aún no hemos llegado a la residencia y sé que quiere hablar.

—No sé qué piensas que estaba haciendo en laresidencia anoche, pero no, no me acosté con Allison. Fui para cortar lo quesea que tuviéramos y me tiro un refresco encima, por eso me duché. Si te besésupongo que fue porque me deje llevar por el momento.

No puedo procesar tantas cosas a la vez y no digo nada, el parece notarlo y continua hablando.

—Por eso quiero compensarse.

—¿Compensarme? —alzó una ceja.

—Una cita.

—Nathan, no creo que debamos...

—Vamos no va a estar tan mal.

—Tengo que pensármelo.

Nathan con Jess aún en brazos se acerca a mí, más de lo que debería, me apartó y retomo el camino de vuelta a la residencia. Cuando llegamos, primero dejamos a Jess en su habitación y Nathan me acompaña a la mía. Nos detenemos en la puerta y saco las llaves de mi bolso, sin decir nada abro la puerta y me despido de él, voy a cerrar la puerta pero miro como Nathan desaparece por el pasillo. 




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